No todo está perdido

En una cálida noche, al arrullo de melodías sensuales, tibias, la voluntad del hombre sufre desesperanzas y hastío. Es como si hubiera atenazado su mente cautiva dentro de un pozo profundo y rodeado por un muro inerte y siniestro, espeso, oscuro y alto, muy alto, tan difícil de escalar como una montaña helada de perfiles afilados y muy resbaladiza.

Isaura, la ciudad de los mil pozos. Colleen Corradi Brannigan

Esa pared que recubre el pozo es engañosa y cruel. Hace que la perspectiva se modifique y vaya mostrando pequeñas muescas donde poderse agarrar. Maldito espejismo visionario. Luz que refleja el vacío de un abismo sin fin. Atrapado en su angostura, incapaz de mirar al cielo porque sólo mostraría su negritud.

Los recuerdos vividos en soledad nunca podrán competir con experiencias compartidas saludables y enriquecedoras. El espíritu crítico despertará y anulará la negación de los actos buenos y honestos y habrá paz en el alma. Estos propósitos podrían desencadenar una activación positiva de la mente y entonces se obraría el milagro: la creación, el estímulo vital. Fuera del ser, el caos y la mediocridad, la tiranía de lo relativo y el triunfo de lo absoluto y verdadero. De repente, una llama eternamente encendida se manifiesta, capaz de bendecir y albergar nuevas ideas.

Existen varias trayectorias que nos llevarían a conseguir que el milagro se produzca. La confianza, sin la cual no existiría voluntad para alcanzar la meta. La perseverancia, para permanecer fiel a los principios básicos de la propia existencia. La fidelidad a nuestros criterios, basados en la leyes del ordenamiento natural del ser humano. La lucha contra agentes externos que pudieran poner en jaque a todo aquel que dificulte el camino para la consecución del último fin. Y finalmente, la denuncia ante los responsables de salvaguardar los derechos inalienables del individuo, si es que quedan algunos que velen por ellos y de todo cuanto perjudique, obstaculice o trate de destruir.

Trabajadores sin rostro saliendo de su turno en una fábrica de Ford Motors. Detroit (Michigan) 1935

Es un propósito arriesgado, audaz, casi imposible. Hoy el hombre está secuestrado por sus ideas, condenado a servir a amos sin escrúpulos que amenazan la vida valiéndose de subterfugios para justificar sus actos represivos. Es un camino a ciegas hacia un destino incierto y que apunta a convertirse en amenaza con la destrucción del sistema que lo sostiene. Esa manifestación de poder absoluto de los que dicen regir los destinos del mundo, les hace irresponsables ante las vidas de millones de hombres y mujeres que no pueden impedir esta represión por falta de medios suficientes.

Hoy el ser humano hace uso de los medios que hasta ahora, resultaban inalcanzables por desconocidos o simplemente inaccesibles. La tecnología y los avances de la ciencia han logrado que el mundo ahora conocido sea mejor que el de los que les precedieron e inmensamente superior al de otras generaciones anteriores, pero todo avance se ajusta también inequívocamente a maniobras oscuras que confunden la mente y destruyen ideales.

La consecuencia fatal de todo este entramado social, moral, cultural y sobre todo político, ha generado falsas esperanzas para una mejor calidad de vida y los ideales de reconstrucción se han convertido en humo oscuro indeseable.

“El Estado Mundial” Recreación diseñada por Finn Dean para ilustrar la novela de A. Huxley “Un mundo feliz”

Falsas denuncias sobre el cambio climático, la presión de los medios de comunicación, animados  en una excitación sin precedentes por conseguir recompensas pecuniarias, intentan alertar las conciencias para quienes no pueden impedir que el clima mute como lo ha hecho hasta hora con el paso de los siglos. Las glaciaciones no fueron provocadas por un mal comportamiento humano puesto que aún no se había producido la aparición del primer hombre sobre el planeta.

Un sinfín de contradicciones y paradigmas falsos que alimentan, en estos tiempos de caos, los poderes siniestros a las masas que sufren los procesos de cambio en la sociedad actual. Entonces, ante esta crisis de ideas y pensamiento, el espíritu del hombre se revela. No es todo un compendio de errores producido por el hombre, es más bien el resultado de una falsa manipulación del individuo hacia no se sabe bien qué turbios intereses de unos pocos grandes magnates, ansiosos de un poder omnímodo enfermizo y cruel. ¿Su propósito? Transformar las  mentes a su antojo quebrantando la salud mental y física, alimentando esperanzas que nunca llegarán a hacerse realidad, engañando la voluntad con falsas promesas y sometiendo al individuo a un control exhaustivo de todos sus actos.

