No todo está perdido

En una cálida noche, al arrullo de melodías sensuales, tibias, la voluntad del hombre sufre desesperanzas y hastío. Es como si hubiera atenazado su mente cautiva dentro de un pozo profundo y rodeado por un muro inerte y siniestro, espeso, oscuro y alto, muy alto, tan difícil de escalar como una montaña helada de perfiles afilados y muy resbaladiza.

Isaura, la ciudad de los mil pozos. Colleen Corradi Brannigan

Esa pared que recubre el pozo es engañosa y cruel. Hace que la perspectiva se modifique y vaya mostrando pequeñas muescas donde poderse agarrar. Maldito espejismo visionario. Luz que refleja el vacío de un abismo sin fin. Atrapado en su angostura, incapaz de mirar al cielo porque sólo mostraría su negritud.

Los recuerdos vividos en soledad nunca podrán competir con experiencias compartidas saludables y enriquecedoras. El espíritu crítico despertará y anulará la negación de los actos buenos y honestos y habrá paz en el alma. Estos propósitos podrían desencadenar una activación positiva de la mente y entonces se obraría el milagro: la creación, el estímulo vital. Fuera del ser, el caos y la mediocridad, la tiranía de lo relativo y el triunfo de lo absoluto y verdadero. De repente, una llama eternamente encendida se manifiesta, capaz de bendecir y albergar nuevas ideas.

Existen varias trayectorias que nos llevarían a conseguir que el milagro se produzca. La confianza, sin la cual no existiría voluntad para alcanzar la meta. La perseverancia, para permanecer fiel a los principios básicos de la propia existencia. La fidelidad a nuestros criterios, basados en la leyes del ordenamiento natural del ser humano. La lucha contra agentes externos que pudieran poner en jaque a todo aquel que dificulte el camino para la consecución del último fin. Y finalmente, la denuncia ante los responsables de salvaguardar los derechos inalienables del individuo, si es que quedan algunos que velen por ellos y de todo cuanto perjudique, obstaculice o trate de destruir.

Trabajadores sin rostro saliendo de su turno en una fábrica de Ford Motors. Detroit (Michigan) 1935

Es un propósito arriesgado, audaz, casi imposible. Hoy el hombre está secuestrado por sus ideas, condenado a servir a amos sin escrúpulos que amenazan la vida valiéndose de subterfugios para justificar sus actos represivos. Es un camino a ciegas hacia un destino incierto y que apunta a convertirse en amenaza con la destrucción del sistema que lo sostiene. Esa manifestación de poder absoluto de los que dicen regir los destinos del mundo, les hace irresponsables ante las vidas de millones de hombres y mujeres que no pueden impedir esta represión por falta de medios suficientes.

Hoy el ser humano hace uso de los medios que hasta ahora, resultaban inalcanzables por desconocidos o simplemente inaccesibles. La tecnología y los avances de la ciencia han logrado que el mundo ahora conocido sea mejor que el de los que les precedieron e inmensamente superior al de otras generaciones anteriores, pero todo avance se ajusta también inequívocamente a maniobras oscuras que confunden la mente y destruyen ideales.

La consecuencia fatal de todo este entramado social, moral, cultural y sobre todo político, ha generado falsas esperanzas para una mejor calidad de vida y los ideales de reconstrucción se han convertido en humo oscuro indeseable.

“El Estado Mundial” Recreación diseñada por Finn Dean para ilustrar la novela de A. Huxley “Un mundo feliz”

Falsas denuncias sobre el cambio climático, la presión de los medios de comunicación, animados  en una excitación sin precedentes por conseguir recompensas pecuniarias, intentan alertar las conciencias para quienes no pueden impedir que el clima mute como lo ha hecho hasta hora con el paso de los siglos. Las glaciaciones no fueron provocadas por un mal comportamiento humano puesto que aún no se había producido la aparición del primer hombre sobre el planeta.

Un sinfín de contradicciones y paradigmas falsos que alimentan, en estos tiempos de caos, los poderes siniestros a las masas que sufren los procesos de cambio en la sociedad actual. Entonces, ante esta crisis de ideas y pensamiento, el espíritu del hombre se revela. No es todo un compendio de errores producido por el hombre, es más bien el resultado de una falsa manipulación del individuo hacia no se sabe bien qué turbios intereses de unos pocos grandes magnates, ansiosos de un poder omnímodo enfermizo y cruel. ¿Su propósito? Transformar las  mentes a su antojo quebrantando la salud mental y física, alimentando esperanzas que nunca llegarán a hacerse realidad, engañando la voluntad con falsas promesas y sometiendo al individuo a un control exhaustivo de todos sus actos.

Sin embargo, no todo está perdido. El espíritu critico de la conciencia humana ha de reaccionar ante este atropello. En el siglo XXI no habrá campos de batalla donde dirimir la victoria del más fuerte. El que más hábilmente haya establecido estrategias de combate, será el vencedor. No habrá un único ganador, sino varios y, mientras discuten sobre quién es más poderoso, los hombres  y mujeres habrán reaccionado porque existe una fuerza que les asiste: Han perdido el miedo a la represión, a las cadenas, a pasar hambre, a ser perseguidos, en definitiva a arriesgar su vida y la de los suyos, porque se han dado cuenta de que no están solos en este empeño.

Diseño de John Harris, para Trilogia del Imperio Radch.

Si fuera así, la batalla estaría ganada. Sin embargo, el miedo goza de libertad en la voluntad del individuo. El drama puede vestirse de soldado aguerrido y justificar su cobardía enarbolando la bandera de la equidistancia y la incredulidad. Pero el enemigo está acechando afuera, a la espera de una señal para intervenir.

