Un Amigo de Kafka

“Puedo muy bien imaginarme a alguien en cuyas manos caiga este libro y cómo, desde ese instante, cambia totalmente su vida, cómo se convierte en otra persona distinta.”

(Max Brod en März, 15 de febrero de 1913)

 

 

Franz Kafka tuvo pocos amigos pero aquellos que sí lo fueron,  se enorgullecieron de ser los mejores y los que más perduraron. Uno de estos elegidos y que, en buena medida, acaparó la vida de escritor fue Max Brod. Escritor expresionista, periodista, traductor y compositor. Fue el artífice que hizo volver a la vida toda la obra literaria y artística de Kafka. El que la rescató de las llamas del olvido.

Max Brod y Franz Kafka

Algunos han llegado a calificar a Brod de traidor porque violó la voluntad del escritor, al hacer público todo cuanto escribió, cuando dejó claramente explicitado que los únicos libros que debían sobrevivir a su muerte serían: La Condena, El Fogonero, La Metamorfosis, En la Colonia Penal, Un médico Rural y Un Artista del Hambre.

Sin embargo, Brod hizo caso omiso contraviniendo su voluntad, porque no podía consentir que su legado fuese a quedar sepultado en el tiempo.

“Manuscritos, cartas, borradores, todo ello debería incinerarse sin leerse y hasta la última página” Esta fue la misiva que Brod descubrió entre los archivos de la casa de escritor.

Uno de los documentos que más luz aportan sobre el pensamiento y vida del autor es el llamado Carta a mi Padre.

Hermann Kafka

Es un relato estremecedor de censuras constantes, donde se reconoce a sí mismo como responsable de una conducta reprochable, inmadura, egoísta pero justificada tal vez por la falta de cariño y atenciones, fruto de una disciplina férrea y fundamentada en la obsesión continua de un juicio exigente y severo en su conducta, tal y como su padre lo había concebido. De ahí, que nazca en el interior de Kafka un miedo al padre como controlador de la unidad familiar, además de la imposición como juez parcial en su comportamiento, nunca satisfecho y siempre exigente.

Existen opiniones sobre la lectura que este escrito, detestado por el escritor y condenado a su exterminio, produjo pues se detectan intenciones y pensamientos algo sesgados, para definir con claridad los sentimientos de una persona sencilla y natural, que hace críticas las reacciones de un padre de familia. Algunos opinan que Kafka utilizó argucias típicas de un hombre de leyes, puesto que él había estudiado derecho, y fueron aplicadas con cierta saña en la redacción de esta carta.

De cualquier modo, Kafka desarrolla un argumento en apariencia congruente para arremeter contra su ídolo de barro, al que reverencia al mismo tiempo que ataca con crueldad, poniendo de manifiesto todos sus defectos, de los cuales el propio padre más recrimina y los compara con sus errores, menos graves a su juicio, pero más denostados. Es consciente de las acusaciones que pesan sobre él culpándole de exhibir un complejo de Edipo sin precedentes.

En esta carta maldita, Kafka escribió una frase que define en gran medida la esencia de su contenido: Yo soy el resultado de tu educación y de mi obediencia.

Julie Kafka Löwy

La misiva nunca llegó a manos de su destinatario. La madre de Kafka la ocultó porque consideraba que no todo lo que se decía en ella era verdad. Podría tratarse de una ensoñación creadora semejante a otras relatadas en cuentos y novelas, no por ello más cruel y despiadada.

El documento no fue destruido por Max Brod y sirvió de punta de lanza para entender con objetividad y analizar las obras más conflictivas del escritor checo.

                                                     

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Franz Kafka con dos de sus hermanas

Franz Kafka nace en la ciudad de Praga, el 3 de Julio de 1883. Hijo primogénito del comerciante Hermann Kafka (1852-1931) y Julia Lowy (1856-1934). A los 13 años celebra el rito judío del Bar mitzwab (hijo de los Mandamientos).

En el otoño de 1902 Kafka conoce a Max Brod en una conferencia que éste da sobre Schopenhauer, en la ciudad de Munich. A partir de esa fecha es cuando sus encuentros se hacen casi habituales. Comparten inquietudes, hablan y discuten de filosofía. 

En septiembre de 1909 pasa sus vacaciones en Riva y Brescia junto a Brod y el hermano de éste, Otto. Viaja a Paris con ellos en 1911 y desarrolla con Max su novela Ricardo y Samuel.

En ese mismo año entra a formar parte de una compañía de teatro Yiddish (variedad del idioma alemán con elementos hebreos y eslavos, que hablan los judíos askenazíes). Es entonces cuando se interesa por el judaísmo y su folklore.Y es en esos ambientes donde consigue dar una conferencia sobre la lengua hebrea.

Tal vez en la ficción, el escritor polaco y hebreo Isaac Bashevis Singer retrata a Kafka hábilmente y sin tapujos a través de su personaje Jacques Kohn, en su libro Un Amigo de Kafka. El perfil visto desde la perspectiva del personaje en cuestión, roza la ironía y en algunos momentos la mordacidad. Kohn presume de haberlo tratado casi en la intimidad sin trabas y pone al desnudo sus defectos y limitaciones. Kohn es un individuo de avanzada edad que se jacta con presunción de haberse codeado con la flor y nata del intelecto europeo y que, gracias a su patronazgo en otro tiempo apreciado, algunos de ellos triunfaron gracias a su intercesión. De Kafka aseveraba que poseía una visión cosmogónica de los hombres, al detectar en ellos todos los defectos así como los suyos propios y lo sitúa en el momento en que irrumpe en la vida de Kohn, en 1911 a través de la compañía teatral Yiddish, de la que él formaba parte. Tildaba de plebeyos y chapuceros a Zola y D’Annunzio y se regodeaba al reconocer que Kafka compartía con él los mismos intereses literarios y artísticos.

La falsa amistad que Jacques Kohn profesaba a Kafka fue el contrapunto que más tarde desarrollaron escritores como Bashevis Singer, poniendo en boca de su protagonista críticas poco saludables, tales como que pese a su juventud, Kafka vivía atormentado por sus inhibiciones. “Le tenían paralizado” aseguraba, no tanto en materia literaria como en cuestiones carnales. Ansiaba amar pero huía del amor.

En definitiva, para Isaac Bashevis Singer, el concepto de amistad hacia Kafka no estuvo a la altura de sus endebles sentimientos. No obstante, apostillaba que Kafka se sentía feliz en su infelicidad.

Felicia Bauer y Franz Kafka

En julio de 1912 se traslada a Waimar junto a Brod y meses más tarde, ya en Praga, en la casa de su amigo conoce a Felicia Bauer, la mujer más importante en la vida sentimental y literaria de Kafka. Entre septiembre y octubre escribe La Condena y posteriormente El Fogonero que más tarde se convertiría en el primer capítulo de América.

La Metamorfosis llega en enero de 1913, la novela clave en la que describe con precisión la transformación sufrida por un individuo en apariencia normal, que descubre al despertar una mañana que se ha convertido en otra cosa, que su apariencia no es la misma. En su interior juegan bazas diferentes la controversia entre la razón y la idea ilusoria de una ficción provocada por su subconsciente, nada real, carente de sentido y efímera como un mal sueño.