Sin embargo, no todo está perdido. El espíritu critico de la conciencia humana ha de reaccionar ante este atropello. En el siglo XXI no habrá campos de batalla donde dirimir la victoria del más fuerte. El que más hábilmente haya establecido estrategias de combate, será el vencedor. No habrá un único ganador, sino varios y, mientras discuten sobre quién es más poderoso, los hombres  y mujeres habrán reaccionado porque existe una fuerza que les asiste: Han perdido el miedo a la represión, a las cadenas, a pasar hambre, a ser perseguidos, en definitiva a arriesgar su vida y la de los suyos, porque se han dado cuenta de que no están solos en este empeño.

Diseño de John Harris, para Trilogia del Imperio Radch.

Si fuera así, la batalla estaría ganada. Sin embargo, el miedo goza de libertad en la voluntad del individuo. El drama puede vestirse de soldado aguerrido y justificar su cobardía enarbolando la bandera de la equidistancia y la incredulidad. Pero el enemigo está acechando afuera, a la espera de una señal para intervenir.

A pesar de todo, aún queda un atisbo de esperanza. Cuando la conciencia se siente oprimida, reacciona con violencia, crece la ira en el corazón humano frente a la injusticia. 

Ya es hora de ponerse en acción. Que no decaiga la voluntad. ¿Habrá alguna reacción del pueblo oprimido antes de que sea demasiado tarde para volver a empezar?

María de Fraile. Agosto 2021.-

La experiencia griega

Los griegos, que regalaron a la humanidad sus más fantásticos mitos, se han convertido a su vez en seres que forman parte de la teogonía en el sentido estricto de su significado: estudio del origen de los dioses. Por tanto, la mitología griega se integra en su esencia misma. A parte del lugar destacado que ocupan en el desarrollo de la civilización europea, poseen un asidero en la historia, un olímpico aislamiento cargado de misterio y esplendor, más allá de destino común de los pueblos. 

Casi todo lo griego ha estado tan transfigurado por siglos de rendido culto que es difícil contemplar a los griegos con ojos despejados o conocerlos tal y como fueron en realidad. El proceso comenzó cuando los romanos, conscientes de sus rústicos orígenes, tomaron bajo su patronazgo a los griegos como una raza de artistas y filósofos y no llegaron a percibir que el arte y la filosofía no pueden entenderse plenamente prescindiendo de las condiciones en que fueron creadas.

Tan poderoso ha sido el atractivo de Grecia, tan apasionada la devoción que ha inspirado, que casi no existe actividad del espíritu o del intelecto que no haya tocado su viva llama. Los resultados han sido innumerables, tanto en su variedad como en sus éxitos, tan importantes en los esfuerzos de la filosofía o de la ciencia para desentrañar los secretos del ser, como en los ardientes anhelos de los artistas de la palabra, la pintura o la piedra, prestos a recobrar una juventud perdida o una visión del universo simple e indiviso.

En Grecia, la configuración y el carácter del paisaje ha sido un detonante primordial en el diseño del origen y destino de su propio pueblo, desde el momento en que las primeras tribus griegas se desplazaron desde el norte hacia las tierras que aún hoy pertenecen a sus descendientes. Un país con pocas posibilidades de subsistencia debido a la escasez de recursos naturales, de orografía desigual y con una agricultura tan pobre que las frutas y hortalizas sólo podrían crecer en unos pocos llanos fértiles o en hoyos excavados en las laderas de las montañas, genera una civilización de mentes despiertas y condicionadas a una infatigable lucha de superación. A pesar de ser eminentemente marinera, su pesca no es comparable a la del norte. Su climatología está llena de contrastes pero nunca es extrema: En invierno puede disfrutarse del sol pero el verano puede llegar a ser insoportable.

