Mi amigo Ludwig da una vuelta por el Campo

El gran Maestro de Bonn, sale de paseo al encuentro con la naturaleza.

IMG_1895LUDWIG VAN BEETHOVEN (1770-1827)
Sinfonía nº 6 en fa Mayor opus 68 “Pastoral”

Primer movimiento: Despertar de alegres sentimientos con la llegada al campo. “Allegro ma non troppo”

IMG_0841Compañero silencioso en amaneceres de café oloroso, impregnados de nubes grises y humedad en el alma. Suena la música, se esconde el alba y aparece un nuevo día. El cielo se abre, el sol levanta desde el horizonte y la frescura de la madrugada da paso a la tibieza de su calor.
Segundo movimiento: Escena junto al arroyo.”Andante molto mosso”

IMG_0680Allí está él. Desde el fondo de un pequeño barranco, se le ve sentado al borde del lago. En actitud atenta, para no perder detalle observa su entorno. escucha el leve susurro de un arroyo cercano. Un poco más allá, un pajarillo mordisquea los brotes tiernos de un arbusto y se posa en una rama, casi rozando su sombrero. Todo se mueve, respira, vive al compás de la mañana. Y su figura se recorta entre la sombra de sauces y abedules. Feliz armonía para una escena campestre donde la flauta de pico hace cantar a los pájaros y el riachuelo fluye en la voz de las cuerdas más graves. El movimiento se va apagando con un solo de flauta que se atempera con las trompas.

Tercer movimiento: Alegre reunión de campesinos. “Allegro”

Fiestas de la recién estrenada estación. Cantos, bailes y belleza multicolor. Aquí no hay “lucha laberíntica entre el destino y la voluntad del individuo” (notas del programa por M. Muñoz Carrasco). Es algo mucho más sencillo, natural y espontáneo. Es el estallido de la naturaleza en una inspiración sobrenatural, grandiosa y que el ser humano recoge para gozar de ella.

IMG_1417Cuarto movimiento: relámpagos. Tormenta.”Allegro”

El día se oscurece con nubes negras. Un revoleo de viento agita con furia la levita del maestro. Se pone en pie y sujeta el sombrero con la mano. Caen las primeras gotas que se convertirán en aluvión momentos más tarde hasta empapar sus ropas. El cielo se desgaja en luminosos rayos y las trompas se unen al timbal para anunciar el estruendo de los truenos.

Quinto movimiento: Himno de los pastores. Alegría y sentimientos de agradecimiento después de la tormenta.”Allegretto”

Llega la paz y la naturaleza brilla con más fuerza.

IMG_1899No es la sonata Kreutzser, en La Mayor Op. 47; ni la del Claro de Luna, Op. 27; ni la de Los Adioses, Op. 81; ni siquiera la de La Primavera. Es una Sinfonía magistral pero sencilla, es una apoteosis de vida en un día de campo, en comunión con la misma naturaleza.

La Naturaleza se Despereza

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Spiraea Thunbergii

 

Llega pronto, aunque parezca que nos abandona a ratos con torcidas intenciones. Vuela la naturaleza y, con engañosa falsedad, engatusa a árboles y arbustos. El mundo vegetal comienza a desperezarse. La savia se reparte por las ramas con el calor de la estación que se aproxima casi a pasos de gigante. Aún no es tiempo pero nos encanta esa mentira que más tarde pagaremos su peso en oro.

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Tibouchina semidecandra

Mi jardín derrocha esplendor. Se adivina la explosión de colores, aromas, volúmenes y formas. No pensemos que puede ser pasajero. Confiemos en que la magia de la vegetación pueda aguantar las inclemencias de un cambio inesperado.

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Magnolia soulangiana rubra
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Chaenomeles Crimson (Membrillero japonés)
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Detalle de la flor de Magnolia
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Dimorphotheca (Margarita del Cabo)
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Hidrangea macrophilla

Contemplemos ese inicio de primavera y deleitémonos con ella aunque efímera y breve.

María de Fraile, 21 de Marzo de 2017.-

 

 

La Dulce Espera

¿Esperar, a qué?

A una nueva luz, al fin del infortunio.

A la llegada de una nueva esperanza. En definitiva, a otra vida mejor. Lo más grave fue la ruptura con lo antiguo, la pérdida de la guía, el bastón que podría conducir a no importa el lugar sin romper la estructura de los comienzos, de lo ya establecido.