A medida que el lector se adentra en la novela, va comprobando a través del relato del narrador literario que el protagonista está siendo sometido a una prueba dura e irreversible de mutación de personalidad en su cuerpo y en su espíritu.

En un principio, se rebela, lucha, pero su voluntad se ve castigada al comprobar que todo sigue igual desde que comenzó su trágica transformación, que, sin haberlo deseado, ajeno a cualquier

reacción insólita, fue conminado a soportar un cambio inaudito, grotesco y hasta morboso de todo su ser y por ende, de su vida.

Max Brod y Franz Kafka

 

Franz Kafka tuvo una vida corta pero llena de complejidades y oscuros demonios.Falleció de tuberculosis a los 41 años. Consiguió casi todo pero le faltó el calor de un hogar y la comprensión de un padre benévolo pero justo. Sufrió injusticias y desamores y no supo entender el significado de lo que unos pocos, cercanos a él le intentaron transmitir. Max Brod fue un buen amigo que valoró su espíritu de lucha y tuvo palabras de consuelo en sus momentos más difíciles. Pero lo más trascendental de esta historia es el reconocimiento del legado que Max Brod consiguió recuperar en beneficio de la humanidad y las generaciones futuras.

 

ESQUELA FUNERARIA PARA FRANZ KAFKA

Con el más profundo dolor, anunciamos que nuestro hijo JUDr. Franz Kafka

Ha fallecido a los 41 años de edad, el día 3 de Junio en el Sanatorio de Kierling en Viena.

El entierro se celebrará el miércoles 11 de Junio a la 5 menos cuatro, en el cementerio Judío, en vez del de Straschnitz

Praga, 11 de Junio de 1924

Hermann y Julia 
En su nombre lloran 
Por favor, absténganse de asistir a las condolencias.

 

El que fuera su amigo y editor, Max Brod descansa junto a su tumba 44 años después.

María de Fraile. Junio 2021.-

 

 

Paralelismos kafkianos en Antonin Dvorák

Relatos fantásticos en los poemas sinfónicos de Antonin Dvorák. Un paralelismo kafkiano sobre complejas verdades en la naturaleza de la existencia.

A pesar de mis insistentes llamadas a la embajada Checa en Madrid, en apoyo de una visión más valorada y profunda sobre su cultura y, en particular, sus héroes cualificados en el mundo de la música, no he conseguido ni tan siquiera una nota de disculpa a mis solicitudes. Sólo silencio y olvido.

Y me gustaría tratar aunque fuera a modo de esbozo, un recuerdo, que no análisis, sobre la trayectoria musical que este país centro europeo tuvo en los últimos doscientos años.

Uno de los biógrafos que siguió estos acontecimientos, afirmaba que: “ Las ideas innovadoras del siglo de las Luces en la segunda mitad del siglo XVIII y la Revolución Francesa, forjaron un camino a seguir en la Europa Central.”

El Historiador francés Ernest Denis escribirá al respecto: “Los checos se despertaron eslavos de un sueño de doscientos años y, como habían pronunciado ya las primeras palabras sobre emancipación religiosa, han sido los primeros en predicar la cruzada de emancipación nacional. Ellos han sido los promotores, y son aún los más ardientes campeones de este renacimiento eslavo que perdurará sin duda, como uno de los hechos más grandes de nuestra época.”

Los que despertaron esta conciencia nacional, que aprovecharon y apoyaron ese renacimiento fueron los responsables de la creación de grandes períodos de la historia checa, así como de su música popular e hicieron suyas las fuentes de inspiración.

Teatro provisional de Praga

 

El Conservatorio de Praga fue creado en el año 1811 a imagen y semejanza del de Paris, y tanto Bedřich Smetana (1824-1884), nacido de una familia de cerveceros, como Frantisek Skroup (1801-1862), símbolo del nacimiento de la ópera checa, llegaron a crear una escuela nacional, en la que, además de su entusiasmo por las ideas revolucionarias, compusieron obras dedicadas a la insurrección de Praga. Simultáneamente surge en la campiña, a pocos kilómetros de Praga un joven enamorado de la música e inicia el mismo camino que sus predecesores. Comienza pues, una etapa de aprendizaje en la vida musical de ese creador eslavo, como cantor coral.

Recordemos que la antigua Checoslovaquia, ahora dividida en dos partes muy definidas, República Checa y Eslovaquia (escisión que entró en vigor en enero de 1993), formaba parte del imperio Austro-Húngaro. Esta represión hizo estragos en el pueblo eslavo y su cultura se ha visto influenciada mostrando ese afán de libertad, donde se vislumbra un marcado tono nacionalista en todas sus composiciones.

Pero centrémonos en una figura esencial dentro del folklore del país, arraigado como pocos, decidido a mostrar la fuerza que engrandece el amor a la patria y el reconocimiento de los valores morales de un pueblo que sigue luchando, a pesar de dominaciones y represión política, por la esencia pura de una ilusión: la defensa de una tierra y su idiosincracia.

Antonin Dvorák

Antonin Dvořák nace el 8 de Septiembre de 1841 en Nelahozeves, (muere en Praga el 1 de mayo de 1904),  lugar que perteneció en otro tiempo a la ciudad de Praga y fue un centro de revueltas campesinas entre 1680 y 1775, y que, de alguna manera, podría haber influido en el carácter reivindicativo de la población ya que, por otra parte, los checos ocupaban puestos de categorías inferiores dentro de la sociedad del imperio austríaco.

El propósito de los compositores eslavos durante el siglo XIX no es sólo musical, es al mismo tiempo político. Los magiares o húngaros compartirán el poder con los austríacos y esta situación suscitará en otros pueblos del imperio una amargura que, a la sazón, provocará cierta hostilidad hacia una nación acusada de demasiada arrogancia.

Frantisek Ladislav Rieger (1818-1903) escribió en 1861:

“Los magiares, a causa de su pasión ardiente por los nacionalismos, quieren imponer su lengua y su literatura a sus compatriotas y también a sus vecinos. Esta pretensión compartida con los alemanes, cuya literatura es la más fecunda, si no la más rica en contenido, resulta soberanamente injusta y llega a ser injustificable por parte de una pequeña nación extranjera   frente a las grandes naciones europeas cuya literatura tiene apenas medio siglo de existencia y es aún bastante exigua, a pesar de los increíbles sacrificios de los grandes mecenas nacionales.

Dvorák constituye el exponente clave en la composición de una música eminentemente eslava, que recoge costumbres y pone de manifiesto las raíces más auténticas de la cultura de un pueblo, por encima de ideologías y matices políticos. Su exquisito gusto por los sonidos populares, le han llevado a experimentar las tradiciones en la música de baile. Adopta ritmos y compone piezas para baile originales, basadas en el espíritu de ciertas armonías populares.

 

Pero también usa como fuente de inspiración, cuentos e historias míticas, inspiradas en tradiciones ancestrales. Dvorák estudia la prosodia de la lengua original para acondicionar la rítmica de su música. Esos cinco poemas, de una escritura densa y salvaje, desvelan otro aspecto de su personalidad como compositor, muy diferente al de las sinfonías o los conciertos. Su arte en la orquestación es incluso más profundo, sobre todo en el tratamiento de los instrumentos de madera y con la presencia del clarinete bajo.