Grecia no es en verdad una tierra dura, pero estas condiciones exigen que sus habitantes sean resistentes y activos, emprendedores e inteligentes. Cuando un griego determina arrojar a su hijo por el monte Taigeto, lo hace a sabiendas que sólo los más fuertes tendrán derecho a la vida, ya que las exigentes condiciones de su existencia le hacían, tomando como ejemplo a la propia naturaleza, practicar su propia selección y vigilancia.

“Orfeo” Gerrit van Honthorst (1590-1656) Nápoles

La capacidad física de los griegos se hace patente en muchas de sus estatuas masculinas, en las que la constitución maciza de los cuerpos y los musculosos miembros, se combinan con la estrechez de la cintura y el desarrollo de las manos. Unos hombres que vivieron en tales circunstancias, poseían cualidades superiores a las habituales.

Aunque los primeros habitantes no eran afines a las figuras mediterráneas que se pueden ver en los frescos de la Creta Minoica, los griegos que les precedieron vinieron del norte, probablemente en oleadas intermitentes y trajeron consigo su lengua que reveló sus limitaciones norteñas, absorbiendo a los primitivos habitantes, de quienes únicamente pervivieron vagos recuerdos. De ellos, los griegos adecuaron para sí un cierto número de ritos religiosos, e incluso adoptaron a su liturgia deidades y divinidades. Pero estos elementos heterogéneos se fundieron en una unidad. A excepción de algunas islas en especial Creta, donde en el siglo V a.C. existía un pequeño lugar donde aún se hablaba el antiguo lenguaje egeo o minoico. 

Los griegos no fueron los rubios gigantes de la fantasía teutónica, en su mayoría parecen haber sido como son hoy en día, de pelo oscuro y tez morena; aunque entre ellos existieran excepciones que los hicieran distinguirse hsta el punto de merecer algún elogio—como nos cuenta Homero— Zeus, que representa el ideal de la masculinidad de los griegos, decía que tenía las cejas de un calor azul oscuro (La Ilíada I, 528,XVIII, 209).

GUERRAS Y CONQUISTAS

Poco después del 1200 a. de C habría de venir del noroeste la primera conquista seria de Grecia, en oposición a una infiltración que poco a poco efectuaría un pueblo emparentado con los griegos: los Dorios. La conquista que siguió fue sin duda devastadora, un golpe mortal a la civilización micénica, muy debilitada tanto por las luchas exteriores como por las rencillas producidas por los propios griegos. Todo ello hizo que Grecia se sumergiera en un período de oscuridad, del cual emergió cuatro siglos después.

Algo parecido ocurrió con las invasiones persas, del 490 al 480 a. de C. En ellas se envió un poderoso ejército por tierra, siguiendo la ruta costera oriental y apoyado por todos los flancos por una flota tripulada en su mayor parte por marinos fenicios. Y derrotaron a los persas. Primero por mar y más tarde por tierra, pero la victoria de Platea no hubiera podido ser efectiva, si los persas no llegaran a tener la desventaja de la aniquilación de su flota con una disminución considerable en el abastecimiento. Grecia estaba a todas luces a merced del mar y en el siglo de Pericles, tomó medidas para dominarlo.

Considerando sus fronteras naturales, en parte difíciles de atravesar, los griegos estaban seguros en sus dominios y esta tranquilidad, junto con un cierto conocimiento en el arte de navegar, les hizo sentir cierta inquietud por conocer y conquistar los pueblos de la otra orilla. Así llegaron a las costas del Asia Menor, Chipre e incluso Siria. A partir del siglo VIII grupos aventureros llevaron esas inquietudes más lejos aún, construyéndose ciudades griegas en lugares remotos de occidente, como Marsella. Su poderío se extendió hasta Sicilia y el sur de Italia, compitiendo ferozmente en lucha armada con cartagineses y etruscos, para desarrollar allí todo un cúmulo de ideales de vida brillantes y diferentes. A pesar de la barrera del mar, no perdieron contacto con la tierra de sus padres, adoraron los mismos dioses, participaron de los mismos juegos y conservaron las mismas costumbres y lengua. Se mezclaron las razas de colonizadores y colonizados y no por ello, desterraron su plena convicción de sentirse griegos, los verdaderos y genuinos. Así estaría la cuna de grandes filósofos y matemáticos. Las colonias griegas participaron activamente en dar a conocer las artes de Grecia, en compensación a los bienes que recibieron de sus colonizadores, exportando objetos bellos a lugares lejanos, como la cartera de bronce encontrada en Francia, que procede del Peloponeso y data del siglo VI a. De C.