A pesar de todo, aún queda un atisbo de esperanza. Cuando la conciencia se siente oprimida, reacciona con violencia, crece la ira en el corazón humano frente a la injusticia. 

Ya es hora de ponerse en acción. Que no decaiga la voluntad. ¿Habrá alguna reacción del pueblo oprimido antes de que sea demasiado tarde para volver a empezar?

María de Fraile. Agosto 2021.-

Un Amigo de Kafka

“Puedo muy bien imaginarme a alguien en cuyas manos caiga este libro y cómo, desde ese instante, cambia totalmente su vida, cómo se convierte en otra persona distinta.”

(Max Brod en März, 15 de febrero de 1913)

 

 

Franz Kafka tuvo pocos amigos pero aquellos que sí lo fueron,  se enorgullecieron de ser los mejores y los que más perduraron. Uno de estos elegidos y que, en buena medida, acaparó la vida de escritor fue Max Brod. Escritor expresionista, periodista, traductor y compositor. Fue el artífice que hizo volver a la vida toda la obra literaria y artística de Kafka. El que la rescató de las llamas del olvido.

Max Brod y Franz Kafka

Algunos han llegado a calificar a Brod de traidor porque violó la voluntad del escritor, al hacer público todo cuanto escribió, cuando dejó claramente explicitado que los únicos libros que debían sobrevivir a su muerte serían: La Condena, El Fogonero, La Metamorfosis, En la Colonia Penal, Un médico Rural y Un Artista del Hambre.

Sin embargo, Brod hizo caso omiso contraviniendo su voluntad, porque no podía consentir que su legado fuese a quedar sepultado en el tiempo.

“Manuscritos, cartas, borradores, todo ello debería incinerarse sin leerse y hasta la última página” Esta fue la misiva que Brod descubrió entre los archivos de la casa de escritor.

Uno de los documentos que más luz aportan sobre el pensamiento y vida del autor es el llamado Carta a mi Padre.

Hermann Kafka

Es un relato estremecedor de censuras constantes, donde se reconoce a sí mismo como responsable de una conducta reprochable, inmadura, egoísta pero justificada tal vez por la falta de cariño y atenciones, fruto de una disciplina férrea y fundamentada en la obsesión continua de un juicio exigente y severo en su conducta, tal y como su padre lo había concebido. De ahí, que nazca en el interior de Kafka un miedo al padre como controlador de la unidad familiar, además de la imposición como juez parcial en su comportamiento, nunca satisfecho y siempre exigente.

Existen opiniones sobre la lectura que este escrito, detestado por el escritor y condenado a su exterminio, produjo pues se detectan intenciones y pensamientos algo sesgados, para definir con claridad los sentimientos de una persona sencilla y natural, que hace críticas las reacciones de un padre de familia. Algunos opinan que Kafka utilizó argucias típicas de un hombre de leyes, puesto que él había estudiado derecho, y fueron aplicadas con cierta saña en la redacción de esta carta.

De cualquier modo, Kafka desarrolla un argumento en apariencia congruente para arremeter contra su ídolo de barro, al que reverencia al mismo tiempo que ataca con crueldad, poniendo de manifiesto todos sus defectos, de los cuales el propio padre más recrimina y los compara con sus errores, menos graves a su juicio, pero más denostados. Es consciente de las acusaciones que pesan sobre él culpándole de exhibir un complejo de Edipo sin precedentes.

En esta carta maldita, Kafka escribió una frase que define en gran medida la esencia de su contenido: Yo soy el resultado de tu educación y de mi obediencia.

Julie Kafka Löwy

La misiva nunca llegó a manos de su destinatario. La madre de Kafka la ocultó porque consideraba que no todo lo que se decía en ella era verdad. Podría tratarse de una ensoñación creadora semejante a otras relatadas en cuentos y novelas, no por ello más cruel y despiadada.

El documento no fue destruido por Max Brod y sirvió de punta de lanza para entender con objetividad y analizar las obras más conflictivas del escritor checo.

                                                     

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Franz Kafka con dos de sus hermanas

Franz Kafka nace en la ciudad de Praga, el 3 de Julio de 1883. Hijo primogénito del comerciante Hermann Kafka (1852-1931) y Julia Lowy (1856-1934). A los 13 años celebra el rito judío del Bar mitzwab (hijo de los Mandamientos).

En el otoño de 1902 Kafka conoce a Max Brod en una conferencia que éste da sobre Schopenhauer, en la ciudad de Munich. A partir de esa fecha es cuando sus encuentros se hacen casi habituales. Comparten inquietudes, hablan y discuten de filosofía. 

En septiembre de 1909 pasa sus vacaciones en Riva y Brescia junto a Brod y el hermano de éste, Otto. Viaja a Paris con ellos en 1911 y desarrolla con Max su novela Ricardo y Samuel.

En ese mismo año entra a formar parte de una compañía de teatro Yiddish (variedad del idioma alemán con elementos hebreos y eslavos, que hablan los judíos askenazíes). Es entonces cuando se interesa por el judaísmo y su folklore.Y es en esos ambientes donde consigue dar una conferencia sobre la lengua hebrea.

Tal vez en la ficción, el escritor polaco y hebreo Isaac Bashevis Singer retrata a Kafka hábilmente y sin tapujos a través de su personaje Jacques Kohn, en su libro Un Amigo de Kafka. El perfil visto desde la perspectiva del personaje en cuestión, roza la ironía y en algunos momentos la mordacidad. Kohn presume de haberlo tratado casi en la intimidad sin trabas y pone al desnudo sus defectos y limitaciones. Kohn es un individuo de avanzada edad que se jacta con presunción de haberse codeado con la flor y nata del intelecto europeo y que, gracias a su patronazgo en otro tiempo apreciado, algunos de ellos triunfaron gracias a su intercesión. De Kafka aseveraba que poseía una visión cosmogónica de los hombres, al detectar en ellos todos los defectos así como los suyos propios y lo sitúa en el momento en que irrumpe en la vida de Kohn, en 1911 a través de la compañía teatral Yiddish, de la que él formaba parte. Tildaba de plebeyos y chapuceros a Zola y D’Annunzio y se regodeaba al reconocer que Kafka compartía con él los mismos intereses literarios y artísticos.

