Un Anochecer de Invierno

 

Tardecitas de invierno en lo alto del camino.

Esperando que pase una juventud

llena de emociones y proyectos.

Que se quede conmigo,

a contar las hojas de los árboles que alfombran el paseo,

para luego, hacer con ellas un abrigo,

que me cubra las heridas del tiempo,

y seque de sudor los poros de mi cuerpo.

 

IMG_1293En la tibia tarde de un año nuevo que, casi recién estrenado, nunca deja de sorprenderme, donde no hay hielos ni ventiscas, aguaceros ni vendavales, la bruma envuelve mi jardín y, después de haber protegido algunas plantas del frío que se avecina, busco un retazo de tranquilidad, mientras el día muere lentamente. Me gusta quedarme quieta por unos instantes en la semioscuridad, al cobijo de un silencio capaz de llenar mi alma de sensaciones y sobresaltos.

Sobre uno de los escalones de madera tosca que amueblan un rincón sombrío , busco su apoyo y contemplo las luces tenues que son devoradas por la penumbra. La noche está húmeda y fría y, al contrario que en la gran ciudad, solo se percibe el débil aliento de un viento gélido del norte que abraza sinuosamente las ramas desnudas de los árboles de mi jardín.

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Allí reinvento años pasados, fríos intensos de otros inviernos menos bonancibles. Cuando mi jardín era un lugar salvaje de barro y lodo, que ansiaba resurgir después de otras estaciones pasadas en solitario, árboles leñosos, arbustos desguarnecidos, hojarasca inútil, le poseían con salvaje pasión. Fue necesario un esfuerzo sobrehumano, mucha imaginación y otro tanto de arrojo y buena voluntad.

Allí mismo imaginé otra vida, donde no cabían agobios de gran ciudad y se respiraba sosiego al regreso de una jornada, donde nada faltaba salvo quietud y tranquilidad de espíritu.

P1010789La noche que llega augura paz, aún tibia de fríos invernales. Miro al cielo limpio de nubes y sueño con estrellas fugaces. Solo faltan unas horas para que el cielo sucumba en una avalancha de astros y cometas, cuando las Cuadrántidas surquen el cielo y los meteoros iluminen la luna. ¿Cuáles de ellas serían las más hermosas: las Perseidas o quizás las Gemínidas?

La luna llena invade nuestro sistema. Se queda toda la noche en lo más alto del cielo y nos impide ver un racimo de luces estelares.

Desde mi pequeña atalaya, en un rincón del jardín umbrío, contemplo lo que pronto será una explosión de luz. Ahora está todo quieto, a la espera de maravillas. Cada año, el cielo nos premia con algo mágico, esplendoroso, cercano al camino que los Magos de Oriente nos tienen reservado. ¿Qué nos traerán en esta nueva etapa de gran confusión y profunda esperanza?

 

IMG_1566Echo de menos los cálidos atardeceres de un verano ya viejo que se despidió en silencio. Nunca encontró el momento apropiado para decir adiós y fue alargando su despedida consciente de su abandono.

Vuelvo a mi sitio, donde la luz no existe pero brilla tenuemente la ilusión. Desde fuera contemplo el interior de mi hogar. La casa está iluminada. Se respira bienestar, calidez, amor de hogar.

María de Fraile, Enero 2018

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De una Desconocida a una Triunfadora

 

 

Por fin lo hallé.

Era un editorial estampado de flores luminosas de Abril, con fondo negro para que no olvidáramos el invierno. La prosa era breve pero inconfundible. Me hizo recordar los viejos tiempos del semanario cultural. ¡Ah, Cuánto ha llovido desde entonces!. Cuántos traspiés habré dado, en qué desdichadas manos depositaría mi confianza y durante cuánto tiempo hube de lamentarlo.

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Marguerite Yourcenar

Y tú, mientras, permanecías oculta dentro de mi mundo o demasiado alejada por el interés hacia otras modas.

