¡Bienvenida Filosofía!

la enseñanza de la Filosofía volverá de nuevo a las aulas. La disciplina que revolucionó las mentes y reveló conceptos sobre nuestra existencia, la naturaleza de las cosas, que ha servido para enaltecer nuestro pensamiento otorgándole nuevas posibilidades de enriquecimiento, enmudeció para las generaciones que creían indispensable la investigación y el uso exclusivo del cultivo de la ciencia y la tecnología. Entonces, su enseñanza se quedó coja y muy pocos lo advirtieron. ¿Se perdió la reflexión y el análisis para entender mejor quiénes somos, adónde nos dirigimos o cual será el límite de nuestra existencia, para qué hemos sido concebidos, o cómo conciliaremos nuestros esfuerzos para conseguir no ser dominados por una ideología que debilite al ser humano y lo degrade?.

IMG_3553

Monumento a David Hume. Edimburgo. Escocia

Tal vez hayamos abandonado el hábito de pensar. La reflexión es necesaria cuando diferentes criterios se ponen de manifiesto y la razón no prevalece en todos ellos. Surge la controversia, y la irracionalidad genera confusión y caos. Los valores del hombre deben prevalecer a pesar de las argucias que unos pocos consideren necesarias para destruir la conciencia humana. Estamos asistiendo a su empobrecimiento casi sin darnos cuenta. Es una lucha sorda, muda pero sin cuartel de esquilmar de libertad a la razón pura

Aristóteles recogió el pensamiento de Sócrates y lo transmitió a la posteridad. Ejerció especial influencia en la corriente filosófica Escolástica de Santo Tomás de Aquino.

José Ortega y Gasset en su libro El Hombre y la Gente (1957) dice que el mundo se ha convertido en “una maraña de asuntos e importancias” y ahora nos vemos envueltos en idénticas sombras de confusión. Sin embargo, esta enseñanza en la actualidad valorada, le falta el respaldo de dos nuevas, que en su momento lo fueron y que quedaron irremisiblemente eliminadas de su quehacer didáctico por considerarlas obsoletas, muertas tal vez, o relegadas de su presencia en las aulas.

Escanear

Aristóteles

 

El latín y el griego, asesinados por los que nunca creyeron que su propia lengua procedía en su mayoría de esos dos colosos universales del lenguaje, aún sirve de apoyo a la medicina, la abogacía, la terminología botánica de todos los elementos vivos e inertes, la farmacia, las matemáticas, la física y química, la astronomía, la cosmología y una infinitud de materias que prevalecen como términos de ámbito general sobre todos los idiomas y dialectos conocidos que el hombre culto respeta y hace prevalecer con el paso de décadas y siglos.

Escanear 1

Simone de Beauvoir. Paris 1949

Simone de Beauvoir (Paris 1908-1986), junto a Jean Paul Sartre (Paris 1905-1980), representan en el mundo de la filosofía el pensamiento existencialista. En su análisis, ponen de manifiesto la existencia en la esencia. Es la preocupación del propio yo y a posteriori de las cosas; mientras que Heidegger llegará a afirmar lo contrario: En el hombre la esencia precede a la existencia. Dos razonamientos opuestos para una mente reflexiva. Es un problema que permanece vigente desde Aristóteles. La Filosofía nos ayuda a pensar, a crear nuevos cauces en el comportamiento humano, a obtener sabiduría al beber de las fuentes de otros pensadores que analizaron y valoraron todas las posibilidades y recursos de nuestra mente, nuestra vida y el mundo que nos rodea. 

El legado que Grecia y Roma proporcionaron a las generaciones venideras fue extraordinario y vital para la perpetuación del conocimiento y el saber universales. 

El regreso de la Filosofía a nuestro pequeño mundo cotidiano, ha sido una magnífica noticia para todos los que amamos la ciencia del saber y del conocimiento. La Ontología, es decir, la rama de la Filosofía que estudia la naturaleza del ser, en cuanto a ser, no podrá resurgir con éxito sin la ayuda de las dos lenguas antiguas, porque dejarán de explicar entre otras cosas, la naturaleza del hombre sin la objetividad y la expresión que produce el contenido semántico en su significación.

¿Recuperará el hombre su carácter de ser racional y pensador reflexivo? 

IMG_2108

 

María de Fraile. Octubre 2018.-

Anuncios

La Hoja en Blanco

 

El mismo dilema de siempre con que enfrentarse: Una hoja en blanco.

Más tarde, la indecisión, una duda hiriente, y luego el hastío. Cuesta arrancar de la nada. Vomitar, a fuerza de golpes, palabras y sentimientos. A la hora de responder ante decisiones heroicas, no hay poder que lo sustente. Podría tratarse de una argucia, que intentase jugar a una sola baza toda suerte de cobardía y esperar una eternidad para conocer el resultado de la contienda. Habría que romper la monotonía para partir de cero y caminar hacia lo desconocido. 

IMG_2224 2

Godafoss. Islandia

Fueron días de sudor pegajoso, insomnio cruel y angustia incontrolada, por un fallo que parecía irreparable. La mente vacía, el alma colgada de un saliente en el abismo, la voluntad aferrada a un no saber qué hacer. Pero el momento final llegó inexorable y la mano que levanté para decir que no a todo lo miserable temblaba, se estremecía.

 

Mañana ya no seré yo. será otra la que responderá de mi existencia. Y cada día será distinto, con un nacer y un morir más auténtico. Y mi cuerpo se liberará de las espinas que lo castigaron en silencio. Y las heridas que dejaron en él cicatrizarán con la lluvia de este octubre perezoso y cambiante.

