Paralelismos kafkianos en Antonin Dvorák

Relatos fantásticos en los poemas sinfónicos de Antonin Dvorák. Un paralelismo kafkiano sobre complejas verdades en la naturaleza de la existencia.

A pesar de mis insistentes llamadas a la embajada Checa en Madrid, en apoyo de una visión más valorada y profunda sobre su cultura y, en particular, sus héroes cualificados en el mundo de la música, no he conseguido ni tan siquiera una nota de disculpa a mis solicitudes. Sólo silencio y olvido.

Y me gustaría tratar aunque fuera a modo de esbozo, un recuerdo, que no análisis, sobre la trayectoria musical que este país centro europeo tuvo en los últimos doscientos años.

Uno de los biógrafos que siguió estos acontecimientos, afirmaba que: “ Las ideas innovadoras del siglo de las Luces en la segunda mitad del siglo XVIII y la Revolución Francesa, forjaron un camino a seguir en la Europa Central.”

El Historiador francés Ernest Denis escribirá al respecto: “Los checos se despertaron eslavos de un sueño de doscientos años y, como habían pronunciado ya las primeras palabras sobre emancipación religiosa, han sido los primeros en predicar la cruzada de emancipación nacional. Ellos han sido los promotores, y son aún los más ardientes campeones de este renacimiento eslavo que perdurará sin duda, como uno de los hechos más grandes de nuestra época.”

Los que despertaron esta conciencia nacional, que aprovecharon y apoyaron ese renacimiento fueron los responsables de la creación de grandes períodos de la historia checa, así como de su música popular e hicieron suyas las fuentes de inspiración.

Teatro provisional de Praga

 

El Conservatorio de Praga fue creado en el año 1811 a imagen y semejanza del de Paris, y tanto Bedřich Smetana (1824-1884), nacido de una familia de cerveceros, como Frantisek Skroup (1801-1862), símbolo del nacimiento de la ópera checa, llegaron a crear una escuela nacional, en la que, además de su entusiasmo por las ideas revolucionarias, compusieron obras dedicadas a la insurrección de Praga. Simultáneamente surge en la campiña, a pocos kilómetros de Praga un joven enamorado de la música e inicia el mismo camino que sus predecesores. Comienza pues, una etapa de aprendizaje en la vida musical de ese creador eslavo, como cantor coral.

Recordemos que la antigua Checoslovaquia, ahora dividida en dos partes muy definidas, República Checa y Eslovaquia (escisión que entró en vigor en enero de 1993), formaba parte del imperio Austro-Húngaro. Esta represión hizo estragos en el pueblo eslavo y su cultura se ha visto influenciada mostrando ese afán de libertad, donde se vislumbra un marcado tono nacionalista en todas sus composiciones.

Pero centrémonos en una figura esencial dentro del folklore del país, arraigado como pocos, decidido a mostrar la fuerza que engrandece el amor a la patria y el reconocimiento de los valores morales de un pueblo que sigue luchando, a pesar de dominaciones y represión política, por la esencia pura de una ilusión: la defensa de una tierra y su idiosincracia.

Antonin Dvorák

Antonin Dvořák nace el 8 de Septiembre de 1841 en Nelahozeves, (muere en Praga el 1 de mayo de 1904),  lugar que perteneció en otro tiempo a la ciudad de Praga y fue un centro de revueltas campesinas entre 1680 y 1775, y que, de alguna manera, podría haber influido en el carácter reivindicativo de la población ya que, por otra parte, los checos ocupaban puestos de categorías inferiores dentro de la sociedad del imperio austríaco.

El propósito de los compositores eslavos durante el siglo XIX no es sólo musical, es al mismo tiempo político. Los magiares o húngaros compartirán el poder con los austríacos y esta situación suscitará en otros pueblos del imperio una amargura que, a la sazón, provocará cierta hostilidad hacia una nación acusada de demasiada arrogancia.

Frantisek Ladislav Rieger (1818-1903) escribió en 1861:

“Los magiares, a causa de su pasión ardiente por los nacionalismos, quieren imponer su lengua y su literatura a sus compatriotas y también a sus vecinos. Esta pretensión compartida con los alemanes, cuya literatura es la más fecunda, si no la más rica en contenido, resulta soberanamente injusta y llega a ser injustificable por parte de una pequeña nación extranjera   frente a las grandes naciones europeas cuya literatura tiene apenas medio siglo de existencia y es aún bastante exigua, a pesar de los increíbles sacrificios de los grandes mecenas nacionales.

Dvorák constituye el exponente clave en la composición de una música eminentemente eslava, que recoge costumbres y pone de manifiesto las raíces más auténticas de la cultura de un pueblo, por encima de ideologías y matices políticos. Su exquisito gusto por los sonidos populares, le han llevado a experimentar las tradiciones en la música de baile. Adopta ritmos y compone piezas para baile originales, basadas en el espíritu de ciertas armonías populares.

 

Pero también usa como fuente de inspiración, cuentos e historias míticas, inspiradas en tradiciones ancestrales. Dvorák estudia la prosodia de la lengua original para acondicionar la rítmica de su música. Esos cinco poemas, de una escritura densa y salvaje, desvelan otro aspecto de su personalidad como compositor, muy diferente al de las sinfonías o los conciertos. Su arte en la orquestación es incluso más profundo, sobre todo en el tratamiento de los instrumentos de madera y con la presencia del clarinete bajo.

Ilustraciones: Lisa Aisato (Penguin Random House S.A.U)

“Ondina”  nos habla de un espíritu de las aguas adherido al mundo fantástico popular, capaz de transformarse en diferentes animales acuáticos, como la rana o el pez, pero también en piedra. Mucho más maléfico incluso para raptar a jovencitas o niños y llevarlos hasta las profundidades de su reino acuático.

Respecto a “La Bruja de Mediodía” y, “La Rueca de Oro” siguen la misma trayectoria que el texto de “Ondina” Están muy próximos a la narración de los cuentos de hadas clásicos. 

Diseño: Mary Cartwright y Jessica Johnson (para Usborne Publishing Ltd.)

 

En el relato de “La Rueca de Oro” una bella princesa es secuestrada y castigada llegando a ser descuartizada por su madrastra para impedir el compromiso de matrimonio con el rey. A pesar de todo, el bien triunfa sobre la maldad y, milagrosamente una rueda, un huso y una rueca pasan de ser elementos inertes a cobrar vida en un mundo animado, para servirse de ello y derrotar a las fuerzas hostiles.

La música de Dvorák describe cada peripecia de esta historia fantástica con episodios que se deslizan a través de las notas y relatan con visiones a veces abruptas, cada uno de los momentos más apasionantes, llegando a desconcertar y hasta sorprender al auditor más avezado.

La Paloma de los Bosques

En el cuarto poema sinfónico compuesto en el otoño de 1896, Dvorák se inclina por una narración diferente. Su reparto no se ajustará al pie de la letra de la historia del poeta, que protagoniza todos estos relatos, el checo Karel Jaromir Erben, a diferencia de “La Rueca de Oro” y no será tan descriptiva como “Ondina” o “La Bruja del Mediodía”

Su obra se divide en tres partes. Los primeros compases se acercan a la Sinfonía Fúnebre y Triunfal de Berlioz, así como a la obertura Dalibor de Smetana.