La falsa amistad que Jacques Kohn profesaba a Kafka fue el contrapunto que más tarde desarrollaron escritores como Bashevis Singer, poniendo en boca de su protagonista críticas poco saludables, tales como que pese a su juventud, Kafka vivía atormentado por sus inhibiciones. “Le tenían paralizado” aseguraba, no tanto en materia literaria como en cuestiones carnales. Ansiaba amar pero huía del amor.

En definitiva, para Isaac Bashevis Singer, el concepto de amistad hacia Kafka no estuvo a la altura de sus endebles sentimientos. No obstante, apostillaba que Kafka se sentía feliz en su infelicidad.

Felicia Bauer y Franz Kafka

En julio de 1912 se traslada a Waimar junto a Brod y meses más tarde, ya en Praga, en la casa de su amigo conoce a Felicia Bauer, la mujer más importante en la vida sentimental y literaria de Kafka. Entre septiembre y octubre escribe La Condena y posteriormente El Fogonero que más tarde se convertiría en el primer capítulo de América.

La Metamorfosis llega en enero de 1913, la novela clave en la que describe con precisión la transformación sufrida por un individuo en apariencia normal, que descubre al despertar una mañana que se ha convertido en otra cosa, que su apariencia no es la misma. En su interior juegan bazas diferentes la controversia entre la razón y la idea ilusoria de una ficción provocada por su subconsciente, nada real, carente de sentido y efímera como un mal sueño.

A medida que el lector se adentra en la novela, va comprobando a través del relato del narrador literario que el protagonista está siendo sometido a una prueba dura e irreversible de mutación de personalidad en su cuerpo y en su espíritu.

En un principio, se rebela, lucha, pero su voluntad se ve castigada al comprobar que todo sigue igual desde que comenzó su trágica transformación, que, sin haberlo deseado, ajeno a cualquier

reacción insólita, fue conminado a soportar un cambio inaudito, grotesco y hasta morboso de todo su ser y por ende, de su vida.

Max Brod y Franz Kafka

 

Franz Kafka tuvo una vida corta pero llena de complejidades y oscuros demonios.Falleció de tuberculosis a los 41 años. Consiguió casi todo pero le faltó el calor de un hogar y la comprensión de un padre benévolo pero justo. Sufrió injusticias y desamores y no supo entender el significado de lo que unos pocos, cercanos a él le intentaron transmitir. Max Brod fue un buen amigo que valoró su espíritu de lucha y tuvo palabras de consuelo en sus momentos más difíciles. Pero lo más trascendental de esta historia es el reconocimiento del legado que Max Brod consiguió recuperar en beneficio de la humanidad y las generaciones futuras.

 

ESQUELA FUNERARIA PARA FRANZ KAFKA

Con el más profundo dolor, anunciamos que nuestro hijo JUDr. Franz Kafka

Ha fallecido a los 41 años de edad, el día 3 de Junio en el Sanatorio de Kierling en Viena.

El entierro se celebrará el miércoles 11 de Junio a la 5 menos cuatro, en el cementerio Judío, en vez del de Straschnitz

Praga, 11 de Junio de 1924

Hermann y Julia 
En su nombre lloran 
Por favor, absténganse de asistir a las condolencias.

 

El que fuera su amigo y editor, Max Brod descansa junto a su tumba 44 años después.

María de Fraile. Junio 2021.-

 

 

Paralelismos kafkianos en Antonin Dvorák

Relatos fantásticos en los poemas sinfónicos de Antonin Dvorák. Un paralelismo kafkiano sobre complejas verdades en la naturaleza de la existencia.

A pesar de mis insistentes llamadas a la embajada Checa en Madrid, en apoyo de una visión más valorada y profunda sobre su cultura y, en particular, sus héroes cualificados en el mundo de la música, no he conseguido ni tan siquiera una nota de disculpa a mis solicitudes. Sólo silencio y olvido.

Y me gustaría tratar aunque fuera a modo de esbozo, un recuerdo, que no análisis, sobre la trayectoria musical que este país centro europeo tuvo en los últimos doscientos años.

Uno de los biógrafos que siguió estos acontecimientos, afirmaba que: “ Las ideas innovadoras del siglo de las Luces en la segunda mitad del siglo XVIII y la Revolución Francesa, forjaron un camino a seguir en la Europa Central.”

El Historiador francés Ernest Denis escribirá al respecto: “Los checos se despertaron eslavos de un sueño de doscientos años y, como habían pronunciado ya las primeras palabras sobre emancipación religiosa, han sido los primeros en predicar la cruzada de emancipación nacional. Ellos han sido los promotores, y son aún los más ardientes campeones de este renacimiento eslavo que perdurará sin duda, como uno de los hechos más grandes de nuestra época.”

Los que despertaron esta conciencia nacional, que aprovecharon y apoyaron ese renacimiento fueron los responsables de la creación de grandes períodos de la historia checa, así como de su música popular e hicieron suyas las fuentes de inspiración.