 

 

IMG_3643 2El verano ha sido hiriente, tórrido, inhumano, solitario en un involuntario encierro. Tan solo al llegar la noche, podía contemplar las estrellas y suspiraba por un mundo más feliz.

 

Ahora que los árboles comienzan a languidecer, el aire se renueva, la mente se libera y despeja la mala conciencia, ahora, ya no tengo miedo. El papel en blanco se muestra ante mí. Las ideas se agolpan en la cabeza sin orden pero ya no mueren fulminadas por la apatía. Ya no hay soga apretada que estrangule mi garganta. El mundo se ha abierto a mis pies y he comprendido que aún quedan personas, cosas, sentimientos por los que luchar y causas que defender. Así, unos días con luz y otros a tientas se ganan posiciones. Debería derramar un aluvión de ideas para esa historia sin terminar y, aunque permanece muda, sé que existe en mi subconsciente, agazapada por pura cobardía. 

P1010702

Steindal Bru. Hardanger, Noruega

A fin de cuentas, ¿ que significa la vida para el ser humano? Leo Tolstoi afirmó que la vida es amor, el valor más grande y puro del hombre. Ciertamente aún no lo he logrado averiguar. Sin embargo, es tan corta… no hay instantes para una vuelta atrás, y los días, los momentos se hacen a veces tan largos e insufribles…!

Para el filósofo inglés John Locke  (1632-1704,. el entendimiento humano, la mente humana son como “un papel en blanco”, donde nada hay escrito y en los que nada puede escribirse, si no es a través de la acción del conocimiento sensible, de la experiencia.

Es la pregunta sin respuesta del poeta, del insatisfecho, del rebelde, del filósofo, del que ama la vida por encima de todo.

María de Fraile. Octubre de 2018.-

Revolución y Exilio

Concierto para piano nº 3 en re menor, Op.30

 

Otra vez él. entrando de puntillas, sin hacer ruido nos mostró su lado más íntimo y espiritual. El inicio de la temporada en el Auditorio Nacional se abrió, como no podía ser de otro modo, con uno de sus cuatro conciertos de piano, el nº 3 en re menor.

Escanear copia 4

Serge Rachmaninov

“El es como un dios, él lo es todo”, confesaba admirado y conmovido el pianista ruso Denis Matsuev. “El es sin duda, el más grande pianista de todos los tiempos”. Añadiría su compatriota, también ruso Nikolai Lugansky. Y Lugansky ha estado con nosotros en este concierto del ciclo de la nueva temporada. ¡Soberbia! su interpretación, tal y como la concebiría el autor. Grandiosa en el primer movimiento. Suave y armoniosa en el Intermezzo: Adagio Attacca, en recuerdo de Johannes Brahms, y deslumbrante en su Finale.

“No podría establecer cuál sería mi verdadera vocación, tal vez incluso llegar a saber si estaba destinado a ser compositor, pianista o director de orquesta”, confesó un día el autor. Se dijo que llegó a ser el alma de Moscú. Durante los años que precedieron a la revolución e incluso con posterioridad a 1917 en los que vivió su exilio americano, a pesar de la lejanía, no dejó nunca de percibir el entusiasmo y el calor de quienes le admiraron. Siempre melancólico y evocador de su Rusia natal, muy lejos de convertirse en un compositor modernista de la época, ocupa un lugar preeminente entre los últimos románticos del siglo XX. 

IMG_1616

El río Neva sobre San Petersburgo

“Nunca intenté que mis obras fuesen originales, románticas o nacionalistas. La música debe venir del corazón e ir a parar también a él”

Serge Vassilievitch Rachmaninov, nació el 1 de Abril de 1873 en la Rusia del noroeste, en una de las propiedades de su familia, perteneciente a la vieja aristocracia rusa. Sus inicios musicales auspiciados por su madre, se desarrollaron en San Petersburgo. 

Rachmaninoff

Serge Rachmaninov. Colección Tully Potter

 

En el verano de 1890 visita el pequeño pueblo de Ivanovka, en una pequeña finca propiedad de unos primos y a la que volvería con asiduidad. Le encanta el lugar. Es de una belleza inusual y su quietud le invita a componer. Allí desarrollará ideas y conceptos musicales hasta completar su primer concierto de piano. Con una disciplina casi espartana, se levantaba con el alba y trabajaba casi sin descanso hasta el final de la tarde. Y seguirá componiendo una ópera, “Aleko”  y allí tratará de superar la traumática decepción del fracaso de su primera sinfonía. 

Después de haber dirigido en 1908 la primera audición de la Sinfonía nº 2, escribiría este concierto. Tuvo defensores a ultranza y críticos acérrimos. Aquellos que lo tacharon de estar plagado de zumbidos musicales, siendo para exclusivo lucimiento de los intérpretes, dada la complejidad de la partitura, pugnaban con los que ensalzaban su lirismo, el espíritu romántico y su belleza cromática.

IMG_1636

Interior de la Iglesia de la Resurrección de Cristo o de San Salvador de la Sangre Derramada. San Petersburgo

 

¡Oh Rusia… Mi Rusia!

Rachmaninov abandona su querida Rusia semanas después del estallido de la revolución de Octubre, con un futuro incierto, sin apenas tener conciencia de su vuelta. En la década de los treinta decide comprar un terreno en Suiza y hace construir una casa para su familia. Allí permanecerán hasta 1939, donde encontrará la calma y el reposo que halló un buen día en Ivanovka y donde desarrollaría su maravillosa Rapsodia sobre un tema de Paganini y su Tercera Sinfonía.

IMG_1680

Mausoleo de la familia Romanov

Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, emigra junto a su familia a Estados Unidos y su sentimiento creador se detiene. “Un compositor que abandona su país, pierde el espíritu de inspiración con el que había sido premiado desde su nacimiento”.