Cuando terminé la carrera de Periodismo, tan llorada y temida a la vez, recordaba mis noches de insomnio, los días lluviosos que deambulaba pluma en ristre a la caza de sensaciones nuevas, historias mágicas con que apurar su cargador. Y seguía recordando a las mujeres de la profesión, heroínas de las historias que aparecían con profusión en esas revistas literarias que me atraían con desmesura. Hubiera dado casi todo por entrar en sus dominios, intercambiar unas palabras al menos, en definitiva, calcar sus vidas en mi cerebro. Esa envidia malsana que me recorre el cuerpo cuando observo su audacia, el éxito, ese saber y decir con acierto, casi sin aspavientos.

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Simone de Beauvoir en el café ” Flore” de Paris. 1945

 

Cuánto hubiese deseado vivir algún momento de sus vidas, respirando su mismo aire, con sus riesgos, con flecos viejos pero con brillantes burbujas y buenos aciertos. Recordaba también aquella nota que escribí hace tanto tiempo y que quedó relegada en el cajón de papeles desordenados, que nunca te atreves a organizar por pereza o tal vez, ante el miedo de encontrar algo de lo que ahora pudiera arrepentirme.

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Coloquio Internacional en Paris en el centenario del nacimiento de S. Beauvoir. Enero 2008. En el centro, Alice Schwarzer, periodista alemana, seguidora del pensamiento beauvoiriano en su país.

Hablé de mis inquietudes y de mis sueños, de mis estudios quebrados por una vida entonces vacía de proyectos, de un trabajo sombrío, de aquellas tardes mágicas de Facultad, de exámenes, de inquietud en el alma.

Y se volvió a destapar el frasco de las esencias en esas publicaciones que fortuitamente o por voluntad, llegaron a mis manos, tal vez un día anodino, sin sabor, sin gusto ni alegría en el aliento.

Ese tiempo pasó y seguía echando de menos lo que hubiera podido ser una vida cargada de emociones, entrevistas literarias, amor por los libros, sueños locos, lugares idílicos y tardes de invierno con un café y un cuaderno de notas entre las manos. Pero, ¿por qué este simulado sonrojo? Entonces eran otros momentos, aquellos que volvería a atrapar para desnudarlos y cubrirlos después a mi antojo, sin prisas, con audacia, estilo, refinamiento y mucha sutileza. Con vapores de gasas finas, de olor a campo en primavera.

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Marguerite Yourcenar en su casa de Maine, en 1978

Ahora llegan hasta mí esos recuerdos, cuando he decidido hacer frente de una vez por todas y para siempre a la pluma, casi desvanecidos los miedos, las sombras y esa anárquica y solitaria sublevación de mí misma contra el sistema. Creo que fue García Márquez el que aseguró con rotundidad que un escritor no tiene edad. Nunca envejecerá. Será eterno.

No siempre podré contar alegrías, lo mío es más como el arrojar flores al cubo de la basura sin despedirse de ellas. Mi tristeza podría ser una estúpida y necia falta de alegría pero que, a pesar de todo compartimos los que, como yo, aspiran a poseer un hueco en el corazón del mundo de la literatura.

 

 

Soliloquio para una Reconciliación.

Queridos recuerdos,

¿Estais ahí?

Siento cómo os vais acercando, no sé bien si para quedaros unos instantes o simplemente continuar vuestro viaje.

Sabéis que os he llamado una y mil veces…

En un día de diciembre donde lucho entre malestares de cabeza y angustias por una tristeza sin sentido aparente, os busco con desesperación entre mis papeles o en la silla de madera que espera una buena mano de pintura, el libro que quedó a medio terminar o los cajones desordenados del escritorio. Cualquier lugar será el apropiado para recibiros.

IMG_3011Prometí revelaros un sinfín de cosas. La historia de mi vida ya la conocéis. No hablaré de tristezas. Las puse a buen recaudo en la cajita de terciopelo que guardo en el cajón de mi mesilla. Pero, cómo pude perder la musa de mi inspiración. Tanto tiempo esperando vuestra llegada, que ahora se me antoja vacía de ideas y sensaciones la mente y el corazón.