Para Nora, no bastaba con decir adiós a vicios y costumbres. El plan se basada esencialmente en aguantar lo más estoicamente posible los envites de la mala fortuna. Y no le hizo guiños un falto de vista en un ojo, pero la maldijo a escondidas el hado de la suerte.

habrá que responder con decisiones heroicas y atreverse a usar una baza de suerte frente a la cobardía. Romper con la monotonía para partir de cero y caminar hacia lo desconocido con firmeza, sin miedo, a pesar de padecer noches de sudor pegajoso, insomnio cruel, aferrada a un no saber qué hacer y un hasta cuándo durará este calvario.

Y Nora se debatía en la inquietud con la mente hueca, el alma colgada de un saliente en el abismo pero con una voluntad asida con fuerza al raciocinio.

IMG_0588Aquella desdichada e inexorable enfermedad hará renacer en ella nuevos sentimientos.

Mañana ya nunca será la misma. Habrá otra que responderá de su existencia y cada día será distinto, con un nacer y morir más auténtico. Y su cuerpo se liberará de las espinas que lo fustigaron en silencio. Y las heridas que dejaron en él cicatrizarán con la lluvia de un nuevo otoño. Y al llegar la noche de cada día, contemplará las estrellas y suspirará por un futuro más feliz.

Vuelve otra primavera y Nora anhela la lluvia que hace más tibio el aire. Pero siente miedo. A los días grises, a la incertidumbre, al paso del tiempo, a la soledad no deseada.

Y Nora se asusta de ella misma cuando, frente al espejo, observa esa cara de conejo asustado, como acorralado por el sanguinario cazador.

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El tiempo de lucha ha pasado, ahora queda la vigilancia sorda en un devenir de largos inviernos y primaveras luminosas, siempre a la espera de algo bueno, saludable, de una felicidad venturosa con otro destino, con una nueva ilusión.

LA PROFUNDA ETERNIDAD

¡Hombre, ten cuidado!
¿Qué dice la profunda medianoche?
¡Yo estaba dormido
y desperté de un profundo sueño!
¡El mundo es profundo!
¡Más profundo de lo que pensaba el día!
Canción de Medianoche de Zaratustra.
(de “Así habló Zaratustra” de Friedrich Nietzsche)

 

 

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Gustav Mahler

 

Cinco son los tiempos de que se compone la Tercera Sinfonía de Gustav Mahler (1860-1911). Muchos la catalogan de trivial. Para otros más modestos llega a ser fascinante. Sus inicios datan de 1893 y su culminación es del verano de 1896.

Han existido grandes maestros en el estudio de la obra mahleriana, como José Luis Pérez de Arteaga o el Padre Sopeña, pero yo me voy a ceñir a mi modesto sentido de la estética musical, a mi vena sentimental e inspiradora en la descripción de obras de colosal factura como esta sinfonía.

IMG_0228Cuando Mahler observa la naturaleza, se mira en sus notas y describe lo que oye y siente a través de la composición. Mientras el primer movimiento nos lleva a un paseo junto a un lago en la estación del estío, el segundo sugiere un remanso de paz en el porche de una casita de montaña, con un susurro de brisa al compás de una pequeña mecedora que gruñe con sigilo. Ya en el tercer movimiento, un scherzzo sutil esconde una trompa entre bastidores para escuchar su eco menos brillante, más cercano a la cima de las montañas, más distante de una realidad natural. Poco después, un solo de corneta me acerca a la noche. Casi en tinieblas, agudizo los sentidos y me sumerjo en momentos de ansiedad.

Llegado el cuarto, bastante lento y misterioso, “sehr Langsam. Misterioso. Durchaus Leise” sigue la naturaleza a su lado y busca la apoyatura del elemento coral, como en las grandes estructuras. Ahora elige en los textos de Zaratustra lo que Nietzsche creó y lo pone en la voz de una mezzosoprano, entonces se hace sublime, más bello pero a la vez intimista.

Y la profunda medianoche le preguntó al hombre si era ella más importante que el día.

IMG_1773El último movimiento es un broche delicado de celindas olorosas. Tres ángeles cantaban una dulce canción… Pero no hay fanfarria final. La página de la gran obra se cierra con un Langsam, Ruhevoll. Empfunden (lento, tranquilo.Sentido).

Un cuento de hadas para los que enmudecen con la belleza de la música de Gustav Mahler.

María de Fraile, 21 de Marzo de 2017

El Bastón de mi Escritura

Cayó en mis manos como una disciplina de estudio. Luego, se convirtió en algo indispensable, tan habitual como el reloj de pulsera o un tic nervioso. Pudo ser un desafío, un buen aliado de mi propia vida.