Escanear copiaLas leyes estadounidenses respetan la libertad del individuo y comienza a disfrutar de cierta tranquilidad, pero echa de menos sus raíces y busca el calor de los suyos, compatriotas que componen una muy nutrida colonia de refugiados rusos. Le cuesta integrarse en la sociedad americana, sus costumbres y, en cierto modo, su exigua imaginación, toda una cultura moderna que contrasta con  extrema radicalidad con el viejo continente, plagado de riqueza musical siglos antes de que fuera descubierto el nuevo.

Pero en 1940 rompe de algún modo su voluntad y nace, ya en tierras americanas, su obra “Danzas Sinfónicas” y agrupa en ella reflejos del viejo mundo y bosquejos del nuevo en otras tierras diferentes.Nunca deseó alterar los nuevos ritmos y estructuras modernistas de aquella época, ni hacer crítica de ellos. Simplemente, no se sintió identificado con esas tendencias. “ Jamás me despojaré de mi antiguo estilo de composición, como tampoco me apropiaré del nuevo”.

El 28 de marzo de 1943 en la ciudad de Beverly Hills se despide de su familia y del resto del mundo, con el postrer anhelo, entre la nostalgia y la tristeza, al no haber podido regresar a su añorada Rusia.

 

María de Fraile. Octubre de 2018.-

 

P1010808

La Gran Olvidada

Hoy nos fijamos en ampulosos mensajes de reivindicación femenina, como si nunca hubieran existido almas luchadoras que lo refrendasen. Ahora la mujer se erige en mártir de una causa que siempre estuvo junto a su condición humana y para la que no valieron prendas mediocres ni estereotipadas.

Escanear

Emilia Pardo Bazán

El personaje que ocupa nuestro rincón es una amalgama de espíritu salvaje, defensora de ideas puras y transgresora de tabúes trasnochados. Una mezcla casi espiritual de libertad y la representación más genuina del feminismo. Personifica un combate soterrado entre la sinrazón y la cordura. Es el reconocimiento de la verdad absoluta.  Una clara defensa de la mujer ante la impostura en un sistema caduco.

A pesar de todo, apenas se la conoce. Anteriores generaciones buscaban a la sombra de los castaños  del parque del Retiro con alguna de sus obras bajo el brazo, un recogido banco donde deleitarse con sus historias. Si, Emilia Pardo Bazán estuvo un tiempo en los libros de texto de la escuela secundaria, como paradigma tal vez, en un episodio más de la literatura del siglo XIX. Significó tan sólo una reseña para preparar un examen de fin de curso. Y es ahora cuando se desata la duda sobre su supervivencia. ¿Qué será de Doña Emilia a partir de este momento? ¿cuál fue su sueño, o quizás se convirtió en algo puro y quedó postergado en el olvido?.

Mujeres que lucharon por la defensa de sus ideales y mostraron el estandarte de su rebeldía, se encuentran por cientos, pero en ella conviven lo nuevo de la sociedad actual y lo viejo del mundo que conoció,  que amó pero que nunca compartió.

En otro orden de cosas, la figura de Doña Emilia no se desvanece en el tiempo. Es cierto que, desde su infancia, recibió el fuerte apoyo de su padre al que veneraba y con el que la unían fuertes lazos. Ello contribuyó a afianzar desde la niñez, unos sólidos principios de igualdad entre el hombre y la mujer, en una sociedad que nada protegía los intereses de la mujer. Una prueba evidente de su madurez humana frente al rechazo de las imposturas de género de su época, se pone de manifiesto al analizar en su biografía las diferentes etapas de su vida. Su fuente inagotable de recursos le permite abarcar todas cuantas posibilidades de creatividad le ofrece el mundo de la cultura. En 1889 interviene activamente en los círculos literarios, es asidua al Ateneo de Madrid y se afana en divulgar las diferentes corrientes estéticas europeas y españolas. Es una mujer leída y muy viajera. Sus conocimientos no se circunscriben a la literatura. Se interesa por las corrientes pictóricas, la música y las vanguardias. Ama la filosofía y sobre todo, permanece atenta a los cambios políticos que afectan a la sociedad. 

Escanear copia

Emilia Pardo Bazán

Después de experimentar un matrimonio fallido, cuando apenas había cumplido los veinte años decide romper con el sistema y se instala con sus tres hijos en Madrid. Allí consolidará su fama de escritora, sola, sin apoyo de hombre o marido y, al albur de otras expectativas, reconstruye su independencia. Años más tarde, conoce a Benito Pérez Galdós. Es una relación sin trabas, no al uso de la época, cargada de pasión y vehemencia aunque ciertamente incompleta, puesto que, a pesar de los veinte años que duró, no le impidió mantener otras más breves y diferentes con hombres más jóvenes que ella. Fue como una transformación vital que la llevó a liberarse sexualmente. No obstante, en gran medida valora su independencia pero no renuncia del todo al espíritu católico y conservador, a pesar de ser fiel a las ideologías en defensa del feminismo.

A la manera galdosiana, Doña Emilia crea una estructura en la novela a modo de ciclos, en la que algunos de los personajes de sus obras vuelven a aparecer en otras historias, provocando una recurrencia de personajes, temas y lugares que llegan a ocupar una parte esencial en el contenido del relato. Respecto al ciclo llamado “Adán y Eva” el lector puede percibir un realismo y autenticidad igual que en la vida real.