Teatro provisional de Praga

 

El Conservatorio de Praga fue creado en el año 1811 a imagen y semejanza del de Paris, y tanto Bedřich Smetana (1824-1884), nacido de una familia de cerveceros, como Frantisek Skroup (1801-1862), símbolo del nacimiento de la ópera checa, llegaron a crear una escuela nacional, en la que, además de su entusiasmo por las ideas revolucionarias, compusieron obras dedicadas a la insurrección de Praga. Simultáneamente surge en la campiña, a pocos kilómetros de Praga un joven enamorado de la música e inicia el mismo camino que sus predecesores. Comienza pues, una etapa de aprendizaje en la vida musical de ese creador eslavo, como cantor coral.

Recordemos que la antigua Checoslovaquia, ahora dividida en dos partes muy definidas, República Checa y Eslovaquia (escisión que entró en vigor en enero de 1993), formaba parte del imperio Austro-Húngaro. Esta represión hizo estragos en el pueblo eslavo y su cultura se ha visto influenciada mostrando ese afán de libertad, donde se vislumbra un marcado tono nacionalista en todas sus composiciones.

Pero centrémonos en una figura esencial dentro del folklore del país, arraigado como pocos, decidido a mostrar la fuerza que engrandece el amor a la patria y el reconocimiento de los valores morales de un pueblo que sigue luchando, a pesar de dominaciones y represión política, por la esencia pura de una ilusión: la defensa de una tierra y su idiosincracia.

Antonin Dvorák

Antonin Dvořák nace el 8 de Septiembre de 1841 en Nelahozeves, (muere en Praga el 1 de mayo de 1904),  lugar que perteneció en otro tiempo a la ciudad de Praga y fue un centro de revueltas campesinas entre 1680 y 1775, y que, de alguna manera, podría haber influido en el carácter reivindicativo de la población ya que, por otra parte, los checos ocupaban puestos de categorías inferiores dentro de la sociedad del imperio austríaco.

El propósito de los compositores eslavos durante el siglo XIX no es sólo musical, es al mismo tiempo político. Los magiares o húngaros compartirán el poder con los austríacos y esta situación suscitará en otros pueblos del imperio una amargura que, a la sazón, provocará cierta hostilidad hacia una nación acusada de demasiada arrogancia.

Frantisek Ladislav Rieger (1818-1903) escribió en 1861:

“Los magiares, a causa de su pasión ardiente por los nacionalismos, quieren imponer su lengua y su literatura a sus compatriotas y también a sus vecinos. Esta pretensión compartida con los alemanes, cuya literatura es la más fecunda, si no la más rica en contenido, resulta soberanamente injusta y llega a ser injustificable por parte de una pequeña nación extranjera   frente a las grandes naciones europeas cuya literatura tiene apenas medio siglo de existencia y es aún bastante exigua, a pesar de los increíbles sacrificios de los grandes mecenas nacionales.

Dvorák constituye el exponente clave en la composición de una música eminentemente eslava, que recoge costumbres y pone de manifiesto las raíces más auténticas de la cultura de un pueblo, por encima de ideologías y matices políticos. Su exquisito gusto por los sonidos populares, le han llevado a experimentar las tradiciones en la música de baile. Adopta ritmos y compone piezas para baile originales, basadas en el espíritu de ciertas armonías populares.

 

Pero también usa como fuente de inspiración, cuentos e historias míticas, inspiradas en tradiciones ancestrales. Dvorák estudia la prosodia de la lengua original para acondicionar la rítmica de su música. Esos cinco poemas, de una escritura densa y salvaje, desvelan otro aspecto de su personalidad como compositor, muy diferente al de las sinfonías o los conciertos. Su arte en la orquestación es incluso más profundo, sobre todo en el tratamiento de los instrumentos de madera y con la presencia del clarinete bajo.

Ilustraciones: Lisa Aisato (Penguin Random House S.A.U)

“Ondina”  nos habla de un espíritu de las aguas adherido al mundo fantástico popular, capaz de transformarse en diferentes animales acuáticos, como la rana o el pez, pero también en piedra. Mucho más maléfico incluso para raptar a jovencitas o niños y llevarlos hasta las profundidades de su reino acuático.

Respecto a “La Bruja de Mediodía” y, “La Rueca de Oro” siguen la misma trayectoria que el texto de “Ondina” Están muy próximos a la narración de los cuentos de hadas clásicos. 

Diseño: Mary Cartwright y Jessica Johnson (para Usborne Publishing Ltd.)

 

En el relato de “La Rueca de Oro” una bella princesa es secuestrada y castigada llegando a ser descuartizada por su madrastra para impedir el compromiso de matrimonio con el rey. A pesar de todo, el bien triunfa sobre la maldad y, milagrosamente una rueda, un huso y una rueca pasan de ser elementos inertes a cobrar vida en un mundo animado, para servirse de ello y derrotar a las fuerzas hostiles.

La música de Dvorák describe cada peripecia de esta historia fantástica con episodios que se deslizan a través de las notas y relatan con visiones a veces abruptas, cada uno de los momentos más apasionantes, llegando a desconcertar y hasta sorprender al auditor más avezado.

La Paloma de los Bosques

En el cuarto poema sinfónico compuesto en el otoño de 1896, Dvorák se inclina por una narración diferente. Su reparto no se ajustará al pie de la letra de la historia del poeta, que protagoniza todos estos relatos, el checo Karel Jaromir Erben, a diferencia de “La Rueca de Oro” y no será tan descriptiva como “Ondina” o “La Bruja del Mediodía”

Su obra se divide en tres partes. Los primeros compases se acercan a la Sinfonía Fúnebre y Triunfal de Berlioz, así como a la obertura Dalibor de Smetana.