 

Se trata de una marcha fúnebre, entrecortada por el llanto de la viuda. Pero su dolor es fingido: Ella ha envenenado a su esposo para reunirse con su joven amante y casarse después. Sobre la tumba del esposo envenenado, una paloma salvaje emprende el vuelo. Es el alma del difunto.

Los remordimientos acosarán a la criminal hasta la locura, que pondrá fin a sus días.

 

 

El quinto poema sinfónico que concluye esta serie, se titula “El canto del Héroe” El canto de Bohatyr, tal como lo llamó el autor en un principio. Parece que quiso honrar a un bardo legendario del país de Bohemia. Quizás una narración autobiográfica, homenajes a amigos como Brahms, o simplemente una evocación a la mitología eslava. Por otra parte, hubo de sufrir comparaciones con otros, a pesar de sus bellezas melódicas, su orquestación cuidada y su aliento épico.

 

 

"K delante del Castillo" - Sam Caldwell

“K delante del Castillo” – Sam Caldwell

Dos genios eslavos caminan por la misma senda durante algunos años y proceden de idénticas raíces centro europeas. Uno estudia la cultura sencilla, como músico y compositor y se adentra en las costumbres antiguas de la tradición popular, para crear a través de relatos inusitados, poemas sinfónicos. El otro, escritor, cabalga sinuosamente por la introspección de la mente humana y juega con mitos e historias fantásticas. Al filo de lo irreal, roza lo inverosímil y casi llega a tocar lo paranoico. Ambos checos, creadores fantásticos, Antonin Dvorák (1841-1904) y Franz Kafka (1883-1924), pertenecen a mundos antagónicos pero sus vidas van paralelas al explorar sentimientos, comprometiendo a la mente humana en una apasionante aventura.

 

María de Fraile. Junio 2021.-

San Petersburgo y Berlin al unísono

Casi dos años a la espera de una ilusión. Una quimera que se enrosca en nuestras vidas y nos va arrebatando entusiasmo. La música está en nuestros corazones, permanece a pesar de las limitaciones y malos presagios y cuando por fin se abre un hilo de luz y las salas de conciertos se abren, lo hacen a medias. ¿Se trata de un exceso de celo, o tal vez una burda manipulación política? En cualquier caso, seguimos sometidos aunque perseveramos en la esperanza de que todo vuelva a estar como antes, al menos que la alegría y la pasión por la música prevalezcan frente al caos que hasta ahora nos invade.

Entonces, Pyotr Tchaikovsky (1840-1893) y Félix Mendelssohn (1809-1847), fueron los elegidos para romper el hielo de nuestras visitas al Auditorio Nacional de Música. Y se produjo el milagro, a pesar de la mascarilla, el ambiente frío de una sala de conciertos a medio aforo y los controles algo intempestivos para organizar la entrada y la salida ordenada. Sin un café que propiciara una tertulia breve para comentar el programa de mano, porque no había tal programa. Solo un jeroglífico para consultar en el móvil las obras que se iban a interpretar y que algunos no acertaron a descifrar. A fin de cuentas, lo importante, lo verdadero, lo esencial llegó a nuestros oídos con la magia habitual. A la música se le puede tapar la boca pero no los demás sentidos.

En lo que se refiere al director de orquesta, Janos Kovacs, no cabe duda que las restricciones impuestas hicieron mella en él pero, no por ello, desmereció su muy hábil y precisa actuación, pues hubo de estar a la zaga con la mascarilla, que maliciosa e impertinentemente resbalaba una y otra vez mostrando su rostro desnudo. Difícil tarea la de lidiar con un trapo que ponía trampas que casi malograron la comunicación con todos los componentes de la orquesta. Su actuación fue sin duda excepcional.

Pyotr Ilyich Tchaikovsky

Y Tchaikovsky no concebía una música que sólo fuera “Un juego de sonidos sin objeto”

El concierto para violín en Re Mayor, Op. 35 data de 1878 y fue dedicado a Adolph Brodsky (1851-1929), violinista y pedagogo ruso. En un principio, el compositor tuvo la intención de honrar el trabajo y la singular brillantez en su trayectoria musical del violinista húngaro, maestro, director de orquesta y compositor Leopold Auer (1845-1930), pero éste rechazó el ofrecimiento que le hizo Tchaikovsky por considerar que el concierto de violín era “intocable”, es decir, imposible de ejecutar. Sin embargo, años más tarde, Auer lo utilizó incluso para poner de manifiesto las virtudes de su composición, añadiendo y corrigiendo algunos compases. No dudó por tanto en incluirlo dentro de su programa pedagógico.

 

Edouard Hanslick, personaje influyente y temido en los círculos musicales, atacó con saña el concierto en estos términos: “Tchaikovsky nos empuja por primera vez a considerar la espantosa idea que pueda surgir en las composiciones musicales en las que el hedor resuena inevitablemente en nuestros oídos”.

Se trata pues, según opiniones refutadas de diversos críticos musicales, de una composición eminentemente barroca, deslumbrante, que hace destacar la figura del ejecutor pero que es carente de unidad, aunque posea una misteriosa habilidad para enaltecer los recursos de la obra.

Sin embargo, el concierto conjuga con brío la estructura de la sinfonía con el principio concertante, entregando al solista el papel indiscutible de líder. Toda la fascinación que suscita el primer movimiento, emana del tema principal, fluido y lleno de emociones. El lirismo y la expresión del segundo movimiento, nos hacen evocar momentos de ternura y melancolía. El compositor llega a comentar: “La Canzonetta es realmente maravillosa. Qué exuberancia poética y cuánto deseo ardiente se esconden bajo esos sonidos velados”

La ejecución por parte de Aleksei Semenenco, fue de todo punto sensacional. ¿Cómo podría aceptarse una crítica tan dura frente a una interpretación que sobrepasó los límites de lo estrictamente razonable para convertirse en algo excepcional? En esa velada especial, el concierto de violín de Tchaikovsky hizo que nos sintiéramos más humanos, más sensibles y un poco más vulnerables a los sonidos de una música casi perfecta.

La sinfonía en La menor “escocesa” Op. 56 de Félix Mendelssohn, nos atrapa en el tiempo.

En 1829, durante una estancia en Inglaterra, Mendelssohn viaja hasta Escocia, donde es recibido por Sir Walter Scott, reconocido escritor en muchos ambientes europeos. El 30 de Julio, le acompaña  junto con su amigo klingemann, a visitar el palacio de María Estuardo, y comenta: 

“En este oscuro crepúsculo, nos postramos ante el palacio de una reina que supo vivir y amar (…) En este lugar donde María fue coronada reina de Escocia, hoy todo es ruina y destrucción, bajo un cielo limpio y sereno. Creo haber encontrado aquí el inicio de mi sinfonía escocesa”.

Félix Mendelssohn Bartholdy

La mente del compositor, entonces llena de imágenes nuevas y desbordada de imaginación, queda suspendida en el vacío de un largo silencio durante años. 