En su obra “La madre Naturaleza” escenifica fielmente, a pesar de las diferencias estéticas que le separan de Émile Zola, un paralelismo con el escritor francés al aunar la estética naturalista con la realidad del entorno, como dos fuerzas de choque irresistibles ante el sentimiento y la pasión de los dos protagonistas enamorados. Doña Emilia va más allá de la línea naturalista francesa. Mientras que Víctor Hugo y el propio Zola muestran la parte más triste y sórdida de sus historias, ella reaviva el relato otorgándole realismo. Sus personajes realzan la historia y aportan alegría a la tristeza, luz a la sombras y esperanza al desánimo. Estamos ante un desarrollo esteticista inusual en la época, donde conviven naturalismo y realismo.

Las manos de la condesa de Bazán se llenan de vida con sus historias y en “Los Pazos de Ulloa” cierra el episodio más naturalista de su producción literaria, donde muestra con profusión su Galicia natal.

Ese mismo año, expone en el Ateneo un trabajo de investigación sobre la literatura rusa y da a conocer su libro “La Revolución y la novela Rusa”. Tolstoi le disgustaba en extremo pero fue seducida por Dostoievsky. 

El lenguaje usado en sus novelas resulta ahora anacrónico, fuera de uso pero es rico en matices, denso en contenido y mantiene vivo el espíritu del pueblo que lo encarna. Existen pocos escritores de la época que conozcan y utilicen un lenguaje tan de nuestra idiosincracia, variado a la vez que basado en la esencia misma de un pueblo, el español, que lo valoren hasta el punto de llevarlo a sus novelas y enseñorearse de él como lo haría Galdós y más tarde Unamuno, Azorín o Baroja. Ella lo pasea por sus páginas y hace que sus personajes se enorgullezcan por ello. Su sintaxis es clara, reconocida y académica, es una gran conocedora de nuestro idioma y lo engrandece con frases sencillas, naturales, para que todo el pueblo lo entienda, valore y se reconozca ante él.

Es la gran mujer que dignifica un compromiso sordo pero necesario con la sociedad, en especial la mujer que vive y sufre la opresión, porque soporta el menosprecio de su reconocimiento ante los que la humillan y lucha con denuedo por conseguir la equidad de género.

Era alegre, divertida, hacía bromas y risas a cerca de su gordura y con su simpatía arrolladora cautivó desde las mentes más exquisitas  al pueblo llano más humilde y sencillo.  Podríamos hacer uso de su prosa culta a la vez que ingenua y natural en estos tiempos tan contradictorios como ajenos a preservar nuestra cultura y costumbres más arraigadas. Nuestros hijos están sometidos al aprendizaje de la ciencia y la tecnología. Sin embargo, el culto al lenguaje no debe despreciarse en aras de lo que otros podrían despreciar por obsoleto y caduco.

Es hora de reivindicar nuestras raíces milenarias a través del legado que hemos recibido. Rindamos un sincero homenaje a los que, como ella, supieron defender el acerbo cultural de nuestros antepasados.

Sus orígenes gallegos no la impidieron reconocer y valorar la lengua castellana, nuestro idioma español, que lo es para todos los españoles de bien.

 

… ita ut serviamos in novitate

spiritus, et non in vetustate litterae.

(“… para que sirvamos con espíritu nuevo,

y no en el arcaísmo de la letra”)

                                         SAN PABLO

Emilia Pardo Bazán 

La Coruña 1851 – Madrid 1921

Claude Monet en Giverny

Oscar-Claude Monet nace en Paris el 14 de Noviembre de 1840. Será a partir de ese momento, el futuro maestro del Impresionismo francés. 

El niño creció acunado por las canciones de una madre comprometida con la música, y de un padre muy ocupado en negocios comerciales. Cinco años más tarde la familia Monet-Chaumerat  fija su residencia en la ciudad de Le Havre, en la región de Normandía. A la edad de 10 años, Claude comienza su escolaridad elemental en un colegio estatal. Años más tarde, da sus primeros pasos como alumno aventajado de dibujo, con el maestro Jacques-François Ochard. Pero del aprendizaje metódico del dibujo en el que se complace realizar bajo su dirección, no orientaría su vocación a las pretensiones del maestro, sino hacia otras inclinaciones más personales, espontáneas y dirigidas hacia otros campos. Monet llegaría a confesar: “He llegado a decorar el margen de mis libros de texto y el papel azul de mis cuadernos de trabajo lo he llenado de ornamentos de fantasía. He representado de la manera más irreverente y deformada posible el rostro y el perfil de mis maestros y educadores”. El lápiz y la pluma le sirvieron para sus propósitos. Y enardecido por el éxito, arrancaba las páginas de su cuaderno de dibujo para ofrecérselas “cordialmente” a sus compañeros.

Gracias a las caricaturas ofrecidas a sus colegas, consiguió rápidamente prestigio y notoriedad, llegando a cobrar 1 Napoleón, el equivalente a 20 Francos, por cada trabajo realizado. Se han podido rescatar un gran número de caricaturas, a pesar de haber sido firmadas  como “O. Monet”

 

El encuentro con Eugène Boudin.

IMG_3988

Eugène Boudin

 

Es a través de un enmarcador parisino encargado de vender sus caricaturas, el que le presenta al paisajista. El joven Monet se mostraría tal vez reticente ante los consejos de aquel hombre algo sucio y desaliñado pero finalmente accede a acompañarle a la campiña. Mientras Eugène Boudin monta su caballete, Claude le observa con atención y, de pronto siente como si un velo fino que cubriera su visión, se deslizara liberando sus ojos. Había comprendido entonces lo que podía ser en verdad el concepto de pintura.

IMG_3921

Escena de playa con marea baja. Eugène Boudin. 1887

“Boudin con una inagotable bondad, emprendió mi educación. Mis ojos, con el tiempo, se abrieron y comprendí a la naturaleza y, al mismo tiempo, comencé a amarla”

Claude Monet seguirá al lado de su benefactor y proseguirá con los estudios sobre la naturaleza.

Punto Muerto.