IMG_2695Navegué siete días y siete noches arribando cada vez a un puerto diferente. La mar es bella cuando te hundes en sus aguas para mirarla entre las olas, y en ella me consolaba cada atardecer, sorprendida de no encontrar ni un solo justo que contemplara como yo, una melancólica puesta de sol. Ya no quedan románticos. Todo se ha vuelto hostil, prosaico, frío. Los pocos que quedamos nos cuesta aguantar el tipo para no ser tachados de pasados de moda. No me importa oler a nostalgia.

¿Aún seguís ahí?

Acaricio emocionada fotos en blanco y negro, desvaídas pero sinceras y miro al cielo en busca de una estrella que me bendiga con su luz. También hay cartas y mensajes de momentos tristes que marcaron mi vida anterior, que significaron lucha y resignación, fracaso o dolor. Forman parte del mismo bagaje de mi existencia. No puedo menospreciarlos. Son tan legítimos como los buenos y dulces recuerdos que llenaron de ilusión los capítulos cerrados de mi pequeña historia. Habré de reconciliarme con ellos.

 

IMG_1907“Será poeta, solo será poeta, escriba o no escriba nada, aquél que, al narrar, sea más consciente de su emoción que de sí mismo al experimentar dicha emoción”

James Joyce.

María de Fraile, Diciembre de 29017.-

La Vuelta a Casa

Sin apenas espacio para desarrollar ideas, conceptos, imágenes o nuevas sensaciones, al arrullo de un motor diesel nauseabundo pero trepidante de ruidos y vibración, me dejo llevar por este impulso devorador de la inspiración que tan pocas veces me envuelve. ¿Cómo no celebrar su llegada cual maná vivificador?.

IMG_2522El autobús de pone en marcha. Lleno a rebosar de gentes que, como yo, vuelven del trabajo fatigados, algunos exhaustos del esfuerzo por la carrera alocada para no perderlo, otros cargados de mochilas, portátiles, pequeños recipientes para el almuerzo, que cada día llevan y traen más como una carga que por mera obligación.

Y mi pluma comienza a zigzaguear garabatos de vocales y consonantes apoyada sobre un soporte pésimo. Poco importa tirar millas en el reverso de unas fotocopias que hablan con minúsculas de arrendamientos urbanos. Mi posición es enjuta, casi disciplinada para no molestar al vecino de al lado. Hace calor, demasiado y el viaje hasta casa se me antoja hoy más duro que de costumbre. Los autobuses que se dirigen a mi pueblo serrano, rumian con orden paradas, rotondas y plazoletas. El motor aturde mi mente cuando susurra esa canción machacona y aburrida. La gente charla para distraerse, o dormita sin pararse a reflexionar si la postura es muy cómoda. Cualquier resquicio de su asiento es bueno para entregarse en manos de un mal sueño.

IMG_0686Mi mente está hoy despierta, a pesar de la dura y aburrida jornada laboral. No es lícito descargar con acritud mi pesadumbre por un trabajo nada gratificante. Es otra manera de vaciar mi ánimo, perdido ya entre el desconcierto de la apatía o la frustración. Tal vez ambas cosas. Uno necesita del otro para sobrevivir y los dos al unísono tratan de machacar mi consciente hasta desdibujarlo en la nada.

Es inevitable aferrarse a un imposible absurdo, pero tan atractivo como un sueño dulce que nada tiene que ver con los ya vividos. Es más una fantasía de la voluntad, una asombrosa película en color, que dura un suspiro y luego se desvanece.

El autobús prosigue su camino. Ya hemos abandonado la autovía y la noche llegó con el último crepúsculo de la tarde. Es el momento de reflexionar sobre lo vivido.