Las brumas y nieblas de Escocia le sobresaltan: “La sinfonía se me va de las manos por más que deseo atraparla…”

No estará terminada hasta el 20 de Enero de 1842 en Berlín e interpretada en la Gewandhaus de Leipzig por el propio compositor, el 3 de marzo siguiente.

Finalmente, una vez corregida y revisada sería enviada con todos los honores y éxitos a Inglaterra para ser entregada a la reina Victoria con la dedicatoria del autor.

 

 

 

La sinfonía “Escocesa” es elegante, muy definida en sus matices, con pasajes conmovedores llenos de lirismo y poesía. Describe una naturaleza sencilla, de pequeños ríos de agua cristalina, cumbres peladas tapizadas de musgo y acariciadas por los vientos de un mar del norte profundo y oscuro. De castillos medievales, que acogieron a hombres aguerridos y luchadores, que guardan celosamente historias de héroes patriotas leales y puros, en pugna eterna por la defensa de la tierra que les vio nacer y en aras de una libertad pocas veces alcanzada.

María de Fraile. Mayo 2021.-

Un Himno de Alabanza “Lobgesang”

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Félix Mendelssohn, a los 12 años da un concierto en casa de Goethe. Grabado de Woldemar Friedrich

Félix Mendelssohn Bartholdy nace en Hamburgo el 3 de Febrero de 1809 y muere en Leipzig el 4 de Noviembre de 1847. Corta vida para una mente tan brillante.

Sinfonía nº 2 en Si Bemol Mayor, op. 52 LOBGESANG

 

“Que todo lo que respire, alabe al Señor” (Alles was Odem hat, lobe den Herrn)

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Su recuerdo pervivirá en la mente y los corazones que, alguna vez al menos, se acercaron al altar para confirmar el Sí Quiero con los compases de la Marcha Nupcial de su gran obra “El Sueño de una Noche de Verano”. Muchos ignorarán quién la compuso pero todo el mundo la reconocerá y se emocionará al escucharla.

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Auditorio Gewandhaus de Leipzig (1910)

 

Este hombre sensible, culto y refinado, de porte elegante y dotado de una capacidad prodigiosa para crear obras musicales importantes en su época, como para sorprender a otros tantos compositores prestigiosos, creó un estilo propio indiscutible y, a pesar de su corta trayectoria  vital, cautivó a los más eruditos por la calidad sonora de sus obras y su personal agudeza musical.

Ya en 1842 Mendelssohn crea composiciones musicales pero sin acompañamiento de la palabra. Las llamará canciones o romanzas sin Palabras  Lieder ohne Worte” para piano Solo pero con un título revelador.

Sin embargo, en este tiempo compone tres obras magistrales, dos de ellas de argumento y textos bíblicos: los Oratorios Paulus (1836) y Elías (1846). La tercera llegará a ser algo inusual. En la Sinfonía nº 2 se funden ritmos de Cantata formando un curioso híbrido. A partir del estreno de estas tres grandes obras, se produce un raro fenómeno que pone de manifiesto un éxito clamoroso en toda Europa y sobre todo en Gran Bretaña, donde llegan a compararlo con George Friedrich Haendel.

En el  desarrollo de la sinfonía, Mendelssohn quiere destacar que todos los instrumentos son los encargados de cantar las alabanzas a Dios. Después dejarán paso a las voces del coro y los tres solistas.

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Escuela e Iglesia de Santo Tomás en Leipzig. (en el centro, el monumento a J.S. Bach). Dibujo a lápiz del compositor (1843)

 

Una obra justificadamente festiva da pie a la conmemoración del cuadringentésimo aniversario de la invención de la Imprenta por Gutenberg (1440). Y en la mañana del 25 de Junio de 1840,  la entonces pequeña ciudad de Leipzig se viste de gala para homenajear la Cantata Gutenberg o canto de fiesta para coro masculino, metal y timbales, que acompañó en la inauguración de un monumento a la gloria del célebre impresor. Ya al atardecer, en la Iglesia de Santo Tomás, lugar ilustre del gran J.S. Bach, resonó la Sinfonía nº 2 “Lobgesang” o “De Alabanza”. Fue considerada todo un éxito, al que Robert Schumann reconoció: “Ninguna de las Alabanzas de esta composición serán tan maravillosas como las que hoy se han escuchado aquí! Todo lo que enaltece al hombre y lo ennoblece está representado en ella”.

Los cuatro primeros movimientos se ajustan a la métrica de una sinfonía. A partir del quinto, la orquesta pasa a cumplir la función obligada de acompañamiento tanto al coro como a los solistas, dos sopranos y un tenor. Pasa por tanto a transformarse la sinfonía en una gran Cantata. Los textos extraídos de la Biblia, recogen en muchos momentos pasajes poderosos y admirables, así como el suave dúo entre las sopranos y el largo Solo del coro. Llega a ser memorable cuando los tres trombones entonan el fraseo que abre el coro “ Alles, was Odem hat, lobe den Herrn” (Que todo lo que respire, alabe al Señor). Esta frase será el hilo conductor que inicie la obra y la lleve a su final.

Esta obra muestra en la trayectoria artística del compositor alemán un conflicto íntimo entre el mundo religioso y el secular. Resulta muy significativo que el compositor concibiera la obra para conmemorar la gran efeméride de la invención de la imprenta. Un hecho tan solemne como prosaico, nada espiritual y muy acorde a la realidad humana, en un mundo material protagonista de los descubrimientos científicos y que se iba alejando lentamente de la espiritualidad del mundo religioso.

¿Pero cómo no hacer patente en el siglo XIX al mundo de las ideas, que la Ley Divina está por encima de ellas?

El contó con nuestras lágrimas en los tiempos de necesidad” (“Er zählet unsre Tränen in der Zeit der Not”) Quinto movimiento. Allegro moderato.

 

María de Fraile. Abril 2020.-

Félix Mendelssohn

Monumento Stein

Cercis Silicastrum o árbol del paraíso

Brahms y Beethoven: La Magia de un Encuentro

 

Concierto nº 1 en re menor, Opus 15 – Johannes Brahms.

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Johannes Brahms (1833-1897)

Después de un sinfín de audiciones en las que solista y orquesta suman valores en su conjunto y dan a la obra singularidad sonora, cabía esperar una representación a la altura de un conjunto musical de prestigio. No fue así. Ahora la orquesta está llena de jóvenes promesas, tal vez a la espera de una mano diestra en la dirección y un solista más consolidado.

El joven pianista inglés Grosvenor sorprendió. A unos les cautivó su dinámica ejecución, otros nos sentimos abrumados ante el estruendo de unos compases más que sonoros, cuando Brahms los mima en cada frase de la partitura. En cuanto a la dirección, el maestro Urbanski estuvo sobrio, aunque a veces representara con cierta sutileza movimientos y gestos de expresividad poco estéticos en una dirección de orquesta formal.

La Cadenza que arranca en el segundo movimiento, se diluyó en el aire y cuando intervino la cuerda para arropar al piano, entró lenta y demasiado solemne. Tanto que hubo compases difíciles de reconocer. 