Escanear 3

Jules Didier. El hombre mariposa. Claude Monet. 1860

 

A juzgar por las obras conservadas, la contribución de Claude Monet a su paso por París es insignificante. De toda su producción de caricaturas, salvo en algunos modelos no identificados que pueden aportarse durante su estancia en Le Havre, nos queda un retrato del pintor Jules Didier caricaturizado en “El Hombre Mariposa, sujeto por una mujer centauro”.

Después de sufrir acontecimientos poco deseados como la llamada a filas de la Armada, su destino en Argelia y la poco gratificante estancia en las academias militares de los paises del norte de Africa que representaban la Francia colonialista, mal adaptado, poco identificado con la milicia y nunca bien equilibrado con sus labores de soldado, vuelve a la vida del taller, un escenario bastante convencional, con plataforma para modelos, taburetes, sillas bajas y caballetes como única decoración.

IMG_3892

La playa de Trouville. Claude Monet. 1870

Sería de todo punto necesario que se hiciera una presentación sobe Giverny, la pequeña ciudad normanda que Monet eligió para desarrollar gran parte de sus trabajos, fuente de inspiración para sus modelos, lugar idóneo para poner en marcha una faceta delirante y apasionada como el paisajismo y la jardinería y cuyo destino le fue dado para vivir y morir allí.

  IMG_3378

Esta pequeña ciudad está situada sobre las colinas de la ribera derecha del río Sena, unos cuatro kilómetros aguas arriba del pueblecito de Vernon que le separa del río, con una población aproximada de 250 habitantes a finales de 1880. Se extiende sobre algo más de dos kilómetros a lo largo de la zona departamental 5 donde confluyen las localidades de Gisors y Vernon. Un poco más cerca de la entrada hacia Giverny, la carretera se parte en dos. La zona norte se dirige al Ayuntamiento y deja a un lado la iglesia, antes de volver a encontrar, a través de una cuesta empinada el camino de descenso. Un pequeño río se une a la derecha, en Giverny y va a morir al Sena a pocos kilómetros en su brazo principal.

Monet conocía bien Vernon desde sus primeros viajes a Paris en el trayecto de ida y vuelta. Existen testimonios en los que evocaría viajes de prospección realizados en el tren que unía los pueblos de Vernon a Gisors. El pintor quedó impresionado por los árboles frutales en flor en  el jardín de la casa que él más tarde ocuparía.

IMG_3395

Casa que albergó a la familia Monet en Giverny

La pequeña mansión la componían cuatro estancias, una planta baja, una alta con dos habitaciones, granero y bodega. En el ala oeste, había una especie de almacén que Monet transformaría en taller y una leñera con un pequeño cobertizo. Además, contaban con varias estancias como una amplia cocina, un establo y una bodega. No sólo hay sitio para todos los miembros de su gran familia, sino terreno suficiente para soportar todas las ampliaciones de construcción que el pintor creyó en su momento serían necesarias.

Escanear 6

Vétheuil en verano. Claude Monet 1880

En ese punto, se declaró profundamente interesado por la región. De inmediato, la jardinería llenaba gran parte de sus horas y anunciaba trabajos futuros. El río Sena le atraía con fuerza. Busca todo su material y se instala en la llanura al sur del pueblo, en los parajes próximos a la desembocadura del río Epte  afluente del gran río. Pinta varias telas y realiza algunos bocetos sobre la ribera opuesta. Atraviesa el Sena en barco, para tomar tierra en el camino cerca de Port-Villet.

Meses más tarde, se encuentra con el pintor Pizarro en Rouen y ejecuta siete magníficos lienzos característicos de la región de Giverny: “La Iglesia de Vernon”, “A la Orilla del Agua en Vernon”, “Junto a la Iglesia de Notre Dame en Vernon”, “Al borde del Sena” y “paisaje en Port-Villet”

Todo un mundo de vicisitudes, proyectos, sucesos y acontecimientos han llenado la vida del pintor, imposible de relatar aquí y que ocuparían espacio y tiempo infinitos. Las visitas continuas a Paris, el encuentro con otros pintores como Renoir, Édouard Manet, Paul Cézanne; escritores como Emile Zola, escultores como Auguste Rodin o, incluso grandes militares como Georges Clemenceau.

IMG_3404

Camille Monet

La temprana muerte de su esposa Camille en 1879 llena de tristeza su vida. Sus finanzas están quebradas, pero trabaja con dureza para sacar adelante a la familia. Finalmente parte de Vétheuil para encontrar nuevos horizontes y pasa del entusiasmo al abatimiento más profundo. Hay una lucha constante entre sus aptitudes como pintor y las nuevas tendencias en el arte de la pintura. Pero Monet se reafirma y lucha por un reconocimiento. Le gusta la naturaleza y Giverny representa un sueño que tratará de conseguir a toda costa.

En momentos de desfallecimiento llega a extremos nostálgicos pero hercúleos: “La pintura murió en mí… trabajar me sería imposible, aunque incluso podría resultar hasta bello… el Monet de otro tiempo, murió,”

IMG_3964

Acantilado de belle-Îlle en Bretaña. Claude Monet

En marzo de 1886 regresa a Giverny y siente deseos de viajar a Bretaña junto a su colega Renoir. Conocerá la costa salvaje abierta sobre el Atlántico y sus pinturas irán más allá, hasta los confines de América. Y visitará en soledad la costa de Morbihan. Descubrirá más tarde todo el encanto de esa costa temible y, al pie del gran faro, sus pasos le conducirán hacia el mar terrible en Port-Coton y Port-Domois, con sus dos agujas. “Rocas de grutas admirables. Ese mar es siniestro, diabólico pero soberbio”.