La descubrí durante mis primeros años de bachillerato. Ahora en desuso, la pluma estilográfica llenaba mis dedos de tinta y emborronaba los cuadernos desluciendo las ideas y los trabajos. Hasta que un día comenzó a deslizarse sobre el papel con ligereza. Redondeaba bien los rasgos, enderezó la línea del trazo y mi pulso se tornó firme y decidido. Hizo que las ges ya no fueran tan ganchudas y feas y las zetas recobraran ese aire juvenil. Fue entonces cuando mi escritura se llenó de gracia y aplomo. A veces, se detenía con brusquedad y paralizaba mi mano como si hubiera perdido el aliento, pero al momento recuperaba el tono casi sin pensarlo.

IMG_0209Fue ella la que hizo dibujar los sortilegios de mis ideas, unas veces más caprichosos, otras menos afortunados. ¿Qué no haría por conseguir el impulso grandioso que otorga a algunos ese halo de inspiración? Cuán grande y hermoso es imaginar y soñar con la sencillez del conocimiento para saber expresarlo en su misma esencia y contenido.

Mis puntos de apoyo se transformaron en un ente mágico, las ideas brotaron como ramas de árbol joven en una primavera exuberante, pero no siempre estaba presente el puntal del ánimo encendido para sustentarlas. Ese bicho venenoso que vive en mi sangre estaba latente, silencioso, aún consciente de sentirse responsable de mis sufrimientos como de tantas frustradas iniciativas. Ese instinto que me impulsaba a derrochar caudales de tinta, ahora no derramada, y que encallecía mis dedos línea a línea.

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Y mi pluma se rió de mis miserias, de relatar cuentos sin sentido, de estrujar historias y manosear pensamientos. Se rió cuando se agotó su cargador dejándome a merced de bolígrafos insulsos que escupían tinta y manchaban mis ideas y sentimientos.

Me gusta mi pluma a pesar de todo. La adoro como quien posee un tesoro y cada noche en soledad, al abrigo de falsas miradas lo saca de su escondrijo para admirarlo una y otra vez.

Como cada día, asistí a clase en la Facultad, no importa cuál, llena de voces juveniles que esperaban la llegada del profesor. A través de la puerta entreabierta se elevaba el murmullo. Hecha un manojo de nervios, jugueteaba con una pluma casi recién estrenada, cargada de tinta azul, dispuesta a volcar sobre el papel esbozos, conceptos e ideas. Hasta que, en su afán de cumplir con fidelidad su objetivo, como el caballo de carreras que es fustigado hasta casi reventarlo, sucumbió. Se resistió, agotó la última gota de su misma esencia y no pudo terminar la carrera. Le concedí el perdón por su valentía para continuar escribiendo el próximo examen de mi vida.

La que fue homenajeada, venerada y respetada por los grandes de la literatura universal y que llegó a ser un símbolo de todas sus creaciones, la que durante largos años estuvo en manos de escolares desaprensivos e inexpertos pero que supieron reconocerla y valorarla tiempo después, ahora ocupa un hueco en algún cajón de escritorio en los despachos de hombres de negocios. Todo un lujo al alcance de cualquiera y que casi nadie reconoce.IMG_0104

Francia abraza a la Rusia reformada

Con un gesto fraternal, funde en uno los antagonismos y diferencias surgidos en las guerras que diezmaron el siglo XX  a los países de oriente y occidente. La música queda como baluarte entre culturas y soporta el peso de la indiferencia ante las carencias y el olvido.

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Maurice Ravel

Maurice Ravel (1875-1937) sufrió el paso de la Primera Guerra en Europa pero no llegó a soportar en la Segunda toda la devastación. Sus vivencias se muestran con nitidez y los trabajos que realizó en los dos conciertos para piano, ponen de manifiesto las influencias del nuevo siglo, avanzado y diferente. El compuesto en Sol Mayor, muestra con claridad rasgos y timbres de Jazz, con una orquestación grandiosa. Gran representante del movimiento impresionista galo, se acerca más a realidades de la vida moderna de su tiempo y deja atrás el romanticismo decimonónico que le precedió. Su interpretación corrió a cargo del pianista Jean Yves Thibaudet, con una ejecución brillante y poderosa.