LA POLIS

Un rasgo sobresaliente en la historia política de los griegos era la división que diseñaron para su país. Se trataba de crear una confederación de pequeños estados, cada uno de ellos con un gobierno independiente. La diferente e irregular estructura  orográfica griega, les permitía distribuir sus mini estados en valles separados unos de otros por montañas, o en islas que, en gran parte se bastaban así mismas y formaban cada una su propia unidad. Cada grupo desarrolló su actividad  aunque las barreras montañosas no eran motivo suficiente para evitar una invasión, sí para impedir que el estado fuera invadido por otros. Así nació la Ciudad-Estado. 

Por su propia naturaleza, la ciudad-estado creó un tipo especial de vida social. Las formas de gobierno podían variar desde el poder personal al mayoritario, pero por ser las condiciones homogéneas, las diferencias de conducta tuvieron que ser graduales, de acuerdo con el poderío y la supremacía de las clases más acaudaladas. Todos los hombres participaban en los mismos intereses y ocupaciones.

La ciudad-estado no siempre dio origen a la democracia, pero favoreció la libertad de trato, el sentido de la personalidad y una estructura social en la que los individuos quedaban expuestos a la plena observación de sus conciudadanos.

La Cueva Azul

GRECIA SENSUAL

La influencia que tuvo el escenario natural en la mente de los griegos fue muy poderosa. Lo que importa es la calidad de la luz, no sólo en los días de verano, sino en pleno invierno donde la luz es incomparable, más brillante pura y fuerte que en ningún país de Europa. Se pueden perfilar con claridad los ángulos de las montañas contra el cielo. El color del mar cambia desde un ópalo al amanecer, a zafiro a medio día, hasta recrearse en el plomizo del atardecer. El verde oscuro de los olivos contrasta con el ocre de la tierra y produce innumerables variaciones de color. Esta belleza del paisaje influyó decisivamente en el alma creativa de los griegos. Esto explica por qué han surgido magníficos escultores y arquitectos. La luz adecúa la visión hasta el punto de ver las cosas en su entorno y relieve incluso mejor que en una perspectiva diferente o de estructuras especialmente planas. Quizás esa luz limpia fue la que influyó en la concepción de la filosofía griega. Si la luz es el primer elemento griego, el segundo es el mar. No existe lugar donde no se divise y se pueda contemplar, siendo el vehículo esencial para ampliar sus conocimientos, colonizar a otras tierras para finalmente dejar huella indeleble en el carácter griego.

CIENCIA Y FILOSOFIA

“Un filósofo” Salomon Koninck (1609-56)

Pero el gran triunfo del siglo V fue el desarrollo de ls ciencias. Al igual que Esquilo y Sófocles nos muestran a través de episodios dramáticos que el comportamiento de los hombres tiene un significado especial porque, entre otras cosas, está en consonancia con un mundo celeste, los escultores de Olimpia y del Partenón nos enseñan que la fuerza y la alegría no son alcanzables por méritos humanos, sino que  los propios dioses son los que las originan. Así la ciencia otorgaba perspectiva a algunos hombres que otros conseguían a través de la religión. La investigación sobre la naturaleza de las cosas llevó a un conocimiento más profundo sobre los poderes del hombre.

En medicina, el estudio del cuerpo humano traspasó los límites de la sanación de los enfermos y condujo al desarrollo de ideas sobre el hombre, su modo de vida, el medio ambiente en que se desenvuelve que, a pesar de sus limitaciones, puede adecuarlo para su beneficio.

La ciencia matemática sólo produjo un orden trascendental incluso para disfrute de quienes la estudian, sino que supuso un logro lleno de satisfacciones al comprobar que habían encontrado algo sólido y permanente a pesar de la mutabilidad de las cosas.

Aristóteles

La historia de Grecia se ha convertido en una leyenda. Brilla a pesar de haber otorgado al hombre propiedades divinas y relacionarlo directamente con deidades que más se acercaban a cuentos imperfectos y narraciones inverosímiles. No obstante en su imperfección, los griegos presumen en su afán de competir con seres míticos, de haber alcanzado su propia grandeza y enorgullecerse al vivir por ella.

María de Fraile. Diciembre 2020.-