De vuelta a Giverny entablará una fuerte relación con el crítico de arte Gustave Geffroy y, a través de su amigo Duran-Ruhel conocerá a Theo, hermano de Vincent Van Gogh, que comentó sobre él: “Verás cosas preciosas en casa de Claude Monet”

“ Aparte de la pintura y la jardinería, no soy bueno en nada”

                                                                                       Claude Monet.

IMG_3380y con él, llegan “Las Nymphéas” ( Los Nenúfares) a Giverny en 1908.

Los grandes nenúfares se extienden hasta la ribera opuesta. El jardín y aledaños representan un microclima difícil de igualar. La situación geográfica del pueblo, la luz natural que invade rosaledas, arboledas, parterres, son cuidados y atendidos con amorosa dedicación, ofrecen al visitante un espectáculo excitante y conmovedor al mismo tiempo, hasta alcanzar, después de recorrer veredas y rodear el gran estanque salpicado de flores, la casa que fue su inspiración durante décadas y que compartieron dos grandes familias, la de Ernest Hoschedé y la suya propia. Este conocido marchante en cuadros y cuya reputación quedó en entredicho al no haber sabido consolidar su gran fortuna, por lo que el pintor llegó a sufrir penurias económicas al malvender algunas de sus obras.

 

IMG_3371

Nenúfares. Jardín de Giverny

Así una revista francesa, hacía eco del fallecimiento de Hoschedé de una forma breve y algo banal. A pesar de sus orígenes burgueses, vivió en un mundo que no le pertenecía, siendo destruido como mecenas bajo las ruinas de su patrimonio y de su hogar.

IMG_3387

El gran jardín y su estanque de lotos. Giverny

 

En el verano de 1910 el jardín de Monet en Giverny se inundó por la fuerte crecida del Sena. Los nenúfares desaparecieron y Monet vivió tiempos de angustia y desolación. Sin embargo, los amigos le animaban para que, a pesar de los destrozos, no perdiera la esperanza.

Cuando el río Sena volvió a su cauce varios meses después, el jardín había desaparecido bajo las aguas. Las pérdidas fueron irremediables. No obstante, podría combatirse de alguna forma parcial en la zona ajardinada, así como en toda la extensión del estanque. Gracias al esfuerzo y al tesón, podemos contemplar ahora, hoy en día, la magnificencia del trabajo realizado.

Escanear 5

Jeanne Marguerite Lecadre en el jardín. Claude Monet 1866

Nuevo viaje a Paris, esta vez para acudir a las exposiciones y eventos ofrecidos en su honor sobre gran parte de su obra pictórica. Todo un reconocimiento y admiración al talento de su genio y artífice de obras que se recrean en la naturaleza y enaltecen la belleza en su misma esencia.

Pero antes estuvo en Londres, Venecia y rescató del lejano oriente sabores, costumbres y leyendas. En todos aquellos lugares donde captó belleza, la rescató para sus lienzos. Su estilo era singular, su arte único.

Ultima Etapa.

Claude Monet pasa los últimos años de su vida habiendo sido tratado de cataratas y con una grave lesión por la obstrucción en la base del pulmón derecho. A pesar de ello, no considera su enfermedad como un impedimento y con cierto optimismo cree que puede continuar con su trabajo “en pequeñas dosis”.

Ya de vuelta, esta vez por tren hasta el pueblo de Gisors, contempla emocionado el camino hacia su casa, rehabilitado recientemente.

 

IMG_3402

Claude Monet en Giverny

Días antes de su adiós definitivo, hablaba a su gran amigo Georges Clemenceau de su jardín. Acababa de recibir unos bulbos y esperaba la llegada de varias cajas de semillas, que darían flores y colores admirables “Esta próxima primavera podréis ver mi jardín florecido, pero ya no estaré aquí”. Ya no hablaba de su pintura. solo recordaba el jardín.

“Sintiendo el día de su muerte, su respiración se hizo más dolorosa. Le cogí de la mano: ¿Sufrís?, le dije. –No. Contestó con una voz casi imperceptible. Unos minutos después, exhalo el último suspiro, con un leve murmullo”

                                                                         “Marguerite Yourcenar”

Giverny, a media tarde del 5 de diciembre de 1926.

 

No hubo flores en su entierro. El jardín estaba marchito a primeros de diciembre. Solo algunos crisantemos coloreaban los perfiles del estanque que, meses después, se llenaría de nenúfares como antaño.

Escanear 2

Puesta de sol sobre el Sena. Invierno de 1880. Claude Monet

María de Fraile. Agosto de 2018.-

Rembrandt en el Rijksmuseum

Escanear 3

Rembrandt . Autorretrato juvenil con el pelo enmarañado. 1626

La obra pictórica del artista holandés Rembrandt Harmensz van Rijn, está repartida por toda Europa y América entre las grandes pinacotecas y las colecciones privadas. Sin embargo, podemos contemplar en el Rijksmuseum de Amsterdam obras tan importantes como “la Ronda de Noche” ,“Jeremías prevé la destrucción de Jerusalén” o “Los Síndicos de los Pañeros”, “Titus, hijo de Rembrandt con hábito” e incluso algunos de sus autorretratos. No obstante, la ingente cantidad de obras, tanto pictóricas, como escultóricas y ornamentales  correspondientes a otros tantos creadores holandeses o de nacionalidades más cercanas como la nuestra, están distribuidos entre los siglos XII en sus Colecciones Especiales hasta el presente siglo XXI. Aunque existen obras como la estatua indonesia procedente de Java Oriental,“Buddha” y que pertenece al siglo VIII de nuestra era.