 

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Sergei Prokofiev

 

La segunda parte estuvo dedicada toda ella a Sergei Prokofiev (1891-1953) con la sinfonía nº 5 en Si bemol Mayor. Me satisface saber que esta obra fue concebida en piano sobre doble pentagrama, por el amor que profeso al instrumento y que, según los comentarios al programa, fue estrenada en audición semipública, ante un grupo escogido de amigos de Sergei, como el compositor Shostakovich (J.L. García del Busto), vaya mi reconocimiento más sentido.

Sergei Prokofiev fue un músico de vanguardia en un siglo cargado de luchas entre pueblos por ideales políticos. Los lazos de ambos compositores se estrecharon sin atavismos de fronteras ideológicas. Ambas nacionalidades, distintas vanguardias comprometidas con culturas diferentes, se encontraron para confirmar que eran por encima de todo músicos y que poseían un sentimiento común que les identificaba: Su amor por la música.

 

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Sergei Prokofiev

Misa para una Ceremonia Nupcial

“Questo giorno di tormenti, di capricci e di follia, in contenti e in allegria solo amor può terminar”.
“Este día de tormentos, de caprichos y de locuras. solo el amor puede hacerlo concluir con la dicha y la alegría”.

Finale del acto IV de Las Bodas de Fígaro
Obra compuesta en Viena en 1786

Wolfgang Amadeus Mozart escribió dos misas. La Misa de Coronación en Do Mayor (K.317), que fue estrenada el 2 de Marzo de 1779 y la Misa en Do menor (K.417a). Es esta última de la que hablaremos ahora y que, a pesar del escaso interés del compositor, tiene un valor sentimental por cuanto representó en un momento importante de su vida, su compromiso nupcial.

El compositor puso especial empeño en crearla para dedicársela a su esposa e incluso, que ella fuera la solista principal.

“Constanze tenía solo 20 años cuando Mozart se casó con ella. Aborrecida por la mayoría, criticada como liviana y atolondrada” (W. Hildesheimer), fue la ganadora entre las hermanas Weber. Ella asumió su papel de esposa y madre durante todo el período que vivió junto a Mozart y mantuvo esa fidelidad a su memoria, incluso a pesar de su segundo matrimonio, una vez fallecido el compositor, con el diplomático danés Nikolaus Nissen.

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Constanze Mozart. Óleo de Joseph Lange

 

Fue entonces cuando se volvió sensata, juiciosa y administradora de la herencia de Mozart, tal como lo atestigua su biógrafo y crítico musical W. Hildesheimer, hasta el final de su vida, en 1842, a los ochenta años de edad.

Mozart se hubiera deleitado en transformar las dos misas en óperas. Por aquellos días, la composición de música sacra no le satisfizo lo bastante como para completarlas, pero en ambas hace gala de su habilidad contrapuntística.

 

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Wolfgang Amadeus Mozart. Óleo inconcluso de Joseph Lange

 

Pero en el último pasaje del Credo Et Incarnatus est , nos revela una delicada, dulce y armoniosa aria de extremada belleza. La melodía se transforma en algo sorprendente, casi divino, de una pureza inigualable. Ahí se me mezclan la espiritualidad de lo que fue el acontecimiento bíblico con la realidad del sentimiento humano.

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El entierro de Mozart en una fosa común, según un pintura del siglo XIX

“Su esposa Constanze me abrió la puerta y me llevó a una salida que había a la izquierda, y vi al maestro muerto, dentro de un ataúd, con un traje negro y una capucha sobre la frente tapándole los rubios cabellos”.
Relato de Ludwig Gall copista de Viena y discípulo de Lorenz Lausch.
Documentado por Karl Pfannhauser en “Epilogomena Mozartiana (1971-72)

Un Canto de Sirenas en la oscuridad del Lago

De nuevo Mendelssohn nos roba el alma. (1809-1847)

Vibran las cuerdas al rasgarse con los arcos. Entonces el aire se llena de notas de La Bella Melusina, Obertura Opus 32 (1834)

La aparición del maestro Penderecki hace que la Gran Sala se colme de aplausos. No es un desconocido para los que llenamos el Auditorio de la Música. Le reconocemos y valoramos.