La técnica del solista nos descubrió otros bríos, poco templados y muy lejos de lo que el autor nos hubiera trasmitido; profundos, estéticos y más sosegados.  Casi toda la obra la inundó de continuos Crescendos, sin apenas levantar el pie del pedal.

Echamos de menos el sentimiento en el Maestoso, la lírica en el Adagio y profundidad estética en el Rondó: Allegro non troppo.

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Ludwig van Beethoven (1770-1827)

Sinfonía nº 5 en do menor, Opus 67

La sinfonía nº 5 del gran maestro Beethoven, tan esperada como aplaudida, en los inicios, se resintió con el metal. Después, uno tras otro se fueron sucediendo los cuatro movimientos sin estar acorde con las expectativas de la grandiosidad de la obra. La expectación que produce llega a convertirse en acontecimiento enfervorizado de cuantos la escuchan, no importa si estuvo en la línea de una correcta interpretación. Entusiasmó porque su melodía está cercana a propios y extraños. A los seguidores del compositor y  a los que la escucharon por casualidad. A todos cautiva y una gran multitud la veneró con sus aplausos.

 

María de Fraile.- Mayo de 2019

Por los Prados y Bosques de Bohemia

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Reflejos de luz a través de las vidrieras de la catedral de San Vito. Praga

Se habla de nacionalismo considerándolo como una especie de exacerbación política en la que se  entremezclan no sólo acontecimientos históricos, sino cualquier clase de sentimiento que pueda albergar la conciencia de un pueblo tanto social como de reivindicación moral, religioso e incluso artístico.

 

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Escultura dedicada a San Vito. Rijks Museum. Amsterdam

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Bedrich Smetana

Para Bedrich Smetana, compositor checo (1824-1884), no existen diferencias entre ambos conceptos, sólo un razonamiento único: la libertad de  la nación checa.

Mucho antes de que los alemanes invadieran Checoslovaquia en la Primera Guerra Mundial, el país estaba dividido en varios estados comprometidos con los países que la circundaban. A mediados del siglo XIX, Austria y  la vieja Alemania hegemónica del vasto imperio austrohúngaro, se disputaban su dominio. El 28 de Octubre de 1918 se firma un tratado y se divide el estado en dos: una parte sería la república popular Checa o Chequia, y la otra se llamaría Eslovaquia. Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, los nazis invaden el país y es a partir de la finalización del conflicto, cuando un grupo nutrido de países intenta dominarla. Se forman gobiernos de izquierdas y todos cuantos aspiraban a poseerla, se aprestan a conseguir sus propósitos. Así hasta 1993 que es declarada independiente. 

No podría llamarse nacionalismo el sentimiento que el pueblo checo albergaba, no tanto por descabezar el estado como por defender el país de agresiones externas.   

 El eximente ideológico partidista de conceptos equivocados, puede penalizar la voluntad de un pueblo que, al margen de juicios de valor carentes de lógica, divide y desconcierta la voluntad de los individuos.

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Arcadas del cementerio de Vysenhrad al atardecer. Praga

No se puede opinar categóricamente sobre una ideología política y, a la vez, hacer distingos y exclusiones sobre lo que es aceptable o puede ser rechazado.En anteriores décadas, el ideario de un pueblo que busca su libertad, puede mostrar un nacionalismo que nunca será comparable con otros que rompen las reglas de lo que se entiende por patriotismo. En la actualidad, el concepto de nacionalismo puede derivar hacia rupturas ideológicas dentro de un mismo país, sensible a la integración de los diferentes estratos de ese pueblo.

No existe pues, nacionalismo bien entendido dentro de una misma comunidad, cuando parte de ella se considera diferente del resto de los otros estados miembros y propone romper lazos entre sí. Entonces aparece una nueva figura en la escena de la política llamada sedición, que culminará, si no es frenada, con una rebelión a ultranza.

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Calle Novy Svet, sobre la colina de Hradcany. Praga

No hay circunstancias excluyentes que permitan favorecer a unos ciudadanos en detrimento de otros. La patria es un elemento que aglutina a todos y cada uno de los ciudadanos que la ocupan. Todos, con sus afinidades y divergencias, idiosincrasia y peculiaridades propias de la historia que les precedió, la tierra que ocupan o los fueros que las sustentaron desde su creación, son iguales ante las leyes y los derechos que les amparan, en ese estado único que les gobierna. No hay excepciones. Los nacionalismos deben ser absorbidos por una única voluntad: la de la consolidación y defensa de la patria, la que caracteriza la sensibilidad del conjunto de los miembros que componen ese estado.

Smetana lo vivió y quiso transmitirlo a lo largo de su obra “Má Vlast” (Mi Patria), pero no como una intransigencia tribal, sino como una defensa frente al enemigo exterior.

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El río Moldava a su paso por Praga.

La región de Bohemia que en vida del compositor protagonizó frecuentes enfrentamientos con los países del entorno, forma parte del espíritu musical de Smetana. No hay referencias en “El Moldava” sobre un supuesto recorrido gráfico sobre el río a su paso por la capital de Praga. Se trata de una obra que agrupa todo un simbolismo del espíritu checo en una recreación musical para conseguir un monumento erigido a la gloria de los hombres y de su patria. Artistas e intelectuales fueron cada vez más numerosos a la hora de animar a sus compatriotas para la formación de un estado nacional, deseos muy lejos de poder ser alcanzados entonces.

No fue la única obra en la que el autor ensalzó a su país natal. Entre 1874 y 1879 compuso media docena de poemas sinfónicos, y están contenidos dentro del mismo epígrafe “Má Vlast” (Mi Patria).

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Reloj astronómico de Staromestske Namesti. Praga

 

Praga fue llamada “La Ciudad de Oro”y representa el principio y el final de una evocación musical. Las ideas se enmarcan dentro de la ciudad y son la causa de que Praga alcance las aspiraciones de la nación checa.

Durante la ocupación alemana a principio de los años cuarenta, las obras del compositor fueron representadas con orgullo y reivindicación popular del pueblo sometido. Sin embargo, fueron prohibidas poco tiempo después. 

 

María de Fraile.- 1 de Abril de 2019.-

El Gran Teatro de la Música Barroca

  • Orígenes: Haendel/Händel ó Handel
  • Cultura, sociedad y marco geográfico.
  • Breve historia de su vida y trayectoria.
  • El salto desde Alemania al Reino Unido.
  • La influencia italiana.
  • La música sacra y la profana en el Barroco. Los Oratorios y la ópera.
  • El Mesías.
  • Bach y Händel.

 

 

En realidad se trata de un puro matiz idiomático y que tendría mucho que ver en virtud de su lugar de nacimiento. La diéresis es netamente de origen germano, al igual que la contracción de las vocales fuertes a-e. La a, por el contrario, procede del lenguaje anglosajón. Son, por tanto, las raíces, de nacimiento y adopción las dueñas por igual de la legitimidad del artista. Pero usaremos la versión inglesa, tal vez por afinidad con sus obras de más renombre.