 

Se trata de una marcha fúnebre, entrecortada por el llanto de la viuda. Pero su dolor es fingido: Ella ha envenenado a su esposo para reunirse con su joven amante y casarse después. Sobre la tumba del esposo envenenado, una paloma salvaje emprende el vuelo. Es el alma del difunto.

Los remordimientos acosarán a la criminal hasta la locura, que pondrá fin a sus días.

 

 

El quinto poema sinfónico que concluye esta serie, se titula “El canto del Héroe” El canto de Bohatyr, tal como lo llamó el autor en un principio. Parece que quiso honrar a un bardo legendario del país de Bohemia. Quizás una narración autobiográfica, homenajes a amigos como Brahms, o simplemente una evocación a la mitología eslava. Por otra parte, hubo de sufrir comparaciones con otros, a pesar de sus bellezas melódicas, su orquestación cuidada y su aliento épico.

 

 

"K delante del Castillo" - Sam Caldwell

“K delante del Castillo” – Sam Caldwell

Dos genios eslavos caminan por la misma senda durante algunos años y proceden de idénticas raíces centro europeas. Uno estudia la cultura sencilla, como músico y compositor y se adentra en las costumbres antiguas de la tradición popular, para crear a través de relatos inusitados, poemas sinfónicos. El otro, escritor, cabalga sinuosamente por la introspección de la mente humana y juega con mitos e historias fantásticas. Al filo de lo irreal, roza lo inverosímil y casi llega a tocar lo paranoico. Ambos checos, creadores fantásticos, Antonin Dvorák (1841-1904) y Franz Kafka (1883-1924), pertenecen a mundos antagónicos pero sus vidas van paralelas al explorar sentimientos, comprometiendo a la mente humana en una apasionante aventura.

 

María de Fraile. Junio 2021.-

El café de media tarde

Nunca, hasta ahora, me había cuestionado los beneficios que proporcionaría un café en el declive de una tarde cualquiera y qué mejor cura para el espíritu sería en estos tiempos aciagos, incomprensibles e inaceptables, saboreándolo con placidez en un vaso de cartón hermético con una pajita reciclable.

Jamás imaginaría durante un paseo, en plena comunión con la naturaleza, poder deleitarme en soledad y a pequeños sorbos, con el placer primario y exiguo de un café hecho a mi medida, en su justo punto de sabor, escondido en un recipiente precintado y sólo en contacto con mis labios a través de un pequeño orificio. Poder caminar con un café entre las manos, frío pero apetecible a la vez, es como romper convencionalismos y etiquetas en desuso. Es poner en práctica las leyes más sibaritas y extravagantes al servicio del capricho. ¿Por qué no dejarse llevar en una aventura monótona y aburrida, de los encantos de una bebida que cautivó desde tiempos ancestrales a un sinfín de culturas y pueblos?

¿Qué esconde el café en sus entrañas para alegrar un poco la mediocridad de nuestro mundo?

 

Los más adictos, reconocen sus beneficios aunque en muchas ocasiones, lo buscan como algo vital, un brebaje que calme angustias y mitigue malestares. A mí me abre las puertas de lo mágico. Percibo olores nuevos, sensaciones frescas en un campo lleno de savia, ilusiones por salvar un entorno que comienza de desmoronarse. Me sugiere una reflexión más positiva de todo cuanto estamos padeciendo, me revela el secreto de fórmulas magistrales para hacer crecer mi valentía.

Pero no se trata de una despreciable droga. Es algo más. Una esperanza, otra forma de aceptar los compromisos dentro de un círculo hostil y plagado de trampas.

Cuando salgo a media tarde a recorrer prados y valles, busco en mi mochila el compañero de viaje que endulzará durante parte de mi paseo, en silencio, a tragos cortos, con suaves pinceladas de sabor, mi paladar y mis sentidos.

Mientras los demás se agitan y corren sudorosos hacia una meta sin retorno, voy alargando el penúltimo sorbo de mi café y observo con ensimismado fervor la inmensa naturaleza que crece bajo mis pies.

María de Fraile. Mayo 2021.-

El Encanto de Abril

Un paseo al atardecer, el olor de las lilas cuando las mueve el viento, la suave caricia de la hierba sobre mis pies, el verde esmeralda de los prados tendidos al sol de un crepúsculo sólo evidente para unos pocos, la quietud, la soledad, la paz del espíritu.

 

Con nubes amenazadoras de tormenta pisándome los talones, prosigo el paseo fugaz. Mis pasos rápidos e inquietos quieren adelantarse a la lluvia. Un poco más allá, una urraca grazna entre las acículas de un pino centenario. Rebusca, picotea, agita sus alas bicolores desafiando con fuerza su posición. 

Los árboles arquean sus ramas con fuerza. La tormenta se acerca. De repente, los prados enmudecen, los pájaros se esconden, buscan refugio, presienten lo inesperado. 

Yo continúo acelerando el paso, luchando contra el viento que azota con fuerza mi cara, y contemplo el discurrir del tiempo, acechando el peligro y añorando esa paz que ahora perdí, al encontrarme con el látigo de un relámpago que centellea sobre el cielo plomizo de una tarde de primavera. Mis sentidos se estremecen al escuchar entre el silencio del valle, el estrépito sonoro del trueno, como el que Zeus lanzara sobre los mortales en venganza de sus posibles infamias. Ya no hay vuelta atrás. Por fin se desencadenó el espectáculo. Las nubes regaron los campos y la febril batalla se transformó en un remanso más plácido aún que antes de la tormenta.

 

Y cuando la luz se llegó a teñir de azul y el día iba marchitándose despacio, el silencio abrió paso a la oscuridad.

Las noches van siendo más templadas, las colinas se recortan en el ocaso pareciendo gigantes protectores del valle. La bruma húmeda se posa sobre las hojas tiernas y las hace brillar. Un poco más alejado del camino, se puede escuchar el susurro de un arroyo .

