Salisbury y las Piedras Milenarias

Ya en la Edad Moderna se conocía la astronomía como una ciencia que estudiaba los astros y se fundamentaba en su observación. Aunque sus orígenes llegan a perderse a lo largo de la antigüedad, los monumentos megalíticos cobran carta de naturaleza desde hace más de 4.000 años y a pesar de parecer irrelevante, el hombre tenía un profundo conocimiento de la mecánica celeste.

IMG_3536En épocas anteriores, donde la investigación sobre el hombre se cruza con los hallazgos paleolíticos, los primeros pueblos de Oriente Medio y los que habitaban la rivera del Mediterráneo, ya habían iniciado sus investigaciones sobre el firmamento. Su clima suave y las noches claras les permitió observar la bóveda celeste como un espectáculo cercano, casi familiar. Las constelaciones nacieron pues de la imaginación de esos hombres, asumiendo que un conjunto de estrellas giraba alrededor de la tierra, como una gran rueda y con la precisión de un reloj.

Los astrónomos tenían capacidad para descifrar las figuras móviles que surgían en el cielo y así predecir acontecimientos terrestres. De ese modo, un grupo de astros podía anunciar la llegada de la primavera o el tiempo de siembra.

IMG_3541Podían valorar que la crecida anual del Nilo estaba relacionada con la estrella Sirius, que se levantaba antes de la puesta de sol. Solo faltaba un paso para suponer que la influencia de los astros sería determinante en la vida de los seres humanos: Acababa de nacer la astrología.

Pero el cielo, además de estrellas rutilantes en constelaciones lejanas, estaba presidido por dos grandes astros: El Sol y la Luna y los hombres estudiaron sus comportamientos.

El monumento megalítico de Stonehenge, en la llanura de Salisbury, al suroeste de Gran Bretaña, data del tercer milenio antes de Cristo y, probablemente se construyó como santuario dedicado a la veneración del cielo, sirviendo al mismo tiempo de observatorio astronómico.

IMG_3499A medida que fueron observando nuestros ancestros los movimientos del sol y la luna, pusieron en evidencia fenómenos regulares además de confirmar su periodicidad. Después de todo, su cultura no fue tan primitiva con se creyó, ya que pudieron conseguir transportar esas grandes moles de piedra enormemente pesadas a más de 300 kilómetros de distancia.

En cualquier caso, la construcción de esos monumentos fue realizada con mucha precisión e incluso, les ayudó a predecir los eclipses de luna.

Ese gran reloj imaginario dibujaba simétricamente la posición de la luna y el sol a lo largo de las cuatro estaciones del año, estableciendo los ciclos lunares de crecimiento hasta la fase menguante que, cronológicamente podía coincidir con las salidas y puestas del sol lo largo de los solsticios y equinoccios. 

En todo el conjunto pétreo de Stonehenge, fueron colocadas pequeñas piedras a modo de mojones rodeando el monumento central y formando dos círculos concéntricos, además de uno más alejado que unía a través de diámetros y radios imaginarios, los puntos por donde supuestamente incidirían los rayos del sol y la luna en sus diferente posiciones. Otras piedras no tan pequeñas, distribuidas estratégicamente sobre el gran reloj virtual, señalaban las posiciones por donde la luz penetraría e incidiría para marcar las subestaciones, algo así como los cuartos y las medias en un reloj real. En el mismo centro de todo el conjunto, se levantaba una piedra más prominente denominada “Altar”

IMG_3517Las tradiciones y la astrología de las culturas pasadas, nos han llevado a elevar a un rango casi mítico las valoraciones y las creencias que estos monumentos milenarios nos han dejado como herencia a las generaciones venideras. Cada año se inicia un acontecimiento asombroso que llena de expectación y entusiasmo los corazones de miles de personas. Llegan desde los rincones más alejados de nuestro planeta para celebrar lo que, desde hace milenios, druidas y paganos han llegado a considerar una tradición, al rememorar el llamado “Renacer” Cada 21 de Junio, cuando confluían los astros en la noche más corta del año, se reunían en torno al gran círculo de Menhires y piedras megalíticas para contemplar cómo el sol se filtraba a través de ellas, convocando por medio de ritos ancestrales, rituales mágicos acompañados de bailes y ceremonias esotéricas.

IMG_3530La adoración a dioses y deidades se realizaba en esa noche, por considerarla especialmente importante, tanto desde el punto de vista astral como por la llegada del buen tiempo, al disfrutar de más horas de luz solar, sobre todo, los pueblos que procedían del hemisferio norte.

Todo un canto a la naturaleza en un mundo materializado y absorbido por la ciencia y la tecnología. 

María de Fraile. Julio 2018.-

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El Friso de la Vida

En nuestro itenerario por tierras noruegas, nos detendremos hoy en su capital, Oslo. Bella ciudad protegida del mar del Norte por sinuosos fiordos y donde se disfruta de un clima más bonancible, debido en parte gracias a la corriente del Golfo de México.

El punto de encuentro será la Galería Nasjonalmuseet para el Arte, la Arquitectura y el Diseño, de Oslo.

¿Entramos?

¿Quién no ha oído hablar del pintor Edvard Munch y su famoso cuadro “El Grito”?.