Ilustraciones: Lisa Aisato (Penguin Random House S.A.U)

“Ondina”  nos habla de un espíritu de las aguas adherido al mundo fantástico popular, capaz de transformarse en diferentes animales acuáticos, como la rana o el pez, pero también en piedra. Mucho más maléfico incluso para raptar a jovencitas o niños y llevarlos hasta las profundidades de su reino acuático.

Respecto a “La Bruja de Mediodía” y, “La Rueca de Oro” siguen la misma trayectoria que el texto de “Ondina” Están muy próximos a la narración de los cuentos de hadas clásicos. 

Diseño: Mary Cartwright y Jessica Johnson (para Usborne Publishing Ltd.)

 

En el relato de “La Rueca de Oro” una bella princesa es secuestrada y castigada llegando a ser descuartizada por su madrastra para impedir el compromiso de matrimonio con el rey. A pesar de todo, el bien triunfa sobre la maldad y, milagrosamente una rueda, un huso y una rueca pasan de ser elementos inertes a cobrar vida en un mundo animado, para servirse de ello y derrotar a las fuerzas hostiles.

La música de Dvorák describe cada peripecia de esta historia fantástica con episodios que se deslizan a través de las notas y relatan con visiones a veces abruptas, cada uno de los momentos más apasionantes, llegando a desconcertar y hasta sorprender al auditor más avezado.

La Paloma de los Bosques

En el cuarto poema sinfónico compuesto en el otoño de 1896, Dvorák se inclina por una narración diferente. Su reparto no se ajustará al pie de la letra de la historia del poeta, que protagoniza todos estos relatos, el checo Karel Jaromir Erben, a diferencia de “La Rueca de Oro” y no será tan descriptiva como “Ondina” o “La Bruja del Mediodía”

Su obra se divide en tres partes. Los primeros compases se acercan a la Sinfonía Fúnebre y Triunfal de Berlioz, así como a la obertura Dalibor de Smetana.

 

Se trata de una marcha fúnebre, entrecortada por el llanto de la viuda. Pero su dolor es fingido: Ella ha envenenado a su esposo para reunirse con su joven amante y casarse después. Sobre la tumba del esposo envenenado, una paloma salvaje emprende el vuelo. Es el alma del difunto.

Los remordimientos acosarán a la criminal hasta la locura, que pondrá fin a sus días.

 

 

El quinto poema sinfónico que concluye esta serie, se titula “El canto del Héroe” El canto de Bohatyr, tal como lo llamó el autor en un principio. Parece que quiso honrar a un bardo legendario del país de Bohemia. Quizás una narración autobiográfica, homenajes a amigos como Brahms, o simplemente una evocación a la mitología eslava. Por otra parte, hubo de sufrir comparaciones con otros, a pesar de sus bellezas melódicas, su orquestación cuidada y su aliento épico.

 

 

"K delante del Castillo" - Sam Caldwell

“K delante del Castillo” – Sam Caldwell

Dos genios eslavos caminan por la misma senda durante algunos años y proceden de idénticas raíces centro europeas. Uno estudia la cultura sencilla, como músico y compositor y se adentra en las costumbres antiguas de la tradición popular, para crear a través de relatos inusitados, poemas sinfónicos. El otro, escritor, cabalga sinuosamente por la introspección de la mente humana y juega con mitos e historias fantásticas. Al filo de lo irreal, roza lo inverosímil y casi llega a tocar lo paranoico. Ambos checos, creadores fantásticos, Antonin Dvorák (1841-1904) y Franz Kafka (1883-1924), pertenecen a mundos antagónicos pero sus vidas van paralelas al explorar sentimientos, comprometiendo a la mente humana en una apasionante aventura.

 

María de Fraile. Junio 2021.-

El café de media tarde

Nunca, hasta ahora, me había cuestionado los beneficios que proporcionaría un café en el declive de una tarde cualquiera y qué mejor cura para el espíritu sería en estos tiempos aciagos, incomprensibles e inaceptables, saboreándolo con placidez en un vaso de cartón hermético con una pajita reciclable.

Jamás imaginaría durante un paseo, en plena comunión con la naturaleza, poder deleitarme en soledad y a pequeños sorbos, con el placer primario y exiguo de un café hecho a mi medida, en su justo punto de sabor, escondido en un recipiente precintado y sólo en contacto con mis labios a través de un pequeño orificio. Poder caminar con un café entre las manos, frío pero apetecible a la vez, es como romper convencionalismos y etiquetas en desuso. Es poner en práctica las leyes más sibaritas y extravagantes al servicio del capricho. ¿Por qué no dejarse llevar en una aventura monótona y aburrida, de los encantos de una bebida que cautivó desde tiempos ancestrales a un sinfín de culturas y pueblos?

¿Qué esconde el café en sus entrañas para alegrar un poco la mediocridad de nuestro mundo?

 

Los más adictos, reconocen sus beneficios aunque en muchas ocasiones, lo buscan como algo vital, un brebaje que calme angustias y mitigue malestares. A mí me abre las puertas de lo mágico. Percibo olores nuevos, sensaciones frescas en un campo lleno de savia, ilusiones por salvar un entorno que comienza de desmoronarse. Me sugiere una reflexión más positiva de todo cuanto estamos padeciendo, me revela el secreto de fórmulas magistrales para hacer crecer mi valentía.

Pero no se trata de una despreciable droga. Es algo más. Una esperanza, otra forma de aceptar los compromisos dentro de un círculo hostil y plagado de trampas.

Cuando salgo a media tarde a recorrer prados y valles, busco en mi mochila el compañero de viaje que endulzará durante parte de mi paseo, en silencio, a tragos cortos, con suaves pinceladas de sabor, mi paladar y mis sentidos.

Mientras los demás se agitan y corren sudorosos hacia una meta sin retorno, voy alargando el penúltimo sorbo de mi café y observo con ensimismado fervor la inmensa naturaleza que crece bajo mis pies.

María de Fraile. Mayo 2021.-

San Petersburgo y Berlin al unísono

Casi dos años a la espera de una ilusión. Una quimera que se enrosca en nuestras vidas y nos va arrebatando entusiasmo. La música está en nuestros corazones, permanece a pesar de las limitaciones y malos presagios y cuando por fin se abre un hilo de luz y las salas de conciertos se abren, lo hacen a medias. ¿Se trata de un exceso de celo, o tal vez una burda manipulación política? En cualquier caso, seguimos sometidos aunque perseveramos en la esperanza de que todo vuelva a estar como antes, al menos que la alegría y la pasión por la música prevalezcan frente al caos que hasta ahora nos invade.

Entonces, Pyotr Tchaikovsky (1840-1893) y Félix Mendelssohn (1809-1847), fueron los elegidos para romper el hielo de nuestras visitas al Auditorio Nacional de Música. Y se produjo el milagro, a pesar de la mascarilla, el ambiente frío de una sala de conciertos a medio aforo y los controles algo intempestivos para organizar la entrada y la salida ordenada. Sin un café que propiciara una tertulia breve para comentar el programa de mano, porque no había tal programa. Solo un jeroglífico para consultar en el móvil las obras que se iban a interpretar y que algunos no acertaron a descifrar. A fin de cuentas, lo importante, lo verdadero, lo esencial llegó a nuestros oídos con la magia habitual. A la música se le puede tapar la boca pero no los demás sentidos.