 

Sobre el monte bajo, la jara y la retama endulzan de aromas el entorno. Apenas con una brizna de luz, sigo el curso del sendero. Más arriba, sobre la loma, las luces del pequeño pueblo me anuncian que estoy cerca, que el paseo se acaba, que las sombras me envuelven y los farolillos en cada esquina de las casas me muestran lo que la noche me quiere ocultar. 

 

La vida en el campo transcurre como cada día, pero nunca es igual. La primavera precede siempre al verano aunque la naturaleza se muestre diferente y altere sus ciclos. Los pájaros cantarán la llegada de la savia nueva, los arbustos se llenarán de hojas y flores y el sol calentará un poco nuestros corazones, que quedaron tristes y fríos con el paso del invierno. Y nunca coincidirán las fechas pero sí las estaciones, a pesar de los esfuerzos de  algunos  en tratar de destruir nuestro mundo a toda costa, no se sabe bien la razón de su empeño tan contumaz como perverso.

A pesar de todo, siempre habrá un espíritu inquieto que salga en busca de nuevas sensaciones en un mes de abril que, como hasta ahora, es tan cambiante como fiel a los designios de la naturaleza, muy empapado de lluvia fresca como de emociones y sorpresas, consciente de que este impulso prevalecerá por encima de cualquier duda razonable.

María de Fraile. Abril 2021.-

 

Un Mundo mejor entre Tinieblas

¿Cuántas veces la vida se sumergió en las sombras y cuántas fue envuelta por la luz?

 Ese retroceso que surgía inesperado significaba el anuncio de una nueva y emocionante aventura. No existe noche sin día, dolor sin bienestar ni tristeza sin júbilo. Por eso, a lo largo de años de lucha, la balanza ha mantenido su equilibrio a pesar de los vientos empecinados en descontrolarla.

Hoy corren tiempos convulsos pero también los hubo antaño, cuando nadie podía asegurar un futuro más prometedor. Y el tiempo transcurrió, curó las heridas causadas por el malestar y enderezó la suerte de unos nuevos pasos en la vida que comenzaba. Más tarde, otras andaduras quisieron hacer fracasar algunos sueños de juventud, sucesos ajenos que pusieron en peligro las esperanzas de un mundo mejor. Y de la oscuridad de esos días, nació una bruma luminosa que transformó las ideas y las hizo más firmes y voluntariosas, menos pesadas para continuar el camino. Un sendero salpicado de espinos, hoyos de fango donde se hundían los pies sin apenas percibirlo o lianas que se enroscaban en el cuello hasta perder el aliento.

 

Los momentos placenteros se recrearon en un espíritu ansioso de regeneración y resultaron tan breves como embriagadores. Entonces la balanza volvió a equilibrar sus fuerzas.

Ahora, la realidad es otra y se mezcla con la incógnita de lo ya consumado con lo que está por venir. Y si antaño existió la duda razonable de un mañana esperanzador, la propia vida nos conmina a esperar muy poco de los acontecimientos que en breve plazo llamarán con fuerza a nuestra puerta. La llamada del destino.

  El espíritu crítico no puede integrarse en los acontecimientos que nos depara lo imprevisible. Hay una línea muy delgada entre lo permisible y lo prohibido como irracional y nos hemos llegado a acostumbrar al abuso de poder, al aceptar todo lo que no es saludable, a pesar del daño que pudiera ocasionarnos esa sumisión. Por eso lo previsible que nos acecha sin apenas notarlo, va a pasar factura para condenar nuestra inacción.

No existe respuesta alguna ante esa verdad inescrutable que muestra el camino de la libertad de acción. Estamos ciegos, sordos y mudos a la liberación de ideas que domina la voluntad e impide elegir el camino a la perfección.

 

¿Por qué otras generaciones que nos han precedido reconocieron el valor de la dignidad humana y la defendieron a ultranza por encima de los ataques de quienes intentaron destruirla?

Nuestro intelecto se ha desarrollado exponencialmente para conseguir un bienestar acorde a nuestra cultura y sin embargo hemos embrutecido nuestra alma en pos de unas ideas manipuladas por aquellos que detentan el poder a su antojo.

La cobardía es la representación más palmaria de la mediocridad humana. Nos conduce a la  nada y aniquila los valores más nobles que el ser humano posee.

Lo previsible se hace patente y prepara una antesala aunque lenta pero inexorable, a la destrucción del hombre.

El ciego y oscuro lazo de lo imprevisible estará marcado con una señal inequívoca en la frente. Será clara y precisa. Nos quiere anunciar turbios presagios. El corazón sufre desasosiego. No desafiemos a las fuerzas que constantemente nos atemorizan con sus amenazas y pretendidos pero falsos consejos para destruir nuestro mundo. Busquemos la paz y confiemos en la sensatez y cordura de los que aman la vida y se afanan en conservarla. El espíritu de lucha estará siempre con los que respetan al hombre como portador de valores eternos. 

María de Fraile. Abril 2021.-

El Engañoso veneno de la Amistad

Las vidas se cruzan, conviven, se alegran de haberse encontrado. Las que importan permanecen. Las demás, desaparecen pero dejan rastro. Esa estela oscura de tintes fríos y mucha melancolía que irrumpe en la mente, forzando un recuerdo que había permanecido oculto en la soledad de un baúl, con olor a naftalina, ¿es nostalgia? Tal vez nuevos propósitos de reconciliación ante un fracaso injustificado, o quizás envidia malsana de otros que sí encontraron en la amistad un apoyo duradero.