La más genuina expresión de libertad en un mundo sordo. La lucha contra la opresión más despiadada del ser humano se plasma en este sencillo lienzo de 91 x 73,5 cm. y data de 1893. El protagonista indiscutible es una figura humana, andrógina en su forma, que inunda de terror la visión del espectador y transmite con su grito mudo un sentimiento de angustia a todos los que, en ese momento, le observan.

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La representación es muy clara. Un hombre sin edad definida, sin pelo, sobre un fondo de amarillos y ocres, donde el pintor parece poner de manifiesto un atardecer opaco y macilento, camina sobre un puente. A sus espaldas, el fiordo envuelve de azules la pequeña ciudad de Kristiania. En mitad del paseo, se detiene. Se ha sentido intimidado por algo sobrecogedor. Sujeta la cabeza con sus dos manos y lanza un grito que no llega nunca a traspasar la garganta. Detrás de él, se recortan dos figuras humanas, tal vez un par de amigos que le acompañaban pero que no llegaron a participar de esa misma sensación aterradora.

Cuentan los que han profundizado sobre la trayectoria del pintor, que su infancia estuvo salpicada de tristezas, pero no por ello se malogró su producción artística.

Este trabajo está encuadrado dentro de una serie de pinturas conocidas como “El Friso de la Vida” y han sido objeto de profundos estudios e interpretaciones.

Edvard Munch es considerado el precursor del Expresionismo.

Edvard Munch. Autorretrato. 1895

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El cuadro de “El Grito” fue robado en el 2004 y se recuperó en el 2006.

María de Fraile, 3 de Septiembre de 2016.-

NOSTALGIA DE UN VERANO EN EGIPTO

 

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El verano se acaba, aunque los calores persisten. Este año llegaron del desierto arenosos, de bruma tupida e inagotable sequedad. Lo inundan todo y envuelven mi ciudad con un manto amarillento.

Y entre calimas vespertinas y preludios de finales de Agosto, me llegan imágenes ya pasadas de otros lugares, diferentes momentos.

El Nilo se abre en mi imaginación como un abanico. El viento azota mis ideas y sujeto mi sombrero de paja con una mano mientras levanto la mirada hacia el horizonte que humea un espejismo de luces, donde el hombre se arrima a un mundo lleno de sortilegios y, conocedor de su existencia, saborea el amargor de su finitud.

Regreso al autobús que me llevará a Port Said, allá donde el mar se mezcla con el lodo febril y dulcifica mi ansiedad. El puerto luminoso canta las delicias de prostíbulos en la noche cálida.

Dediqué de soslayo una mirada hacia donde podría situarse La Meca, cuando el muecín voceó la última estrofa de oración. Mar adentro, se fue desdibujando la costa mágica de la antigua morada de faraones. Mientras, la luna clara hundía su sombra entre bordados de espuma marinera y nos empujaba hacia nuevos destinos.

Atrás quedó la mezquita de Omar, el mercader de abalorios, la suciedad de las calles, la grandiosidad de la esfinge y la mirada misteriosa de una mujer que alimentaba a su niño junto al relente de una fuentecilla, donde un sol de justicia castigaba el espíritu. Y el cielo vomitó fuego y arena y la luz se tornó ocre y macilenta.

Rodeada de papeles, recuerdos fieles de un viaje de ensueño y embargada por la nostalgia, trato de enlazar ideas con lugares, experiencias con deseos inalcanzables y, desde mi sillón casero donde pasé tantas horas, voy rumiando lo que hubiera podido ser pero que nunca existió. Esa utopía donde se circunscriben la belleza con el misterio.

María de Fraile.

EL ENSUEÑO DE ESCANDINAVIA

Rutas y caminos por los fiordos noruegos.

Ha pasado un tiempo desde nuestro último encuentro y ahora es el momento de contaros historias maravillosas ocurridas en mi reciente viaje a Noruega.

Compartiremos lugares de una belleza incuestionable, pero también vivencias y anécdotas de algunos de los personajes que formaron parte de ellos. El paisaje es lo que da énfasis a estos rincones y es donde se pone de manifiesto su clima, el carácter de sus gentes y las costumbres ancestrales. Este anhelo nos incita a ir en su busca para conocerlo y admirarlo.

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En esta época del año en la que el calor nos martiriza hasta enloquecer, puede convertirse en un bálsamo el recuerdo de un país que se llena de luz en la época estival e inunda de agua fiordos y gargantas con el deshielo.

Los inicios del verano son los más propicios para recorrer sendas escarpadas, valles profundos de vegetación exuberante, pequeñas ciudades limpias casi puras, circundadas de lagos, donde una niebla suave se posa al inicio de la mañana y levanta a las pocas horas para llenar de luz las pequeñas casas de madera pintadas, situadas a las orillas de un remanso del fiordo.

Y en los días nublados, protegidos de la lluvia contemplaremos bajo un cielo gris el despertar de arbustos ya en flor, árboles que muestran sus colores más brillantes entre la bruma con un verdor elegante casi exquisito. Y el agua como protagonista, rompiendo rocas y saltando hacia el abismo.

María de Fraile.