En lo que se refiere al director de orquesta, Janos Kovacs, no cabe duda que las restricciones impuestas hicieron mella en él pero, no por ello, desmereció su muy hábil y precisa actuación, pues hubo de estar a la zaga con la mascarilla, que maliciosa e impertinentemente resbalaba una y otra vez mostrando su rostro desnudo. Difícil tarea la de lidiar con un trapo que ponía trampas que casi malograron la comunicación con todos los componentes de la orquesta. Su actuación fue sin duda excepcional.

Pyotr Ilyich Tchaikovsky

Y Tchaikovsky no concebía una música que sólo fuera “Un juego de sonidos sin objeto”

El concierto para violín en Re Mayor, Op. 35 data de 1878 y fue dedicado a Adolph Brodsky (1851-1929), violinista y pedagogo ruso. En un principio, el compositor tuvo la intención de honrar el trabajo y la singular brillantez en su trayectoria musical del violinista húngaro, maestro, director de orquesta y compositor Leopold Auer (1845-1930), pero éste rechazó el ofrecimiento que le hizo Tchaikovsky por considerar que el concierto de violín era “intocable”, es decir, imposible de ejecutar. Sin embargo, años más tarde, Auer lo utilizó incluso para poner de manifiesto las virtudes de su composición, añadiendo y corrigiendo algunos compases. No dudó por tanto en incluirlo dentro de su programa pedagógico.

 

Edouard Hanslick, personaje influyente y temido en los círculos musicales, atacó con saña el concierto en estos términos: “Tchaikovsky nos empuja por primera vez a considerar la espantosa idea que pueda surgir en las composiciones musicales en las que el hedor resuena inevitablemente en nuestros oídos”.

Se trata pues, según opiniones refutadas de diversos críticos musicales, de una composición eminentemente barroca, deslumbrante, que hace destacar la figura del ejecutor pero que es carente de unidad, aunque posea una misteriosa habilidad para enaltecer los recursos de la obra.

Sin embargo, el concierto conjuga con brío la estructura de la sinfonía con el principio concertante, entregando al solista el papel indiscutible de líder. Toda la fascinación que suscita el primer movimiento, emana del tema principal, fluido y lleno de emociones. El lirismo y la expresión del segundo movimiento, nos hacen evocar momentos de ternura y melancolía. El compositor llega a comentar: “La Canzonetta es realmente maravillosa. Qué exuberancia poética y cuánto deseo ardiente se esconden bajo esos sonidos velados”

La ejecución por parte de Aleksei Semenenco, fue de todo punto sensacional. ¿Cómo podría aceptarse una crítica tan dura frente a una interpretación que sobrepasó los límites de lo estrictamente razonable para convertirse en algo excepcional? En esa velada especial, el concierto de violín de Tchaikovsky hizo que nos sintiéramos más humanos, más sensibles y un poco más vulnerables a los sonidos de una música casi perfecta.

La sinfonía en La menor “escocesa” Op. 56 de Félix Mendelssohn, nos atrapa en el tiempo.

En 1829, durante una estancia en Inglaterra, Mendelssohn viaja hasta Escocia, donde es recibido por Sir Walter Scott, reconocido escritor en muchos ambientes europeos. El 30 de Julio, le acompaña  junto con su amigo klingemann, a visitar el palacio de María Estuardo, y comenta: 

“En este oscuro crepúsculo, nos postramos ante el palacio de una reina que supo vivir y amar (…) En este lugar donde María fue coronada reina de Escocia, hoy todo es ruina y destrucción, bajo un cielo limpio y sereno. Creo haber encontrado aquí el inicio de mi sinfonía escocesa”.

Félix Mendelssohn Bartholdy

La mente del compositor, entonces llena de imágenes nuevas y desbordada de imaginación, queda suspendida en el vacío de un largo silencio durante años. 

Las brumas y nieblas de Escocia le sobresaltan: “La sinfonía se me va de las manos por más que deseo atraparla…”

No estará terminada hasta el 20 de Enero de 1842 en Berlín e interpretada en la Gewandhaus de Leipzig por el propio compositor, el 3 de marzo siguiente.

Finalmente, una vez corregida y revisada sería enviada con todos los honores y éxitos a Inglaterra para ser entregada a la reina Victoria con la dedicatoria del autor.

 

 

 

La sinfonía “Escocesa” es elegante, muy definida en sus matices, con pasajes conmovedores llenos de lirismo y poesía. Describe una naturaleza sencilla, de pequeños ríos de agua cristalina, cumbres peladas tapizadas de musgo y acariciadas por los vientos de un mar del norte profundo y oscuro. De castillos medievales, que acogieron a hombres aguerridos y luchadores, que guardan celosamente historias de héroes patriotas leales y puros, en pugna eterna por la defensa de la tierra que les vio nacer y en aras de una libertad pocas veces alcanzada.

María de Fraile. Mayo 2021.-

El Encanto de Abril

Un paseo al atardecer, el olor de las lilas cuando las mueve el viento, la suave caricia de la hierba sobre mis pies, el verde esmeralda de los prados tendidos al sol de un crepúsculo sólo evidente para unos pocos, la quietud, la soledad, la paz del espíritu.

 

Con nubes amenazadoras de tormenta pisándome los talones, prosigo el paseo fugaz. Mis pasos rápidos e inquietos quieren adelantarse a la lluvia. Un poco más allá, una urraca grazna entre las acículas de un pino centenario. Rebusca, picotea, agita sus alas bicolores desafiando con fuerza su posición. 

Los árboles arquean sus ramas con fuerza. La tormenta se acerca. De repente, los prados enmudecen, los pájaros se esconden, buscan refugio, presienten lo inesperado. 

Yo continúo acelerando el paso, luchando contra el viento que azota con fuerza mi cara, y contemplo el discurrir del tiempo, acechando el peligro y añorando esa paz que ahora perdí, al encontrarme con el látigo de un relámpago que centellea sobre el cielo plomizo de una tarde de primavera. Mis sentidos se estremecen al escuchar entre el silencio del valle, el estrépito sonoro del trueno, como el que Zeus lanzara sobre los mortales en venganza de sus posibles infamias. Ya no hay vuelta atrás. Por fin se desencadenó el espectáculo. Las nubes regaron los campos y la febril batalla se transformó en un remanso más plácido aún que antes de la tormenta.

 

Y cuando la luz se llegó a teñir de azul y el día iba marchitándose despacio, el silencio abrió paso a la oscuridad.

Las noches van siendo más templadas, las colinas se recortan en el ocaso pareciendo gigantes protectores del valle. La bruma húmeda se posa sobre las hojas tiernas y las hace brillar. Un poco más alejado del camino, se puede escuchar el susurro de un arroyo .

 

Sobre el monte bajo, la jara y la retama endulzan de aromas el entorno. Apenas con una brizna de luz, sigo el curso del sendero. Más arriba, sobre la loma, las luces del pequeño pueblo me anuncian que estoy cerca, que el paseo se acaba, que las sombras me envuelven y los farolillos en cada esquina de las casas me muestran lo que la noche me quiere ocultar. 