 

 

Sin apenas percibirlo, la historia triste de una amistad, que en su día lo fue, se rebela. Desgrana sin voluntad visiones, sorprendida de permitir que entre de nuevo en ese microcosmos que ahora no está controlado. Ya no hay vehemencia. El tiempo suavizó la superficie de esa duna de sufrimiento y la transformó en arena suave y fina, imperceptible. Y la duna oscura se movió hacia otro desierto más implacable y dejó entrever un pequeño oasis de palmeras.

El recuerdo pervive. Está ahí impasible, menos ardoroso que antes, algo desdibujado por el tiempo, más racional y mucho menos congruente.

Alegre Sociedad. Gerrit van Honthorst (1622)

 

El mundo ha cambiado para todos. Las ideas persisten y la mente ahora más sabia, percibe lo saludable y rechaza lo que puede hacer daño. La amistad es algo frágil que hay que cuidar con esmero. Sufre, se marchita, se olvida, desaparece. Hay que alentarla con soplos de calor y abrigarla en los inviernos fríos donde el alma se desvanece por los desengaños y las mentiras.

Los sentimientos más nobles afloran cuando el ser humano intuye su propia fragilidad. Necesita apoyo y lo busca en los que cree que le aman. Pero no están. Desaparecieron cuando él no consideraba necesitarlos más. Y entonces su alma se llena de frustración y sólo recuerda el bien que hizo y lo poco que recibió a cambio. Ese egoísmo turbio le impedirá encontrarse  asimismo y descubrir que, en un rincón olvidado de su corazón anida la nobleza y generosidad necesaria que  busca y que le conduciría a esa paz celestial que tanto anhela.

María de Fraile. Abril 2021.-

El ángel que vino del cielo

Eran casi las tres de la tarde. Se acercaba la hora de mi clase de piano y me disponía a partir. Un día gris que barruntaba tristeza aunque las calles rebosaban bullicio. Apuraba mi vaso de café en una cafetería de moda, cuando levanté los ojos en la inconsciente visión de una mirada perdida a todo cuanto me rodeaba. A través de las grandes cristaleras del local, se podían ver un ir y venir de gentes ocupadas, ociosas, indolentes o preocupadas que transitaban en esa hora mágica en que se unen para luego difuminarse, la mañana y la tarde de un martes cualquiera en un mes de febrero que aún no había puesto de manifiesto su falta de cordura. 

Mientras me ponía el abrigo observé sin mucho detenimiento los edificios de la acera de enfrente.  Estaban más grises que de costumbre. Pertenecían a esas construcciones modernas de finales de los ochenta, oscurecidas por la contaminación y atiborradas de pisos cuyas ventanas estrechas simulaban pequeñas colmenas. Apartamentos diminutos para dar cabida a cientos de vidas anónimas en una urbe de gigantes.

De pronto, me llamó la atención algo que, por la lejanía, no pude distinguir bien. A simple vista, podría ser un pantalón tendido sobre el antepecho de una ventana. Pero había algo más detrás. Intenté agudizar la visión incluso a través de mis gafas pero no lograba apreciar de qué se trataba. Poco a poco fui consiguiendo establecer algo más concreto, hasta que di con la imagen real. Las perneras de los pantalones no estaban vacías. Había alguien dentro de ellas. Finalmente, pude distinguir a una joven que podría tener el cabello claro y rizado y que sentada sobre el alféizar de la ventana y sujetas sus manos a ambos lados de la barandilla, observaba quieta y expectante todo cuanto se producía muchos metros más abajo.

Al momento, tuve un infame presentimiento. Intuí que intentaba arrojarse al vacío. Dí un respingo y mi corazón comenzó a acelerarse estrepitosamente. Hubiera deseado estar más cerca, verle la cara, ayudarle a recapacitar. No estaba sentada en aquel lugar tan inhóspito y peligroso por una banalidad o un capricho, me temo.Mientras el viento agitaba sus cabellos, parecía haberlo meditado y tomado una decisión. La tarde era fría y la gente seguía moviéndose como muñecos sin cuerda, de un lado a otro bajo sus pies. Los coches circulaban y nadie reparó en contemplar aquella pequeña ventana de un séptimo piso en un edificio cualquiera de una avenida importante de no importa qué ciudad.

En una crónica periodística, faltarían muchos detalles como los qué, cuándo, cómo, dónde, o tal vez por qué… Eso no era lo importante. En esos momentos, un ser humano, no importa el motivo, se debatía entre continuar viviendo o arrojarse al vacío porque lo que sí estaba claro para ella era que en ese instante su vida carecía de valor. 

Después de unos minutos trágicos de espera , ensordecedores por un cruel y absoluto silencio, mi garganta se ahogó en un grito de dolor. No dejé de mirar cómo caía aquel cuerpo frágil, que parecía esperar alguna llamada del cielo y al no escuchar respuesta, decidió arrojarse hacia un abismo de gentes que, atónitos, contemplaron el suceso.

Estaba consternada y a la vez sentí un profundo sentimiento de fracaso. Eramos quizás demasiados los que contemplamos la escena y ninguno tuvimos el arrojo de intentar detenerla, aunque fuera desde la distancia. Ni siquiera pudimos lanzar un grito de aviso. Quedamos agarrotados por la triste y desventurada visión que no todos comprendían y que muy pocos imaginaban.

Más tarde, ruido de ambulancias, vehículos policiales, atasco de tráfico conmoción en las calles de una ciudad sin identidad, con un corazón de piedra y una sensibilidad corroída por el conformismo, la banalidad y la frialdad de sus almas.