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Halle,  Sajonia-Anhalt, Alemania.

 

Georg Friedrich  Haendel nace en la ciudad de Halle, estado de Sajonia-Anhalt, nordeste de Alemania, el 22 de Febrero de 1685. Fallece en Londres, el 14 de Abril de 1759.

Su padre, un cirujano de la localidad, se negaba a que siguiera estudios musicales, muy a pesar de sus maestros, que consideraban al niño de 7 años suficientemente dotado para ello. Años más tarde y, tras la insistencia de su padre, inicia sus estudios de derecho en la universidad de su ciudad natal. 

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Georg Friedrich Händel

Allí debió conocer a Georg Philipp Telemann. Se consolidó una amistad duradera hasta que, al final, decidió dedicarse a la música por entero. A partir de ese momento, su vida transcurre vertiginosa hacia los teatros de las ciudades más importantes de Europa.

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Carestini en la mascarada de Arsace. teatro S. Giovanni Crisóstomo, Venecia.

 

En 1706 Handel viaja a Italia. Se enamora de la ópera. Conoce a Scarlatti padre, y a su hijo Domenico. Muestra entusiasmo por la obra de Corelli, Gasparini y tantos otros. Se siente tan impresionado por las representaciones musicales adaptadas al teatro, que llega a componer en cuatro años cerca de seis óperas.

De regreso a Alemania, añora al público londinense y decide volver con ellos. En el año 1721 se instala definitivamente en Inglaterra. Compone sin descanso y es nombrado compositor de la Capilla Real pero su estilo aún no se ha consolidado con el pueblo inglés y en 1726 toma la nacionalidad inglesa y adopta el nombre de George Friedric Handel. Ahora sí le aclaman y valoran su estilo como “viril”. Más tarde llegarían el “Te Deum” por la paz de Utrecht, “La Música Acuática (The Water Music), para honrar al rey inglés desde el río Támesis y mascaradas musicales como “Acis y Galatea”.

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Trata de consolidar su nombre pero tropieza con disputas rivales en el teatro con intérpretes y compositores. Su vida no resulta fácil y recurre a la nobleza, que le avala y de alguna manera le protege y, en 1749 compone, para celebrar la Paz de Aquisgrán los famosos Reales Fuegos de Artificio (Musick of the Royal Fireworks), dentro del marco del Covent Garden de Londres. Es entonces cuando decide abandonar la ópera italiana  y dedicarse de lleno al oratorio inglés.

 

Los ingresos económicos de sus óperas no eran suficientes para mantener su status e idea poner música a los textos ingleses. En este mismo período, crea seis “concerti grossi” llamados también conciertos para oboe, pero sin abandonar la ópera italiana.

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Teatro Covent Garden, Londres. T. Rowlandson (1756-1827)

Existe una gran diferencia en la concepción de la música sacra dentro del periodo barroco, entre sus creadores más notables, como Telemann, la pléyade italiana, Bach y el propio Handel. El término oratorio en el lenguaje musical de Handel, se transforma en recurso operístico con toda una muestra vital profana. Es triunfal, nada cargado de espiritualidad, de lenguaje directo y sin dramatismos acústicos. Es algo diferente que surge ante un público entusiasmado al escuchar una música dialogada, escenificada por las diversas voces que componen la obra, pero a modo de oratorio, donde se introduce la voz de un relator o interlocutor entre los actores que componen la escena y los instrumentos de la orquesta. No hay foso. Todos son protagonistas del relato. Los músicos no están escondidos para evitar empañar lo que está ocurriendo en el escenario, como en la ópera. Aquí los cantantes tanto solistas como el coro que les arropa, manejan los hilos de la historia.

 

 

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Ascension de Cristo. William Hogarth (1756)

El Mesías.

Quién no recuerda o tararea su “Halleluiah”

 

Este no es un oratorio profano y posee una gran fuerza espiritual pero está exento de dramatismo. Handel construye la obra en 1741 en tres semanas y la lleva a la ciudad de Dublín para su estreno el 13 de Abril de 1742. Es la obra favorita de todos cuantos aman a Handel y al oratorio, aún en nuestros días. Sin embargo, su estreno no produjo el entusiasmo y la admiración esperados. Hubo de transcurrir un tiempo para que su éxito estuviera garantizado. El propio autor la dirigió cada Semana Santa durante años hasta casi el final de sus días en la capilla Foundling Hospital de Londres, hospicio para niños acogidos y que fue fundada por el capitán Thomas Coram para que sirviera de cobijo y educación a los niños abandonados.

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“La Capilla “The Foundling Hospital”. Demolida en 1926

 

J.S. Bach y Handel.

Handel nació en 1685, el mismo año que J.S. Bach. Son muchas las diferencias que les separan y escasas las concomitancias que les unen. Mientras Handel es un compositor nacido para el teatro, Bach se desenvuelve entre el drama y la música sacra. Disfruta de la belleza y le apasionan los placeres. Bach se sume en una introspección y reflexiona sobre lo eterno. Al contrario que Bach, sus composiciones religiosas sobre temas bíblicos, buscan la recreación en las batallas y ponen de manifiesto la victoria. Le maravilla el relato de las plagas que devastaron Egipto y esos temas le permiten componer música de mucha energía. Los himnos  de alegría que relata el Evangelio sobre el exterminio de los niños no circuncisos, le aportan un gran desarrollo de los sentidos y, de algún modo, grandiosidad musical. La audiencia desbordaba los teatros y las salas de conciertos porque sus historias estaban llenas de episodios mundanos. A diferencia de Bach, que daba preeminencia al lucimiento del instrumentista, Handel pensaba cuando componía, ante todo, en el ejecutante vocal. Lo que les unió fue la gran profusión de ambos en su repertorio. Sin embargo, siguen pesando más las diferencias en la balanza. 

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Orfeo. Siglo XVIII. Gerrit van Honthorst (1590-1656)

 

Con el paso de los años, su vista empeoró y es operado sin éxito de cataratas. Pierde la visión y continúa la dirección de orquesta de memoria hasta que, finalmente y después de una última representación de “El Mesías”, ocho días más tarde, fallece en Londres, el 14 de Abril de 1759 

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George Frederic Handel

Se le ha tachado de plagiar obras de otros compositores contemporáneos suyos, aunque en aquella época no se consideraba delito artístico el hacerlo. Sin embargo, fue un hombre de convicciones firmes, alejado de los convencionalismos de la época y fiel a su trayectoria profesional, dispuesto a reconocer sus errores. Podría ser calificado de ecléctico pero gracias a su formación alemana, los vínculos nacidos entre compositores italianos y su residencia final en Inglaterra, así como las claras influencias de músicos como el francés Lully, o el inglés Purcell, consiguió un estilo y un conocimiento de la música que le hicieron merecedor de los mayores elogios.

 

María de Fraile.- Marzo de 2019.-

 

Brahms o la influencia de un dominador

 

JOHANNES BRAHMS (1833-1897)

Concierto para violín y orquesta, en re mayor, opus 77 

Cuando Johannes Brahms compuso su único concierto para violín, contaba 46 años de edad. No era precisamente un joven inocente e ilusionado por el éxito, aunque su nombre ya resonaba en las salas de concierto de casi toda Europa.