 

La vida en el campo transcurre como cada día, pero nunca es igual. La primavera precede siempre al verano aunque la naturaleza se muestre diferente y altere sus ciclos. Los pájaros cantarán la llegada de la savia nueva, los arbustos se llenarán de hojas y flores y el sol calentará un poco nuestros corazones, que quedaron tristes y fríos con el paso del invierno. Y nunca coincidirán las fechas pero sí las estaciones, a pesar de los esfuerzos de  algunos  en tratar de destruir nuestro mundo a toda costa, no se sabe bien la razón de su empeño tan contumaz como perverso.

A pesar de todo, siempre habrá un espíritu inquieto que salga en busca de nuevas sensaciones en un mes de abril que, como hasta ahora, es tan cambiante como fiel a los designios de la naturaleza, muy empapado de lluvia fresca como de emociones y sorpresas, consciente de que este impulso prevalecerá por encima de cualquier duda razonable.

María de Fraile. Abril 2021.-

 

El Carnaval de los Animales

Cuando el compositor francés Charles Camille Saint-Saëns (Paris 1835, Argel 1921), concibió la obra “El Carnaval de los Animales” lo hizo, lo más probable, guiado por un instinto paternal muy emotivo, lleno de sensibilidad y con un tinte evocador en la añoranza por los dos hijos de corta edad que perdió y que, con toda certeza, le produjeron un inmenso dolor, hasta el punto de provocar su ruptura matrimonial por esa causa.

Corría el año 1886 y la composición salió a la luz junto con una sinfonía en Do menor, con órgano y dos pianos. El estudio de esta Suite para niños, tiene como objetivo principal representar una pequeña historia en catorce cuadros en los que, a través de una orquesta, toman carta de naturaleza algunos de sus instrumentos que representan en sus sonidos y actitudes  a los diferentes animales que protagonizan cada cuadro.

El compositor se vale de pequeñas estrategias para valorar y resaltar incluso las obras de otros compositores de su época como Offenbach en la aparición de las tortugas, con su “Can-Can” o haciendo uso de su propia composición de “La Danza Macabra” en el cuadro de los fósiles.

En la composición orquestal intervienen:

1. Toda la orquesta  será para el León.

2. Dos violines, en el cuadro “Gallinas y Gallos”

3. Dos pianos, que escenifican Hemiones o Cebras.

4. Vuelve la orquesta para acompañar a las tortugas en el baile de Offenbach.

5. Un solo contrabajo hará de elefante.

6. Un canguro salta y juega nerviosamente al compás de los pianos.

7. La armónica, la cuerda, la flauta y los pianos, darán paso al Acuarium.

8. Una viola, será un asno.

9. Un clarinete dará vida al Cuco.

10. La flauta entonará los cantos de los pájaros en la pajarera.

11. El xilófono de la Percusión anunciará a Los Fósiles.

12. Un violonchelo representa a un cisne.

Introducción.

“En el Jardín de las Plantas, así nombrado a causa de los animales allí congregados,

Se respira un extraño ardor, 

Una singular sensación parece reinar…

Se decora, se engalana, se atornilla, se clava, se rastrilla.

El castor monta los escenarios,

La grulla transporta los bultos,

La pitón ensambla los tableros.

Porque, esta noche en el Jardín de las Plantas,

Habrá una fiesta deslumbrante.

Una fiesta brilla entre millares.

Es El Carnaval dre los Animales.

Ya está todo listo…La muchedumbre de agolpa.

La orquesta, de puntillas discretamente se coloca.

El elefante coge su trompa, el ciervo su cuerno de caza.

Y, he aquí que, de repente, el silencio se interrumpe,

Para placer de nuestros cinco sentidos, con la música del señor Saint-Saëns”.

Texto: Jean-Marie Blanche.

Traducción: María de Fraile

El primero en aparecer en el escenario es el fiero León. Con sus crines al viento, portando una c

orona y vestido de sedas con tonos brillantes. 

¡Gran auditorio, silencio! Escuchemos cómo ruge en la música de Saint-.Saëns.

Al poco, entrarán en acción una tropa de gallinas y gallos, cacareando, picoteando, de la mano de los instrumentos de cuerda. Todo un lujo para un gallinero de prestigio.

En un decorado africano, con chozas de paja y pastos amarillos, una docena de Hemiones o cebras dan coces, comen heno o se embelesan con las ardillas que se encaraman sobre su grupa, al son de dos imponentes pianos.

Las tortugas engalanadas con plumas y falditas de tutú, bailan el Can-Can perezosa y lánguidamente.

A los acordes del contrabajo, el elefante con su pequeña gorra de universitario y su cartera, se pasea por el parque.

Ahora vuelven a sonar los acordes de los dos `pianos al unísono para dar paso al canguro, deportista de excepción, campeón del salto y guantes de boxeo.

La armónica introducirá al gran acuarium colorido y silencioso.

El asno lucirá sobre su cabeza un gorrito humano y la viola se reirá de ello tímidamente. 

Llega el clarinete y descubre al cuco robando nidos.

En la pajarera hay algarabía de mirlos, canarios, petirrojos y alondras. La flauta se entremezcla con sus trinos.

De pronto, llegan los fósiles todos en fila india, con pequeños mazos entre sus manos pétreas, prestos a abordar con ganas al xilófono de la orquesta.

El violonchelo suena triste y melancólico mientras el cisne se desliza en las aguas del estanque.

Final.

“Y ahora, ya está. La Fiesta se ha desencadenado.

Los animales olvidan las ataduras y las cadenas…

Se baila, se fraterniza: el lobo con el cordero,

El zorro con el cuervo

El tigre con la cabra

El piojo con la araña

La soga con el caldero.

Cómo es de bello, cómo son de bestiales

En el Carnaval de los Animales.

Y luego, cuando la noche se haga más clara

Cuando la música haya decidido silenciarse,

Las bestias harán cola hacia el animalario

Y la vida volverá a su ser…

De nuevo surgirá el temor 

Entre perro y gato

El león y la rata.

¡No os riais!

Las bestias no son las más bestias

Y si lo ponéis en duda

Acudid sin más premura un domingo no lejano

Al Carnaval de los Humanos!”

Texto: Jean-Marie Blanche.

Traducción: María de Fraile

 

Camille Saint-Saëns

Camille Saint-Saëns no consintió que la Suite se representara hasta después de su muerte. Temía tal vez que pudiera obstaculizar su trayectoria musical. Intuía una crítica inapropiada. Valoraba demasiado su obra y consideraba que ese, no sería el momento más adecuado para exhibirla.

 

En el año 1936, un compositor ruso llamado Serguei Prokofiev compuso una suite para niños, llamada  “Pedro y el Lobo” El objetivo no fue otro que, en la recreación de un cuento, presentaría al auditorio infantil todos y cada uno de los instrumentos musicales de una gran orquesta, plasmando con sus notas las peculiaridades de sus sonidos, con el fin de captar en los pequeños su interés por la música. La gran paradoja de Saint-Saëns, se transformó en una realidad cincuenta años más tarde, reconociendo su verdadero valor al imitarlo.

 María de Fraile. Abril 2021.-

Ilustraciones Léa Weber                                                                    

                                                                

                                                                                                                         

Un Mundo mejor entre Tinieblas

¿Cuántas veces la vida se sumergió en las sombras y cuántas fue envuelta por la luz?