El final de esta historia puede que sea triste pero está lleno de ambigüedad, de tibieza moral. Vivimos en una sociedad aparentemente desarrollada donde convergen bienestar y comodidad pero están desapareciendo los valores más enraizados de nuestra misma esencia. Esta joven muchacha o quién pudiera ser en realidad, merece un respeto y una consideración. Un recuerdo a los cientos de personas que han perdido la vida voluntariamente porque no han encontrado ese punto de apoyo que les ayudara a seguir en pie. Son víctimas de un fracaso colectivo que nuestra sociedad grande e inteligente, avanzada y pura no ha sabido o no ha querido darle, tal vez por un falso interés hacia otras metas, que han considerado más importantes de salvaguardar. 

Pasadas ya muchas horas desde que se produjo el luctuoso suceso, que yo sepa, nadie ha dedicado, siquiera en una escueta línea, una breve crónica de cuanto acaeció en ese lunes negro de cielo gris, en una gran ciudad, en los inicios de un mes de febrero, casi como tantos otros.

Una corta reflexión para un día que acabó sin más aliciente que un último y postrero adiós a una desconocida que sufrió momentos de soledad y un ángel la consoló llevándola consigo.

María de Fraile. Febrero 2021.- 

Proyectos y Metas

 

Todas las acciones y proyectos tienen un final y llegado su término, la mayoría de las veces pueden superar nuestras expectativas.  No siempre somos conscientes de la importancia que esos actos ejercen sobre nuestras vidas. Incluso pueden ir demasiado lejos y escaparse de nuestro control. 

La creación de una historia que dará paso al compromiso formal de una novela, no podría valorarse sin el empuje que dan las ideas y la concepción del mismo relato. Sin embargo hace falta un apoyo, el que da la serenidad que llevará a su conclusión evitando un caos y al final una ruptura.

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Tal vez haya un esbozo de crisis en algunos de los retos  a lo largo de nuestra existencia y, después de mantener una relación casi íntima con ellos, llegaremos a sentirnos más cercanos y descubriremos que somos más conocedores del interior de nosotros mismos. Del mismo modo, este sentimiento nos puede hacer más vulnerables hacia los demás, que pueden estar o no de acuerdo con el compromiso que asumimos al llevarlos a cabo.

Una continuidad en las cosas, intenciones, metas, propósitos, pueden convertirse en hábitos y ello provocaría dolorosas consecuencias, ya que no terminarían de realizarse o nos perseguirían hasta el infinito.

Debemos cuestionarnos el por qué de nuestras inquietudes, si son positivas o nos proporcionarían buenos resultados. Todo proyecto debe conducir a un final, pero nunca se prolongará indefinidamente, ha de concluir con la misma ilusión con que comenzó. 

 

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Una historia, el relato de una novela, carecen de sentido si no van precedidas de un inicio y determinadas a un final, como nuestra vida, que sigue el ciclo del gran enigma de los seres vivos: la naturaleza equilibra lo que va a dejar de existir para abrir paso a un nuevo ser que lo sustituya y así reanudar un nuevo ciclo en el mismo orden y con sus mismas pautas.

María de Fraile. Febrero 2020.-

Plenilunio

 

Noche de luna Nueva, oculta, tapada por el manto de la oscuridad. Misteriosa me mira detrás de su velo. En silencio pretende dominar los secretos del alma. No en vano, la busco entre las ramas de los árboles

 La luna llena no se hace esperar. La que brilla, la que alumbra mis pensamientos y los colma de dudas, de sorpresas inesperadas, de sueños que se desvanecen, de malentendidos, de sufrimiento y de tristeza. Esa luna maliciosa que me visita cada mes, a estas alturas de mi vida, me anuncia sinsabores cuando debería regalarme miel y azucarillos que endulzaran la existencia corta que alberga un corazón ya cansado de lágrimas y desencantos.

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Las ilusiones se consumieron con el paso de los años, cuando más parecía que, por fin, se recrearan entre mis canas y las tibias arrugas que afloraron ya en un rostro que se resiste a envejecer.

¡Oh! Cálida y dulce noche de octubre, de luna casi llena, rabiosa de luz y fulgurante presencia. Ahora ninguna rama indiscreta la cubre, ni siquiera ensombrece su perfil. El cielo está raso de nubes y ella va mostrando poco a poco los rasgos de su cara redonda. Se enseñorea de su luz artificiosa y me mira con desdén, porque en su expresión se dibuja un gesto de rebeldía.

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Mi ventana permanece cerrada al relente de la noche, que ya va siendo fresco, pero ella, a través del cristal, intenta penetrar en mi alma ahora dolorida, como un ladrón furtivo y golpea el cristal con su luz. Entonces surge un duelo entre su curiosidad en el afán de conocer mis secretos y el silencio oscuro y hermético que me embarga por la insatisfacción y el hastío.

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El tiempo transcurre y la música dejó de sonar. Fuera, en el jardín, la luz blanquecina y opaca de una luna incipiente marca el punto de partida de una huída sin retorno. La que pudo haber sido y no se realizó, fue testigo único una luna curiosa, fría, muda y desleal.

La cara amable, rebosante de bondad de la luna de agosto, más vieja pero más sabia, ha dado paso a otra más turbulenta, amante de conflictos sin resolver y precursora de malos augurios.

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¡Huye luna! hacia otros destinos y despójate de esos andrajos de predestinación y desastre. Vístete, ¡Oh luna! Con tus mejores galas y vuelve a mí ataviada de oropeles de plata, que celebraremos juntas tu puesta de largo como luna llena esplendorosa. Así ahuyentarás los fantasmas negros de la incomprensión que tanto atenazan mi espíritu. Muéstrate tal como eres, fulgurante en tu palidez, serena y madura como una señora dama, anciana pero muy seductora y bella.

 

María de Fraile.- 29 de Octubre de 2019