El concierto inicia su andadura con la Obertura de Mendelssohn. Resulta casi sensual una historia basada en un cuento mítico. Su secreto reside en una fusión ideal entre un suave pero firme progreso musical y una orquestación mágica puesta al servicio de un argumento estrictamente sonoro. una simbiosis entre una gran tormenta marina que penetra sin control y llega a horadar la roca basáltica de las islas Hébridas. Allí emergen dragones y princesas, hadas y sirenas.

water_nixies_by_jinxmim-d66wfjnLa composición forma parte de una trilogía de oberturas que Robert Schumann llegó a comparar con Las Tres Gracias, “Sueños, Hébridas y Melusina” y Johannes Brahms hubiera donado con gusto todas sus obras por llegar a ser capaz de componer una sola comparable a ellas. Sencillamente maravillosa.
Krzysztof Penderecki (1933)

Concierto Grosso nº 1 para tres violonchelos y orquesta.

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Krzysztof Penderecki

Merece una mención muy especial la aparición en un escenario español de uno de los compositores más reconocido y admirado en la actualidad, además de dominar con brillantez la dirección de orquesta. El concierto para tres violonchelos, se engloba dentro de los llamados Grossos, por dar relevancia a más de un instrumento solista. Su ejecución fue magnífica, a cargo de tres artistas indudables, Gautier Capuçon, Daniel Müller-Schott y Adolfo Gutiérrez Arenas. Su sonido profundo pero suave y melodioso es el que más se asemeja a la voz humana y Penderecki lo recrea con una orquestación impecable, porque, aún en nuestros tiempos, envueltos en sonidos abstractos, inconcretos, llenos de vanguardismos transgresores, sabe valorar la música de cánones clásicos.

El programa se cerró de nuevo con Felix Mendelssohn.

Sinfonía nº 4  Italiana. Opus 90

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Finale del último movimiento de la 4ª Sinfonía.

Una alegría que desborda de luz la Italia de la mitad del siglo XIX. Una evocación a uno de sus viajes más celebrados y añorados, donde disfrutó el compositor de paisajes tan diferentes a su Alemania natal. Allí no había penumbras invernales ni cielos grises. La campiña italiana y sus gentes alegres le hicieron recrear melodías y tarantellas con una fineza y un sonido elegante indiscutibles. la luz nítida de su tiempo.

 

 

¿Quién podría robarnos tu luz ?

Wolfgang von Goethe

Mendelssohn: Un vínculo hacia Brahms

 

El programa de esta semana es tan atractivo como musicalmente valorado. Lejos de crear paralelismos entre las obras, podríamos de algún modo aproximarlas. Aunque difieran en fechas y épocas. Se unen por sus cadencias sonoras, evocan momentos sublimes y convergen en un lirismo armonioso que las hace aún más bellas.

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maxresdefaultErik Satie (1866-1925), rompe el silencio para mostrarnos desde la vieja Esparta semblanzas de otro mundo, donde los adolescentes danzaban y mostraban sus cuerpos desnudos bajo el sol ardiente del verano. Se trata de varias piezas breves compuestas para piano que, más tarde orquestaría su gran amigo Claude Debussy. Una delicia para los sentidos.

Concierto para violín en mi menor, opus 64.

Entre vivencias y encuentros, surgen grandes páginas musicales y en ellas se dan cita compositores diferentes pero que participan de un mismo sueño. Félix Mendelssohn (1809-1847) compuso este concierto apoyado por amigos que le admiraban. La mano invisible de Johannes Brahms voló sobre esta partitura para hacerla más armoniosa. Ferdinand David amigo de Félix, lo interpretó en su estreno el 13 de marzo de 1845. Joseph Joaquim que hubiera incluido en su repertorio el de Brahms, lo tuvo igualmente valorado al ser su alumno más aventajado.

Es considerada, junto a los conciertos de violín de los compositores alemanes Brahms, Beethoven y Bruch, una de las cuatro obras básicas de la literatura romántica.

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En esa noche de gala, Hilary Hahn lo acaricia y envuelve entre sus manos las notas que el violín desnuda entre el arco y las cuerdas. Un bello acontecimiento sonoro.

Daphnis et Chloé. Suites 1 y 2

maurice_ravel¿Quién no recuerda aquel Bolero rotundo, majestuoso, elegante, sonoro, vibrante de nuestro amigo Maurice Ravel (1875-1938)?

En los albores del siglo XX, Ravel fija su atención en un mundo colorista, bucólico de la Grecia Antigua, culta y refinada. Se recrea en conformar un ambiente pastoril. Ya brotaban en su cabeza otras ideas y compases sonoros, ¿estaría próximo a la creación de La Mer?

Basada en una obra compuesta de tres partes y concebida en sus inicios para ballet, terminó siendo una pieza orquestal dividida en dos Suites que realzaron si cabe su belleza y simbolismo.

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