He aprendido a valorar mi espíritu de sacrificio. Cada noche trato de llevarme a la cama algo nuevo y nunca será lo suficientemente grande como para quedarme satisfecha por ello. El siguiente día me mostrará que existen otros retos, aún más importantes que los de ayer, que estarán esperando ser ejecutados con todas las fuerzas de que dispongamos.

IMG_0833Continúo en la meditación de reflexiones y acontecimientos de la jornada y viene a mi mente lo que horas atrás, en el descanso del almuerzo leí. Se trata de un artículo sobre las diferentes reacciones que experimenta el ser humano al paso de los años. La llegada de los cuarenta resulta para muchos insospechada, casi un trauma para otros y una maldición para la mayoría. Esta etapa y otras venideras, podrán ser motivo de meditación y análisis. El por qué de los diferentes cambios producidos en individuos que ya atravesaron esa barrera o están a punto de hacerlo, es una consecuencia reivindicadora ante la frustración producida por una exigua falta de libertad. Somos esclavos de nuestro propio destino. Vivimos en lugares alejados de nuestro trabajo para sentirnos libres, aunque solo sea por unas horas. Supeditamos nuestros deseos de bienestar por una responsabilidad laboral que nos impedirá desarrollarnos como seres humanos amantes de la belleza y despreciaremos el mundo que nos rodea porque no disponemos de tiempo material para amarlo y cuidarlo.

IMG_0894Nuestro viaje acaba. Los cuerpos se rinden ante la evidencia de un día agotador. Vamos abandonando los asientos y entonces el autobús se queda vacío. Las mochilas están cargadas de rutina y problemas laborales que aún no se han resuelto. Pero el tiempo corre y hay que dormir deprisa para alcanzar un día más. Un día nuevo, esplendoroso, magnífico, lleno de alicientes. Nunca imaginaremos nada mejor. Tiene que ser distinto al de ayer, aunque llueva o haga mal tiempo, nuestro jefe nos llene la mesa de trabajo o ignore lo brillante que podríamos ser en ese proyecto que tiene destinado para otro.

A pesar de todo, mañana ha de ser un gran día.

María de Fraile, Diciembre de 2017.-

Una Almohada Amiga

A solas vuelven a mí recuerdos de otros lugares, donde hube de batirme sin la protección que da la experiencia. Podría considerarse un fracaso que hasta ahora no he sabido aceptar, pero que forma parte de todo un bagaje existencial.

Aprendí a vivir conversando con el espejo de mi habitación. El escuchaba complacido, sin reproches. Fuí feliz soñando historias tiernas, haciendo de heroína, desgastando sorbo a sorbo mis alegrías y mis fracasos. Jamás me reprochó nada.

Cuando el sueño devoraba mis ideas, una compañera confidente acariciaba mi rostro y hacía volar mi imaginación. Suave y seductora la almohada, de ancestros árabes, cautivadora de conciencias, se impregnaba de dulces fragancias para luego ahuecar sus plumas y rendirse ante mis encantos.

Fue la única que soportó estoicamente los llantos de una juventud solitaria. Se empapó de mi sudor cuando temblaba de miedo en la oscuridad. Y sin embargo, nunca me abandonó.

Fuí yo la que cambié.

Harta de compañera triste, muda, ajada por el uso, elegí otra más pomposa y almibarada. Aquella, supo renunciar a tiempo con elegancia y dejó paso a la sustituta, moderna arrebatadora, suave, donde podía hundirse plácidamente la voluntad del más aguerrido luchador.

Cada noche la busco, testigo de grandes secretos. Siento cómo su dulce olor me reconforta. Es como si me encontrara a mí misma. Como si recobrara la personalidad, como si fuera yo por encima de todo, que tantas veces me he perdido.

Me enfrento a una realidad. Mi propia existencia.

Camino hacia no sé que destino.

Pero la tierra  está firme bajo mis pies.