 Ese retroceso que surgía inesperado significaba el anuncio de una nueva y emocionante aventura. No existe noche sin día, dolor sin bienestar ni tristeza sin júbilo. Por eso, a lo largo de años de lucha, la balanza ha mantenido su equilibrio a pesar de los vientos empecinados en descontrolarla.

Hoy corren tiempos convulsos pero también los hubo antaño, cuando nadie podía asegurar un futuro más prometedor. Y el tiempo transcurrió, curó las heridas causadas por el malestar y enderezó la suerte de unos nuevos pasos en la vida que comenzaba. Más tarde, otras andaduras quisieron hacer fracasar algunos sueños de juventud, sucesos ajenos que pusieron en peligro las esperanzas de un mundo mejor. Y de la oscuridad de esos días, nació una bruma luminosa que transformó las ideas y las hizo más firmes y voluntariosas, menos pesadas para continuar el camino. Un sendero salpicado de espinos, hoyos de fango donde se hundían los pies sin apenas percibirlo o lianas que se enroscaban en el cuello hasta perder el aliento.

 

Los momentos placenteros se recrearon en un espíritu ansioso de regeneración y resultaron tan breves como embriagadores. Entonces la balanza volvió a equilibrar sus fuerzas.

Ahora, la realidad es otra y se mezcla con la incógnita de lo ya consumado con lo que está por venir. Y si antaño existió la duda razonable de un mañana esperanzador, la propia vida nos conmina a esperar muy poco de los acontecimientos que en breve plazo llamarán con fuerza a nuestra puerta. La llamada del destino.

  El espíritu crítico no puede integrarse en los acontecimientos que nos depara lo imprevisible. Hay una línea muy delgada entre lo permisible y lo prohibido como irracional y nos hemos llegado a acostumbrar al abuso de poder, al aceptar todo lo que no es saludable, a pesar del daño que pudiera ocasionarnos esa sumisión. Por eso lo previsible que nos acecha sin apenas notarlo, va a pasar factura para condenar nuestra inacción.

No existe respuesta alguna ante esa verdad inescrutable que muestra el camino de la libertad de acción. Estamos ciegos, sordos y mudos a la liberación de ideas que domina la voluntad e impide elegir el camino a la perfección.

 

¿Por qué otras generaciones que nos han precedido reconocieron el valor de la dignidad humana y la defendieron a ultranza por encima de los ataques de quienes intentaron destruirla?

Nuestro intelecto se ha desarrollado exponencialmente para conseguir un bienestar acorde a nuestra cultura y sin embargo hemos embrutecido nuestra alma en pos de unas ideas manipuladas por aquellos que detentan el poder a su antojo.

La cobardía es la representación más palmaria de la mediocridad humana. Nos conduce a la  nada y aniquila los valores más nobles que el ser humano posee.

Lo previsible se hace patente y prepara una antesala aunque lenta pero inexorable, a la destrucción del hombre.

El ciego y oscuro lazo de lo imprevisible estará marcado con una señal inequívoca en la frente. Será clara y precisa. Nos quiere anunciar turbios presagios. El corazón sufre desasosiego. No desafiemos a las fuerzas que constantemente nos atemorizan con sus amenazas y pretendidos pero falsos consejos para destruir nuestro mundo. Busquemos la paz y confiemos en la sensatez y cordura de los que aman la vida y se afanan en conservarla. El espíritu de lucha estará siempre con los que respetan al hombre como portador de valores eternos. 

María de Fraile. Abril 2021.-

El Engañoso veneno de la Amistad

Las vidas se cruzan, conviven, se alegran de haberse encontrado. Las que importan permanecen. Las demás, desaparecen pero dejan rastro. Esa estela oscura de tintes fríos y mucha melancolía que irrumpe en la mente, forzando un recuerdo que había permanecido oculto en la soledad de un baúl, con olor a naftalina, ¿es nostalgia? Tal vez nuevos propósitos de reconciliación ante un fracaso injustificado, o quizás envidia malsana de otros que sí encontraron en la amistad un apoyo duradero.

 

 

Sin apenas percibirlo, la historia triste de una amistad, que en su día lo fue, se rebela. Desgrana sin voluntad visiones, sorprendida de permitir que entre de nuevo en ese microcosmos que ahora no está controlado. Ya no hay vehemencia. El tiempo suavizó la superficie de esa duna de sufrimiento y la transformó en arena suave y fina, imperceptible. Y la duna oscura se movió hacia otro desierto más implacable y dejó entrever un pequeño oasis de palmeras.

El recuerdo pervive. Está ahí impasible, menos ardoroso que antes, algo desdibujado por el tiempo, más racional y mucho menos congruente.

Alegre Sociedad. Gerrit van Honthorst (1622)

 

El mundo ha cambiado para todos. Las ideas persisten y la mente ahora más sabia, percibe lo saludable y rechaza lo que puede hacer daño. La amistad es algo frágil que hay que cuidar con esmero. Sufre, se marchita, se olvida, desaparece. Hay que alentarla con soplos de calor y abrigarla en los inviernos fríos donde el alma se desvanece por los desengaños y las mentiras.

Los sentimientos más nobles afloran cuando el ser humano intuye su propia fragilidad. Necesita apoyo y lo busca en los que cree que le aman. Pero no están. Desaparecieron cuando él no consideraba necesitarlos más. Y entonces su alma se llena de frustración y sólo recuerda el bien que hizo y lo poco que recibió a cambio. Ese egoísmo turbio le impedirá encontrarse  asimismo y descubrir que, en un rincón olvidado de su corazón anida la nobleza y generosidad necesaria que  busca y que le conduciría a esa paz celestial que tanto anhela.

María de Fraile. Abril 2021.-

El ángel que vino del cielo

Eran casi las tres de la tarde. Se acercaba la hora de mi clase de piano y me disponía a partir. Un día gris que barruntaba tristeza aunque las calles rebosaban bullicio. Apuraba mi vaso de café en una cafetería de moda, cuando levanté los ojos en la inconsciente visión de una mirada perdida a todo cuanto me rodeaba. A través de las grandes cristaleras del local, se podían ver un ir y venir de gentes ocupadas, ociosas, indolentes o preocupadas que transitaban en esa hora mágica en que se unen para luego difuminarse, la mañana y la tarde de un martes cualquiera en un mes de febrero que aún no había puesto de manifiesto su falta de cordura. 

Mientras me ponía el abrigo observé sin mucho detenimiento los edificios de la acera de enfrente.  Estaban más grises que de costumbre. Pertenecían a esas construcciones modernas de finales de los ochenta, oscurecidas por la contaminación y atiborradas de pisos cuyas ventanas estrechas simulaban pequeñas colmenas. Apartamentos diminutos para dar cabida a cientos de vidas anónimas en una urbe de gigantes.

De pronto, me llamó la atención algo que, por la lejanía, no pude distinguir bien. A simple vista, podría ser un pantalón tendido sobre el antepecho de una ventana. Pero había algo más detrás. Intenté agudizar la visión incluso a través de mis gafas pero no lograba apreciar de qué se trataba. Poco a poco fui consiguiendo establecer algo más concreto, hasta que di con la imagen real. Las perneras de los pantalones no estaban vacías. Había alguien dentro de ellas. Finalmente, pude distinguir a una joven que podría tener el cabello claro y rizado y que sentada sobre el alféizar de la ventana y sujetas sus manos a ambos lados de la barandilla, observaba quieta y expectante todo cuanto se producía muchos metros más abajo.