 

 

img_3221.jpg

Frans Hals. Miliciano. “El alegre bebedor” 1628

A la vista de ello, podríamos centrarnos en los que acaparan la atención de todos cuantos visitan este museo, como son Rembrandt, Frans Hals o Johannes Vermeer, entre otros.

El primero que ocupa este espacio de arte es Rembrandt. Nació en la ciudad de Leiden, el 15 de Julio de 1606. Era hijo de un molinero de malta, siendo ese cereal de gran relevancia entonces, puesto que era la base para la fabricación de cerveza, bebida nacional en Holanda durante el siglo XVII. Su madre, Neeltgen Willemsdr procedía de una familia de panaderos. Vivían cerca del molino del Rijn. Así el apellido familiar se derivó del uso de ese molino de malta, que provenía del nombre del río.

Su primera etapa se sitúa en la ciudad de Amsterdam. Crea los primeros autorretratos y se codea con otros retratistas holandeses, tales como Vermeer de Delft, Nicolás Maes, Cornelisz Verspronck o Ferdinand Bol.

Escanear 7

La Lechera. Jan Vermeer de Delft. 1660

 

Más adelante, dedica su esfuerzo a componer obra religiosa y mitológica. Su infancia había estado dirigida a través de su madre, hacia la Biblia y los Libros Sagrados y conocía muy bien esa materia.

Escanear 8

Rembrandt. Jeremías prevé la destrucción de Jerusalén. 1630

Vuelve Rembrandt a un tratamiento de la tonalidad un poco más suave y encauza su obra hacia uno de los temas más extendidos en el arte holandés.

Escanear

Rembrandt. Paisaje con puente de piedra.1637

El paisaje alcanzó gran popularidad. Por otra parte, es en el siglo XVII donde se va a desarrollar un movimiento del pensamiento humano, centrado en la investigación de las leyes de naturaleza. así el racionalismo y el empirismo cuestionaron las concepciones tradicionales del mundo.

IMG_3237

Rembrandt. Ronda de Noche. 1642

Durante el período intermedio crea obras de gran envergadura como “La Ronda de Noche” y termina el majestuoso cuadro  el mismo año en que fallece su esposa Saskia.

El tema del lienzo está basado de un acontecimiento trivial por la reunión de arcabuceros que conforman el gran cuadro (óleo sobre tabla 379,5 x 453,5 cms.- año 1642) y que llega a conducirnos a lo que sería un auténtico espectáculo con toda la fuerza de que él es capaz de transmitir. El título correcto por el que se le cataloga es el de “La Compañía del Capitán Frans Banning Cocq y el teniente Willem van Ruytenburch” En los rostros de las tres figuras preeminentes, se pone de manifiesto la mirada descarada que un miliciano, situado entre el capitán y el teniente, dirige hacia el espectador. La actitud de todas las figuras que componen el conjunto del cuadro, es de vitalidad y animación en sus gestos. Es la recreación de una puesta en escena en una representación real y auténtica para todo el que la observa. 

IMG_3274

Rembrandt. Autorretrato como el apóstol Pablo. 1661

En el período de madurez, vuelve al retrato, e incluso de nuevo pinta su propio rostro.

 

Escanear 4

Rembrandt. Los Síndicos de los Pañeros. 1662

Y una nueva obra sale de sus pinceles. Esta vez, “Los Síndicos de los Pañeros” pintada en el año 1662. Representa el último  de los grandes retratos en grupo. Es un ejemplo más de armonía y delicadeza que, ante una visión de apariencia sencilla, supo recubrirla de elegancia y convertirla en una obra maestra.

IMG_3275

Rembrandt. “Titus con hábito de monje” 1660

Dos años antes, pintaría entre otras la obra “Titus con hábito de monje” Su hijo protagonizaría muchos de los lienzos de Rembrandt. Este fue realizado para representar a San Francisco de Asís, venerado en casi toda Europa. El color marrón de su hábito resalta ofreciendo múltiples tonalidades e intercalando en él luces y sombras.

 

 

La obra más conmovedora del Rijksmuseum:

IMG_3285

Jozef Israels. Niños del Mar. 1872

 

La obra más sobrecogedora del Rijksmuseum:

IMG_3632

Atribuído a Jan de Baen. Los cadáveres de los hermanos de Witt. 1672

 

 

IMG_3315

Rijksmuseum Amsterdam. Parte posterior

 

María de Fraile. Agosto 2018.- 

 

El Estudio de la Calle de Leganitos

Conocí a un chico que tenía un estudio en la calle de Leganitos. A mi edad, no consideraba peligrosas las calles de Madrid, incluso podrían ser más atractivas si estaban fuera de mi barrio y formaban parte del conjunto histórico de la ciudad.

Leganitos era odiada por puritanos y gente de recto proceder, pues su fama sobrepasaba la línea roja de lo estrictamente permisible. Los prostíbulos camuflados estratégicamente en hoteles más o menos respetables se distribuían a lo largo de la calle, junto a los bares y restaurantes frecuentados por turistas. Y en mitad de ella, una comisaría de policía se mezclaba entre los edificios de los que salían y entraban gentes de toda condición. ¡Toda una paradoja!

IMG_3773

Calle de Leganitos. Subida hacia Plaza de Sto. Domingo

 

En la parte más alta de la cuesta, se llegaba a la Plaza de Santo Domingo y allí el ambiente se distendía. A un paso de la Gran Vía, se conjugaba lo nuevo con lo antiguo.

 

IMG_3776

Plaza del Callao

Volviendo sobre nuestros pasos, se accedía a la plaza del Callao, sorteando callejuelas y pasajes hasta concluir en la señorial Plaza de la Ópera.