Oda a un escritor reencontrado

 

 

Nunca llegaste a conocerme. Mejor diría, yo sí gozo de ese privilegio. He podido observarte desde mi escondrijo en estos últimos años, con las gafas de miope en ciernes. No me gustan los gerundios, pero aún caminas sobre tus pasos desde el infinito y es en gerundio mi mejor manera de expresar los recuerdos, leyendo tu prosa.

Te leo con asiduidad, te estoy leyendo, te he leído siempre. Te he buscado en la sombra porque tu onda magnética ha chocado con la mía cientos de veces y ha producido chispas multicolores.

No importa que hayas vivido en otro tiempo y lugar. Yo admiro tu pluma y me identifico con tu angustia, con ese desafuero ingrato, con la penuria que da una mano yerta, un corazón sin llama, una mente sin ideas.

Pero ese retorno tuyo me ha inflamado el ánimo, me ha devuelto la alegría, me ha puesto en movimiento. Por eso deseo con fervor seguir tu trayectoria. Nada me detendrá.

Desde la sombra admiro tu coraje. Esa valentía que solo unos pocos poseen para llamar a las cosas por su nombre sin hacer juicios de valor. Tu pluma además de elegante es precisa, rotunda, llena de matices para los que los saben buscar, como para quienes no llegan a entender el valor de un alma pura.

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Ernest Hemingway. Portada de su libro “al romper el Alba”

¿En realidad has vuelto o soy yo la que te ha encontrado de nuevo? Un gran hallazgo ese reencuentro, esa convivialidad al despojarte de formalismos y etiquetas. Ahora eres más tú, estás más cercano, y te siento más emparentado con mis ideas. El tiempo aflojó distancias y deshizo hechizos. Tus canas se parecen a las mías e intuyo que no estás solo allá donde estés. Has triunfado ante la mediocridad de los que te ofrecían el éxito por un puñado de monedas. Y embelesaste a las gentes con esa pluma de periodista aguerrido para acabar en la más grande de las creaciones, la literatura.

Necesito seguir tus pasos para no perder la batalla sempiterna de las ideas. Me quedaré a la escucha de tu voz, con tu escritura entre las manos, a pesar del tiempo y los estrepitosos cambios de siglo, con sus vanidades y frívolas historias, a la espera de un futuro que nos acerque a las maravillas aún sin descubrir en un mundo mejor.

 

“Lo más triste de la vida no es la angustia humana, sino que haya tanta gente incapaz de percibirla”.

Ernest Hemingway

La Tinta de mi Pluma

 

Verde es el color de la tinta de mi pluma.

Como el cielo sobre un mar de olas,

como los prados que circundan la montaña picuda y el valle que los envuelve.

Como el mar en un día de tormenta, donde el gris plomizo de las nubes,

transfigura la silueta de los veleros en conchas y caracolas.

 

IMG_2617La escritura representa el alma del que la usa. Es su insignia y responde a su madurez.

Es el espejo donde queda reflejada la imagen real de quien la porta.

La mano experta que atesora secretos y los plasma en un papel.

La escritura transmite esos pensamientos, da forma al carácter y lo muestra para regocijo del mundo de las ideas.

IMG_0572La tarde aún conserva la quemazón del verano. Esta vez no hay sensaciones en el aire. No me gustan los tiempos que corren, están llenos de soledad. Cyrano cuando hablaba de ella afirmaba que podía ser uno de los grandes y más preciados valores del hombre. Si es consentida y aceptada, llegaría a ser todo un regalo para un alma inquieta.

¡Escribir! con soltura, sin titubeos, limpiamente. El momento se elige al mismo tiempo que abres y cierras la mano. De un golpe de vista sitúas tu entorno y lo analizas escrupulosamente.

Pero cada palabra se convierte en una meditación, un suspiro, tal vez una esperanza. Me cuesta creer que las frases geniales que pudieran surgir para llenar las hojas de mi cuaderno, pasaran a ser humo denso que impidiera ver la realidad de un mundo mejor.

 

Llega la noche, suena la hora.

Los días se van y me voy quedando sola.

María de Fraile, Octubre de 2017.-