Al momento, tuve un infame presentimiento. Intuí que intentaba arrojarse al vacío. Dí un respingo y mi corazón comenzó a acelerarse estrepitosamente. Hubiera deseado estar más cerca, verle la cara, ayudarle a recapacitar. No estaba sentada en aquel lugar tan inhóspito y peligroso por una banalidad o un capricho, me temo.Mientras el viento agitaba sus cabellos, parecía haberlo meditado y tomado una decisión. La tarde era fría y la gente seguía moviéndose como muñecos sin cuerda, de un lado a otro bajo sus pies. Los coches circulaban y nadie reparó en contemplar aquella pequeña ventana de un séptimo piso en un edificio cualquiera de una avenida importante de no importa qué ciudad.

En una crónica periodística, faltarían muchos detalles como los qué, cuándo, cómo, dónde, o tal vez por qué… Eso no era lo importante. En esos momentos, un ser humano, no importa el motivo, se debatía entre continuar viviendo o arrojarse al vacío porque lo que sí estaba claro para ella era que en ese instante su vida carecía de valor. 

Después de unos minutos trágicos de espera , ensordecedores por un cruel y absoluto silencio, mi garganta se ahogó en un grito de dolor. No dejé de mirar cómo caía aquel cuerpo frágil, que parecía esperar alguna llamada del cielo y al no escuchar respuesta, decidió arrojarse hacia un abismo de gentes que, atónitos, contemplaron el suceso.

Estaba consternada y a la vez sentí un profundo sentimiento de fracaso. Eramos quizás demasiados los que contemplamos la escena y ninguno tuvimos el arrojo de intentar detenerla, aunque fuera desde la distancia. Ni siquiera pudimos lanzar un grito de aviso. Quedamos agarrotados por la triste y desventurada visión que no todos comprendían y que muy pocos imaginaban.

Más tarde, ruido de ambulancias, vehículos policiales, atasco de tráfico conmoción en las calles de una ciudad sin identidad, con un corazón de piedra y una sensibilidad corroída por el conformismo, la banalidad y la frialdad de sus almas.

El final de esta historia puede que sea triste pero está lleno de ambigüedad, de tibieza moral. Vivimos en una sociedad aparentemente desarrollada donde convergen bienestar y comodidad pero están desapareciendo los valores más enraizados de nuestra misma esencia. Esta joven muchacha o quién pudiera ser en realidad, merece un respeto y una consideración. Un recuerdo a los cientos de personas que han perdido la vida voluntariamente porque no han encontrado ese punto de apoyo que les ayudara a seguir en pie. Son víctimas de un fracaso colectivo que nuestra sociedad grande e inteligente, avanzada y pura no ha sabido o no ha querido darle, tal vez por un falso interés hacia otras metas, que han considerado más importantes de salvaguardar. 

Pasadas ya muchas horas desde que se produjo el luctuoso suceso, que yo sepa, nadie ha dedicado, siquiera en una escueta línea, una breve crónica de cuanto acaeció en ese lunes negro de cielo gris, en una gran ciudad, en los inicios de un mes de febrero, casi como tantos otros.

Una corta reflexión para un día que acabó sin más aliciente que un último y postrero adiós a una desconocida que sufrió momentos de soledad y un ángel la consoló llevándola consigo.

María de Fraile. Febrero 2021.- 

La experiencia griega

Los griegos, que regalaron a la humanidad sus más fantásticos mitos, se han convertido a su vez en seres que forman parte de la teogonía en el sentido estricto de su significado: estudio del origen de los dioses. Por tanto, la mitología griega se integra en su esencia misma. A parte del lugar destacado que ocupan en el desarrollo de la civilización europea, poseen un asidero en la historia, un olímpico aislamiento cargado de misterio y esplendor, más allá de destino común de los pueblos. 

Casi todo lo griego ha estado tan transfigurado por siglos de rendido culto que es difícil contemplar a los griegos con ojos despejados o conocerlos tal y como fueron en realidad. El proceso comenzó cuando los romanos, conscientes de sus rústicos orígenes, tomaron bajo su patronazgo a los griegos como una raza de artistas y filósofos y no llegaron a percibir que el arte y la filosofía no pueden entenderse plenamente prescindiendo de las condiciones en que fueron creadas.

Tan poderoso ha sido el atractivo de Grecia, tan apasionada la devoción que ha inspirado, que casi no existe actividad del espíritu o del intelecto que no haya tocado su viva llama. Los resultados han sido innumerables, tanto en su variedad como en sus éxitos, tan importantes en los esfuerzos de la filosofía o de la ciencia para desentrañar los secretos del ser, como en los ardientes anhelos de los artistas de la palabra, la pintura o la piedra, prestos a recobrar una juventud perdida o una visión del universo simple e indiviso.

En Grecia, la configuración y el carácter del paisaje ha sido un detonante primordial en el diseño del origen y destino de su propio pueblo, desde el momento en que las primeras tribus griegas se desplazaron desde el norte hacia las tierras que aún hoy pertenecen a sus descendientes. Un país con pocas posibilidades de subsistencia debido a la escasez de recursos naturales, de orografía desigual y con una agricultura tan pobre que las frutas y hortalizas sólo podrían crecer en unos pocos llanos fértiles o en hoyos excavados en las laderas de las montañas, genera una civilización de mentes despiertas y condicionadas a una infatigable lucha de superación. A pesar de ser eminentemente marinera, su pesca no es comparable a la del norte. Su climatología está llena de contrastes pero nunca es extrema: En invierno puede disfrutarse del sol pero el verano puede llegar a ser insoportable.

Grecia no es en verdad una tierra dura, pero estas condiciones exigen que sus habitantes sean resistentes y activos, emprendedores e inteligentes. Cuando un griego determina arrojar a su hijo por el monte Taigeto, lo hace a sabiendas que sólo los más fuertes tendrán derecho a la vida, ya que las exigentes condiciones de su existencia le hacían, tomando como ejemplo a la propia naturaleza, practicar su propia selección y vigilancia.

“Orfeo” Gerrit van Honthorst (1590-1656) Nápoles

La capacidad física de los griegos se hace patente en muchas de sus estatuas masculinas, en las que la constitución maciza de los cuerpos y los musculosos miembros, se combinan con la estrechez de la cintura y el desarrollo de las manos. Unos hombres que vivieron en tales circunstancias, poseían cualidades superiores a las habituales.

Aunque los primeros habitantes no eran afines a las figuras mediterráneas que se pueden ver en los frescos de la Creta Minoica, los griegos que les precedieron vinieron del norte, probablemente en oleadas intermitentes y trajeron consigo su lengua que reveló sus limitaciones norteñas, absorbiendo a los primitivos habitantes, de quienes únicamente pervivieron vagos recuerdos. De ellos, los griegos adecuaron para sí un cierto número de ritos religiosos, e incluso adoptaron a su liturgia deidades y divinidades. Pero estos elementos heterogéneos se fundieron en una unidad. A excepción de algunas islas en especial Creta, donde en el siglo V a.C. existía un pequeño lugar donde aún se hablaba el antiguo lenguaje egeo o minoico. 