IMG_3729

Plaza de la Ópera

IMG_3735

Calle de Arrieta

 

Un poco más adelante, la calle Arrieta  nos mostraba el convento de la Encarnación. Para terminar en la majestuosa y elegante plaza de Oriente

IMG_3740

Convento de la Encarnación

Me gustaba perderme por esos rincones que embrujaban mis sentidos e inexorablemente mi voluntad se dejó llevar hacia las taquillas del Real.

IMG_3707

Teatro Real de la Opera

Rebuscaba en mi pequeño bolso con qué pagar aquella entrada de “Paraíso” para escuchar a Claudio Arrau. Pude satisfacer mi interés en aquel momento y volví a casa con mi entrada en el bolsillo. No se trataba de la actuación de alguna gran filarmónica. Pero ese recital me llenaba de emoción. Aún habría de esperar un par de semanas. En cualquier caso, estaba muy emocionada por asistir, sola, sin acompañantes ni amigos. Todo el escenario para mí. No lo creía posible.

Y conocí al chico del estudio de la calle de Leganitos. Representaba una novedad inusual en mi vida, y llegó a convertirse en algo mágico.

El edificio estaba próximo a la plaza de España. Mientras lo observaba con detenimiento desde la acera, me acerqué a curiosear  el local que había en la parte baja, bullicioso y poco hogareño. Tenía un escaparate con grandes fuentes de hielo triturado desde donde se movían los largos bigotes de cigalas, langostas y otros bichos de mar. El estudio estaba situado en el primer piso y era utilizado para guardar bebidas y otros utensilios. En aquella vivienda deshabitada se apilaban cajas de botellas de vino y licores. Al fondo de todo ese muestrario improvisado, una puerta grande de color oscuro permanecía cerrada con un grueso candado. La gran sala que servía de almacén, estaba ahora en la penumbra por permanecer cerradas las contraventanas  de sus dos balcones principales.  

Recibí una invitación para conocer ese lugar, que se me antojaba caprichoso y con un misterioso encanto. Fui de la mano de una amiga común, menos aficionada a la música que yo pero llena de ganas de que conociera el lugar. El amigo nos recibió en el portal. Su aspecto era el de un hombre joven, serio  pero atractivo y algo bohemio. En su atuendo destacaba una chaqueta Harris, de lana y una bufanda escocesa de colores azules. La pipa de aromático tabaco inglés aún humeaba entre sus dedos. Nos saludó con afabilidad y subimos al estudio.

IMG_3845Al abrir la puerta, me sorprendió que estuvieran cerradas las ventanas. Podría ser una habitación luminosa pero él prefería la luz artificial, el aislamiento y la soledad para una mejor compenetración con el mundo de la música. La estancia no era muy grande pero si cabían dos grandes cajas sonoras de altavoces, junto a un amplificador, un giradiscos modesto y una radio  acoplada al conjunto. A la izquierda de la puerta, había una mesa de escritorio que adquirió en una liquidación de mobiliario antes de que demolieran la antigua Casa de la Moneda. Era robusta, de madera rojiza y con cajoneras a ambos lados. Frente a ella, una mesita velador y una pequeña turca, que bien podía hacer de sofá algo desvencijada, completaban el mobiliario. Las cajas acústicas estaban colocadas en ángulos contrapuestos para producir mejor sonoridad y, sobre las paredes y contraventanas cerradas, se habían colocado grandes pósters, a modo de cuadros que exhibían reproducciones importantes de exposiciones pictóricas como El Greco, los Madrazo o un mapa de Gran Bretaña, en el que se podía ver muy bien ilustrado, las diferentes monarquías inglesas desde sus inicios, además de leer la historia de cada una de sus ciudades más importantes. Nuestro amigo hubo de recorrerse algunas embajadas y oficinas de turismo de algunos países para completar la decoración de su pequeño estudio.

IMG_3822

Hacía fresco en esa casa deshabitada y oscura pero contaba con una pequeña estufa de infrarrojos colocada estratégicamente sobre el marco de la puerta de entrada. Una botella de whisky  Vat 69 convertida en lámpara, alumbraba desde la mesa de estudio y envolvía con su luz tenue, el ambiente de aquel cuarto extraño a mis ojos pero cálido y embriagador.

Ya había caído la noche en aquel sábado de noviembre y aún no eran las siete de la tarde cuando nuestro amigo colocó un disco sobre el giradiscos. Y  entonces conocí a Gustav Mahler.gustav-mahler

Hubo a partir de ese día, muchas tardes en las que mi nuevo amigo, aquél que tenía un estudio en la calle de Leganitos, me invitó a disfrutar de su música, momentos en los que, al abrigo de un café y un bizcocho borracho, saboreé nuevos compases, otras melodías, muchos conciertos y otros tantos compositores e intérpretes.

Hubo veladas donde los acordes de la banda de jazz de Ahmad Jamal amenizaron nuestra tertulia. Al calor de una copa de licor y un puñado de velas, dibujamos un mundo de luces brillantes y grandes proyectos de futuro.

Mi vida se llenó de música, de ilusiones nuevas, de otros sentimientos, de sensaciones que hasta entonces no había experimentado. La música sirvió como nexo de unión. Fue ese algo fundamental con quién compartir.

He vuelto a la calle de Leganitos. Las tiendas de chinos y los locales de comida rápida  han hecho desaparecer todo su encanto. Cerca, rugen con furia las máquinas que destrozan la Gran Vía. Es como una figura de porcelana que se rompió y ningún pedazo sirve para recomponerla en ese diabólico puzzle. La cafetería continúa en el mismo lugar y el estudio de mi amigo desapareció para integrarse al resto de la vivienda y convertirlo en un gran salón restaurante.

¡Qué absurdo destino, que mueve al ser humano a destruir lo que más valora, en aras de un equivocado y mal intencionado beneficio.

 

María de Fraile. Julio de 2018.-