Muy poco se sabe de su modo de vida. Alejado de cualquier inclinación afectiva, y a diferencia de sus amigos, nunca llegó a formar una familia. Su mundo era limitado y solitario. Disfrutaba de los viajes a Italia, que realizaba en primavera y otoño y no se permitía lujos ni vanidades. Vivía de alquiler y frecuentaba pequeños restaurantes cercanos a su vivienda habitual. Su máximo esfuerzo consistía en la dedicación casi completa a la composición y a la búsqueda de obras literarias que sirvieran de argumento a sus creaciones corales. Para ello contaba con el apoyo inestimable de amigos como el poeta Klaus Groth, cuyos versos le inspiraron hermosos Lieder.

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Clara Schumann

Su fuerza compositiva derrochaba lirismo. Era imposible negar la evidencia de un amor escondido. Clara Schumann fue venerada en silencio en vida del compositor Robert Schumann, su maestro y mentor. Sagrada y respetuosamente aceptó Brahms ser durante años discípulo fiel y buen amigo de la familia. El 8 de Julio de 1856 fallece Schumann y a partir de ese momento, Brahms ralentiza su dolor con la compasión y las cartas que dirige a su queridísima Clara

 

Hubo, sin embargo un personaje que convivió junto al compositor hamburgués a lo largo de su vida y que marcó una impronta en casi toda su obra. joseph Joachim (1831-1907), director de orquesta, violinista refutado, compositor y profesor húngaro (Kittsee, Austria). Para muchos un virtuoso, un líder, para otros un usurpador de talentos, un valedor de insidias, un devorador y manipulador de mentes creadoras. Joseph Joachim poseía el don de la magia para interpretar los sueños de muchos compositores. Sabía cómo manejarlos. Todos confiaban en ser los elegidos para llevar ante el público el arte que, con poca o ninguna fortuna habían puesto en sus manos.  Brahms dependió de este artífice del violín, no solo para la revisión de sus partituras, sino que algunas como ésta, en su repertorio opus 77, fue dedicada  en  su honor. Joachim se convirtió en el factótum de todas las Cadenzas de sus conciertos, que compuso con la aquiescencia del creador y manejó a su antojo.

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Johannes Brahms (sentado) y Joseph Joachim

Los tres movimientos de que consta este concierto de violín, fueron analizados y revisados  escrupulosamente y constituyeron un baluarte para el intérprete húngaro que, no convencido con su éxito, exigió al autor más esfuerzo y dedicación. 

Brahms confiaba plenamente en Joachim, a pesar del distanciamiento que poco después se produjo debido a un malentendido respecto a la esposa de éste y que provocó en el violinista un ataque de celos infundado que difícilmente pudo superar.  Pasado un tiempo, Brahms intentó reanudar la amistad perdida, pero la relación con Joachim ya no fue la de antaño.Joseph_Joachim_e_Amalie_Weiss

Así, los historiadores persiguen a través de leyendas y escritos, la vida de los grandes genios de la música. Clasifican fechas, entrelazan experiencias de sus vidas, relatan anécdotas y ponen de manifiesto detalles que, a su juicio, merecen mención. No quieren salir del carril de la mera objetividad del personaje y para comprender el espíritu de la composición musical hay que hundir las manos y llegar al fondo y no parar hasta encontrar el corazón que late y se manifiesta en cada momento. Allí está envuelto en la corriente sanguínea y el líquido rojizo que entra y sale sin parar, se oculta el secreto que encierra el alma del compositor. Los historiadores dedicados a la investigación, adolecen de esquematismo y excesiva brevedad en cuanto a su exposición musical. No se trata de dar a conocer etapas cargadas de acontecimientos cuando se valoran los momentos de éxito o fracaso. El compositor guarda en su interior vivencias y sensaciones que sólo pone de manifiesto a través de la música. Ls biografías nunca revelarán el sentimiento trágico o jubiloso que la creación provocó en ellos. Y ese secreto guardado celosamente en la caja oculta del subconsciente, será conocido a través de la música por quien fue creada.

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Johannes Brahms

 

La obra musical ofrece dos valoraciones intrínsecas, la técnica de un diseño y desarrollo puramente estructural y la emocional. Es esta última, la que sin su apoyo, quedaría relegada al simplismo de la materia. Los creadores musicales de este período romántico de la historia de la música, como Johannes Brahms, manifiestan en sus obras además de una técnica germana muy depurada, lirismo y poesía.

Resulta paradójico, casi inusual hoy en día, cuando la tecnología, el paroxismo y la trivialidad invaden el mundo, hallar en una composición musical actual el interior del alma de quien la compuso. El espíritu y la realidad de las cosas que paso a paso hemos ido transformando para adaptarlas a un modo de vida diferente, hace que nos alejemos estrepitosamente de lo que fue para algunos hombres que aún no conocían los secretos de otros hallazgos en la ciencia de nuestros días.

Cuando escuchemos el sentir de los clásicos, podremos averiguar qué es lo que sobra en nuestras vidas para tratar de alcanzar todo lo que nos falta.

María de Fraile.- Diciembre de 2018.-

 

 

 

Revolución y Exilio

Concierto para piano nº 3 en re menor, Op.30

 

Otra vez él. entrando de puntillas, sin hacer ruido nos mostró su lado más íntimo y espiritual. El inicio de la temporada en el Auditorio Nacional se abrió, como no podía ser de otro modo, con uno de sus cuatro conciertos de piano, el nº 3 en re menor.

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Serge Rachmaninov

“El es como un dios, él lo es todo”, confesaba admirado y conmovido el pianista ruso Denis Matsuev. “El es sin duda, el más grande pianista de todos los tiempos”. Añadiría su compatriota, también ruso Nikolai Lugansky. Y Lugansky ha estado con nosotros en este concierto del ciclo de la nueva temporada. ¡Soberbia! su interpretación, tal y como la concebiría el autor. Grandiosa en el primer movimiento. Suave y armoniosa en el Intermezzo: Adagio Attacca, en recuerdo de Johannes Brahms, y deslumbrante en su Finale.

“No podría establecer cuál sería mi verdadera vocación, tal vez incluso llegar a saber si estaba destinado a ser compositor, pianista o director de orquesta”, confesó un día el autor. Se dijo que llegó a ser el alma de Moscú. Durante los años que precedieron a la revolución e incluso con posterioridad a 1917 en los que vivió su exilio americano, a pesar de la lejanía, no dejó nunca de percibir el entusiasmo y el calor de quienes le admiraron. Siempre melancólico y evocador de su Rusia natal, muy lejos de convertirse en un compositor modernista de la época, ocupa un lugar preeminente entre los últimos románticos del siglo XX. 

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El río Neva sobre San Petersburgo

“Nunca intenté que mis obras fuesen originales, románticas o nacionalistas. La música debe venir del corazón e ir a parar también a él”

Serge Vassilievitch Rachmaninov, nació el 1 de Abril de 1873 en la Rusia del noroeste, en una de las propiedades de su familia, perteneciente a la vieja aristocracia rusa. Sus inicios musicales auspiciados por su madre, se desarrollaron en San Petersburgo. 