Los griegos no fueron los rubios gigantes de la fantasía teutónica, en su mayoría parecen haber sido como son hoy en día, de pelo oscuro y tez morena; aunque entre ellos existieran excepciones que los hicieran distinguirse hsta el punto de merecer algún elogio—como nos cuenta Homero— Zeus, que representa el ideal de la masculinidad de los griegos, decía que tenía las cejas de un calor azul oscuro (La Ilíada I, 528,XVIII, 209).

GUERRAS Y CONQUISTAS

Poco después del 1200 a. de C habría de venir del noroeste la primera conquista seria de Grecia, en oposición a una infiltración que poco a poco efectuaría un pueblo emparentado con los griegos: los Dorios. La conquista que siguió fue sin duda devastadora, un golpe mortal a la civilización micénica, muy debilitada tanto por las luchas exteriores como por las rencillas producidas por los propios griegos. Todo ello hizo que Grecia se sumergiera en un período de oscuridad, del cual emergió cuatro siglos después.

Algo parecido ocurrió con las invasiones persas, del 490 al 480 a. de C. En ellas se envió un poderoso ejército por tierra, siguiendo la ruta costera oriental y apoyado por todos los flancos por una flota tripulada en su mayor parte por marinos fenicios. Y derrotaron a los persas. Primero por mar y más tarde por tierra, pero la victoria de Platea no hubiera podido ser efectiva, si los persas no llegaran a tener la desventaja de la aniquilación de su flota con una disminución considerable en el abastecimiento. Grecia estaba a todas luces a merced del mar y en el siglo de Pericles, tomó medidas para dominarlo.

Considerando sus fronteras naturales, en parte difíciles de atravesar, los griegos estaban seguros en sus dominios y esta tranquilidad, junto con un cierto conocimiento en el arte de navegar, les hizo sentir cierta inquietud por conocer y conquistar los pueblos de la otra orilla. Así llegaron a las costas del Asia Menor, Chipre e incluso Siria. A partir del siglo VIII grupos aventureros llevaron esas inquietudes más lejos aún, construyéndose ciudades griegas en lugares remotos de occidente, como Marsella. Su poderío se extendió hasta Sicilia y el sur de Italia, compitiendo ferozmente en lucha armada con cartagineses y etruscos, para desarrollar allí todo un cúmulo de ideales de vida brillantes y diferentes. A pesar de la barrera del mar, no perdieron contacto con la tierra de sus padres, adoraron los mismos dioses, participaron de los mismos juegos y conservaron las mismas costumbres y lengua. Se mezclaron las razas de colonizadores y colonizados y no por ello, desterraron su plena convicción de sentirse griegos, los verdaderos y genuinos. Así estaría la cuna de grandes filósofos y matemáticos. Las colonias griegas participaron activamente en dar a conocer las artes de Grecia, en compensación a los bienes que recibieron de sus colonizadores, exportando objetos bellos a lugares lejanos, como la cartera de bronce encontrada en Francia, que procede del Peloponeso y data del siglo VI a. De C.

LA POLIS

Un rasgo sobresaliente en la historia política de los griegos era la división que diseñaron para su país. Se trataba de crear una confederación de pequeños estados, cada uno de ellos con un gobierno independiente. La diferente e irregular estructura  orográfica griega, les permitía distribuir sus mini estados en valles separados unos de otros por montañas, o en islas que, en gran parte se bastaban así mismas y formaban cada una su propia unidad. Cada grupo desarrolló su actividad  aunque las barreras montañosas no eran motivo suficiente para evitar una invasión, sí para impedir que el estado fuera invadido por otros. Así nació la Ciudad-Estado. 

Por su propia naturaleza, la ciudad-estado creó un tipo especial de vida social. Las formas de gobierno podían variar desde el poder personal al mayoritario, pero por ser las condiciones homogéneas, las diferencias de conducta tuvieron que ser graduales, de acuerdo con el poderío y la supremacía de las clases más acaudaladas. Todos los hombres participaban en los mismos intereses y ocupaciones.

La ciudad-estado no siempre dio origen a la democracia, pero favoreció la libertad de trato, el sentido de la personalidad y una estructura social en la que los individuos quedaban expuestos a la plena observación de sus conciudadanos.

La Cueva Azul

GRECIA SENSUAL

La influencia que tuvo el escenario natural en la mente de los griegos fue muy poderosa. Lo que importa es la calidad de la luz, no sólo en los días de verano, sino en pleno invierno donde la luz es incomparable, más brillante pura y fuerte que en ningún país de Europa. Se pueden perfilar con claridad los ángulos de las montañas contra el cielo. El color del mar cambia desde un ópalo al amanecer, a zafiro a medio día, hasta recrearse en el plomizo del atardecer. El verde oscuro de los olivos contrasta con el ocre de la tierra y produce innumerables variaciones de color. Esta belleza del paisaje influyó decisivamente en el alma creativa de los griegos. Esto explica por qué han surgido magníficos escultores y arquitectos. La luz adecúa la visión hasta el punto de ver las cosas en su entorno y relieve incluso mejor que en una perspectiva diferente o de estructuras especialmente planas. Quizás esa luz limpia fue la que influyó en la concepción de la filosofía griega. Si la luz es el primer elemento griego, el segundo es el mar. No existe lugar donde no se divise y se pueda contemplar, siendo el vehículo esencial para ampliar sus conocimientos, colonizar a otras tierras para finalmente dejar huella indeleble en el carácter griego.

CIENCIA Y FILOSOFIA

“Un filósofo” Salomon Koninck (1609-56)

Pero el gran triunfo del siglo V fue el desarrollo de ls ciencias. Al igual que Esquilo y Sófocles nos muestran a través de episodios dramáticos que el comportamiento de los hombres tiene un significado especial porque, entre otras cosas, está en consonancia con un mundo celeste, los escultores de Olimpia y del Partenón nos enseñan que la fuerza y la alegría no son alcanzables por méritos humanos, sino que  los propios dioses son los que las originan. Así la ciencia otorgaba perspectiva a algunos hombres que otros conseguían a través de la religión. La investigación sobre la naturaleza de las cosas llevó a un conocimiento más profundo sobre los poderes del hombre.

En medicina, el estudio del cuerpo humano traspasó los límites de la sanación de los enfermos y condujo al desarrollo de ideas sobre el hombre, su modo de vida, el medio ambiente en que se desenvuelve que, a pesar de sus limitaciones, puede adecuarlo para su beneficio.

La ciencia matemática sólo produjo un orden trascendental incluso para disfrute de quienes la estudian, sino que supuso un logro lleno de satisfacciones al comprobar que habían encontrado algo sólido y permanente a pesar de la mutabilidad de las cosas.

Aristóteles

La historia de Grecia se ha convertido en una leyenda. Brilla a pesar de haber otorgado al hombre propiedades divinas y relacionarlo directamente con deidades que más se acercaban a cuentos imperfectos y narraciones inverosímiles. No obstante en su imperfección, los griegos presumen en su afán de competir con seres míticos, de haber alcanzado su propia grandeza y enorgullecerse al vivir por ella.

María de Fraile. Diciembre 2020.-