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Serge Rachmaninov. Colección Tully Potter

 

En el verano de 1890 visita el pequeño pueblo de Ivanovka, en una pequeña finca propiedad de unos primos y a la que volvería con asiduidad. Le encanta el lugar. Es de una belleza inusual y su quietud le invita a componer. Allí desarrollará ideas y conceptos musicales hasta completar su primer concierto de piano. Con una disciplina casi espartana, se levantaba con el alba y trabajaba casi sin descanso hasta el final de la tarde. Y seguirá componiendo una ópera, “Aleko”  y allí tratará de superar la traumática decepción del fracaso de su primera sinfonía. 

Después de haber dirigido en 1908 la primera audición de la Sinfonía nº 2, escribiría este concierto. Tuvo defensores a ultranza y críticos acérrimos. Aquellos que lo tacharon de estar plagado de zumbidos musicales, siendo para exclusivo lucimiento de los intérpretes, dada la complejidad de la partitura, pugnaban con los que ensalzaban su lirismo, el espíritu romántico y su belleza cromática.

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Interior de la Iglesia de la Resurrección de Cristo o de San Salvador de la Sangre Derramada. San Petersburgo

 

¡Oh Rusia… Mi Rusia!

Rachmaninov abandona su querida Rusia semanas después del estallido de la revolución de Octubre, con un futuro incierto, sin apenas tener conciencia de su vuelta. En la década de los treinta decide comprar un terreno en Suiza y hace construir una casa para su familia. Allí permanecerán hasta 1939, donde encontrará la calma y el reposo que halló un buen día en Ivanovka y donde desarrollaría su maravillosa Rapsodia sobre un tema de Paganini y su Tercera Sinfonía.

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Mausoleo de la familia Romanov

Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, emigra junto a su familia a Estados Unidos y su sentimiento creador se detiene. “Un compositor que abandona su país, pierde el espíritu de inspiración con el que había sido premiado desde su nacimiento”.

Escanear copiaLas leyes estadounidenses respetan la libertad del individuo y comienza a disfrutar de cierta tranquilidad, pero echa de menos sus raíces y busca el calor de los suyos, compatriotas que componen una muy nutrida colonia de refugiados rusos. Le cuesta integrarse en la sociedad americana, sus costumbres y, en cierto modo, su exigua imaginación, toda una cultura moderna que contrasta con  extrema radicalidad con el viejo continente, plagado de riqueza musical siglos antes de que fuera descubierto el nuevo.

Pero en 1940 rompe de algún modo su voluntad y nace, ya en tierras americanas, su obra “Danzas Sinfónicas” y agrupa en ella reflejos del viejo mundo y bosquejos del nuevo en otras tierras diferentes.Nunca deseó alterar los nuevos ritmos y estructuras modernistas de aquella época, ni hacer crítica de ellos. Simplemente, no se sintió identificado con esas tendencias. “ Jamás me despojaré de mi antiguo estilo de composición, como tampoco me apropiaré del nuevo”.

El 28 de marzo de 1943 en la ciudad de Beverly Hills se despide de su familia y del resto del mundo, con el postrer anhelo, entre la nostalgia y la tristeza, al no haber podido regresar a su añorada Rusia.

 

María de Fraile. Octubre de 2018.-

 

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El Eterno Sacrificio de un Pueblo

“Y entonces llegó la guerra y el dolor se volvió común”

Durante el período comprendido entre 1917 y 1990 tuvo lugar en la Unión soviética una increíble paradoja. Dentro de un contexto de máxima dificultad, convulso y atroz, hubo de desarrollarse una de las vidas musicales más intentas y más productivas en el siglo XX. Grandes compositores, magníficos intérpretes han desplegado todo su talento a lo largo de estos setenta años en situaciones de peligro y precariedad, a menudo grotescos, pero siempre extremos.

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Dmitri Shostakovich

 

Dmitri Shostakovich nació en San Petersburgo en el año 1906. Once años más tarde, se iniciaba en la que fuera la Rusia zarista, un período de sufrimiento e inestabilidad para todo el pueblo ruso. Después de la opresión de la monarquía, las guerras napoleónicas y las sucesivas batallas libradas en el afán de defender la tierra de invasores, Rusia amanecía un 7 de noviembre de 1917 con la sola esperanza de redención. Y allí comenzó una etapa más de esclavitud. Y el desafío  se convirtió en un profundo dolor por el sacrificio de un ideal. El miedo a una muerte segura en el capo de batalla, se sumó al terror que produciría el desamparo e inquietud por los seres queridos. Una profunda tristeza llenó el corazón de un pueblo que veía cómo desaparecían los valores humanos ante la impotencia que una injusticia así podría generar al desconfiar incluso de sus propios gobernantes.

Shostakovich iniciaría la composición de su sinfonía, la número Ocho, en do menor, en el inicio de los años cuarenta. Fue estrenada en Moscú el 4 de Noviembre de 1943, aunque para muchos estudiosos de su obra, no está claro que esa fuese la tonalidad  en la que fue estructurada.

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Cuando el llamado formalismo musical aparece en el estado ruso, casi a raíz del estreno de la Octava Sinfonía de Shostakovich, es definido, como lo haría el compositor Serguei Prokofiev en un tono sarcástico y audaz como cualquier obra musical que no llega a comprenderse en la primera audición” Esa fue la causa por la que cientos de obras de otros tantos compositores, fueran prohibidas.

Y como consecuencia, todo ello desembocó en una controversia en la que los pacíficos optaron por resignarse ante la opresión y, por ende, someterse a una esclavitud de ideas y compromisos morales. Fue una reprobación frente a la incomprensión y ese desaliento tuvo su reflejo más evidente en la pérdida de la conciencia colectiva.

Es la cruel paradoja de un hombre sometido casi durante un vida al infierno de vivirla  sojuzgado.

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Shostakovich es el gran sufridor dentro del sistema opresor del aparato bolchevique. Representa la voz muda de un pueblo que, aún hoy, mantiene a pesar del tiempo transcurrido, heridas profundas abiertas producidas por las dos principales guerras que asolaron Europa en el siglo XX además de una revolución interna social y política que, casi al término de la Primera Guerra, dejó ahogada toda esperanza de éxito.

La revolución bolchevique no sólo consiguió alentar corazones, los llenó de ilusa alegría para vaciarlos en la nada. El drama de la guerra se prolongó años más tarde y no para liberar al pueblo de la tiranía de los zares, ahora eran otras fuerzas exteriores las que amenazaban el débil corazón de los oprimidos. La invasión nazi hizo temblar el suelo ruso.

IMG_3625Pero un día “La gente dejó de temer sus propias lágrimas” La música del compositor ruso habla entre las líneas del pentagrama de agonía y muerte. La Séptima de sus sinfonías retrata en un cuadro desolador, los horrores del nazismo. En la Octava vuelve hacia los albores de la revolución rusa y acusa a todos cuantos prometieron una nueva era de libertad. Sus notas están cargadas de ira y repulsa al partido comunista, por la deshonestidad de sus actos y el incumplimiento de sus promesas.

Shostakovich sufre y se lamenta años después en el estreno, cuando comenta “Cada nuevo éxito de la Octava es otro clavo en mi ataúd”

Soportó duras críticas por parte de algunos compositores soviéticos de su tiempo y la tacharon de demasiado cerebral, incluso fue acusado de “barajar las sonoridades al azar, con el ánimo de conseguir la aprobación de los que se llaman a si mismos estetas, desprovistos del más elemental buen gusto”

Lo cierto es que su música es atemporal. Tiene una gran carga expresiva y refleja fuertes sentimientos comprometidos y muy arraigados en el alma rusa, que estuvieron presentes tanto en los momentos de su creación, perviven ahora y prevalecerán en las generaciones futuras.

  

 “Cuando miro hacia atrás, no veo más que cenizas y cadáveres”

                                                               Dmitri Shostakovich.

 

María de Fraile. Julio de 2018.-

El Sueño de una Noche de Verano

La obra shakespeariana fue escrita hacia el año 1595, aunque su primera edición apareció en 1600. No se pretende aquí hablar de ella como tal, sino en un contexto más amplio, porque el compositor Félix Mendelssohn Bartholdy homenajeó al genial dramaturgo dedicándole una de sus mejores composiciones musicales y que 231 años después la tituló de igual manera. Así pues hablaremos del maravilloso “Sueño de una Noche de Verano”

Oberon, Titania and Puck with Fairies Dancing circa 1786 by William Blake 1757-1827Ambas obras no podrían pervivir por separado. Y aunque el drama del genial inglés fuera representado en algunas partes de la obra acompañada de elementos musicales, estaría siempre ligada a la composición del autor alemán. 

Pero volvamos a la obra teatral. Se trata de un drama compuesto por cinco actos. Añade a éstos y en algunas escenas acompañamiento musical, como en la escena segunda del Acto cuarto; las hadas cantan o en la escena primera del tercer Acto donde lo hace uno de los payasos. Shakespeare mezcla de una manera muy hábil tres grupos de personajes muy diferentes: la selecta sociedad ateniense, un nutrido grupo de artesanos y al rey Oberón y su esposa Titania. Personajes mitológicos como las hadas o los duendes, elfos y diablillos se entremezclan con los humanos. Y en medio del escenario, surge todo un mundo de seres mitad hombres mitad dioses representados por el Duque Teseo y su esposa Hipólita, reina de las amazonas, así como un gentilhombre llamado Egeo y su hija Hermia, quien desea casarse con Demetrio, aunque ésta y Leandro se profesan amor mutuamente. Si Hermia no cede a la voluntad de su padre, será recluida en un convento o amenazada de muerte. Elena, que pertenece a este grupo, fue amada en otro tiempo por Dematrio y fue desdeñada a causa de Hermia. Con la esperanza de recuperarlo, Elena desvela a Demetrio  que Lisandro y Hermia desean casarse en secreto y decide unirse a él a la busca de la pareja en fuga.

IMG_0513Un nuevo grupo de personajes, los artesanos se incorporan a la escena y a modo de parodia, representan a la sociedad aristocrática como en un esbozo. Su deseo es montar una pieza teatral en honor de la pareja soberana: la más cruel y lamentable comedia sobre la muerte de Pyramo y Tishbé. 

Esta trama, burla involuntaria de la gran tragedia, muestra cómo aparecen ante los ojos sorprendidos del pueblo, el interior del mundo misterioso de los dioses y sus sentimientos.

Y es a partir del Acto segundo cuando el espectador se encuentra con el tercer grupo de personajes: Oberón y Titania en sus aposentos. El encanto de esta comedia trágica no reside solo en el hecho de que el espectador, una vez presentada la exposición, llegue a conocer más sobre la trama que los propios actores, más bien  pretende hacerse cómplice con el propio poeta, llegando a considerar la acción como una sombra teñida de indulgente ironía, pudiendo imaginar un feliz desenlace de toda la intriga. De esta manera, el espectador puede escapar sin obstáculos del sueño en la noche de San Juan, bajo el signo del amor y de la luna, como en una fiesta del poder de la imaginación, haciendo surgir de la nada a un todo de una gran fuerza, extraño y maravilloso en el que el tiempo y el espacio, lo sensual y lo sobrenatural se integran y donde la frontera entre el sueño y la realidad se confunden. Una obra cuya trama está tejida con virtuosismo, que estimula la imaginación del espectador y que, al mismo tiempo, desfilan por ella unas miniaturas épicas del paisaje inglés con su flora y fauna, escenas de caza y cuadros de la vida cotidiana de sus habitantes.

IMG_0839La abundancia de efectos teatrales, la unión de escenas líricas con otras de cierta comicidad, hacen casi olvidar el doble fondo de la obra, que reposa sobre una concepción del amor y del destino humano pesimista hasta llegar a límites de gran cinismo. El amor, pura locura de incontrolable restricción afecta tanto a los mortales como a los dioses. Hace de todo sermón de amor, una vana retórica, y de la razón una ilusión ridícula.

581798df8ffb5_161101mendelssohncMendelssohn sacraliza la obra de Shakespeare y casi la hace suya. Vertebra tiempo y espacio y lo deja en libertad para deleite de nuestros oídos y satisfacción de los sentidos. Después de la creación, sin un motivo aparente, de la obertura de la obra en 1826, es a petición del rey Federico Guillermo IV de Prusia, quien le insta a componer la obra completa sobre este tema, encargo que acepta y, entre el otoño de 1842 y el final del verano del año siguiente, compone doce movimientos y un final. 

La primera representación musical de El Sueño de una Noche de Verano de Shakespeare, tuvo lugar el 14 de octubre de 1843 en la ciudad de Postdam, Alemania ante la Corte y los invitados.

Entre las piezas orquestales, aunque no existe fragmento desdeñable, cabe destacar la inmortal y universalmente conocida Marcha Nupcial (Hochzeitsmarsch), las bellas nupcias entre Teseo e Hipólita ¿Quién no ha podido resistirse a sus encantos alguna vez en la vida, como protagonista o simple invitado?

 

 

IMG_1680 Final

Puck-Robin el duende.

Si nosotros, vanas sombras os hemos ofendido,

pensad solo esto, y todo está arreglado:

Que os habéis quedado aquí durmiendo

mientras han aparecido esas visiones.

Y esta débil y humilde ficción,

no tendrá sino la inconsistencia de un sueño,

amables espectadores, no nos reprendáis;

si nos concedéis vuestro perdón, nos enmendaremos.

Y a fe de honrado Puck,

que, si hemos tenido la fortuna

de escaparnos del silbido de la serpiente,

procuraremos corregirnos lo antes posible;

de lo contrario, llamad a Puck embustero.

Así, pues, buenas noches a todos.

Dadme vuestras manos, si es que somos amigos,

y Robin os restituirá con resarcimiento.

Final de El Sueño de una Noche de Verano. William Shakespeare.

María de Fraile. Mayo de 2018.-