A Propósito de Fiódor Dostoievski

(11 nov. 1821 – 9 feb. 1881)

Reflexiones y notas personales al hilo de algunos comentarios del escritor francés André Gide en su libro sobre el novelista ruso.

IMG_1419

Fiódor Dostoievski

Un rostro carnoso redondeado; una nariz ligeramente respingona; cabellos cortos castaño claro. Una frente ancha y, debajo de unas cejas despobladas, unos ojos grises, pequeños y muy hundidos. Mejillas pálidas sembradas de pecas. Una tez enfermiza, casi terrosa y unos labios gruesos”.

Descripción de Dostoievski a la edad de veinte años (1841), por su amigo Riesenkampf.

Dostoievski observa la vida a través de sí mismo, lo que le diferencia de los demás escritores de su época. Mira por encima de la ventana de un mundo sin horizonte y descubre la soledad. Está preocupado por el bienestar de aquellos a los que quiere y no le importa lo que pueda sentir de sí mismo. Ha descubierto que no todo el mundo es de mala condición y le reconforta saber que todavía quedan almas caritativas que se preocupen por él.

Según el escritor francés André Gide, “toda la literatura occidental, en especial la novela, salvo raras excepciones, sólo se ocupa de las relaciones entre los hombres, pasionales o intelectuales, familiares, de la sociedad, pero nunca o casi nunca de las relaciones del individuo consigo mismo o con Dios; que en el individuo ruso, priman sobre todas las cosas”. En síntesis, Dostoievski crea cada uno de sus personajes en función de sí mismo.

IMG_1591

Mar de Finlandia, cerca de San Petersburgo

En 1849 es encarcelado junto a un grupo de sospechosos y como causa, la llamada conspiración de Petrashevski. Que, ¿cómo se vio involucrado? Curiosidad intelectual tal vez. Se libra de una muerte cierta por puro azar. Iba a ser fusilado y un indulto inesperado hizo cambiar el rumbo de su futuro. La pena de muerte fue conmutada por prisión y trabajos forzados, condena que duró casi cinco años. 

 Es enviado a Siberia donde sufre en silencio calamidades y vejaciones. Añora a su hermano. Por eso, le escribe con tanta frecuencia y le suplica que no le olvide. Pero no desfallece. Reflexiona sobre la vida y crea personajes para esas novelas que no sabe si algún día verán la luz, mientras que las personas de su entorno, le sugieren nuevas historias.

Durante todo ese tiempo de incomunicación, ya no puede escribir, ni leer apenas. Aprende a convivir con un mundo distinto al que está acostumbrado. Oculta la cara fea de esa historia sórdida que le envuelve y suspira por una libertad que no está seguro de poder alcanzar.

IMG_1626

Malecón de la Universidad. La Kunstkammer sobre el río Neva. 1718-1734 (San Petersburgo)

“Estoy solo como una piedra arrojada” escribe al poco de su liberación. La muerte de su mujer de tuberculosis y más tarde la de su hermano, le envuelven en un aislamiento dramático casi imposible de soportar.  A pesar de ello, esta situación de desamparo le hace sentirse como el ave Fénix entre las cenizas. 

El análisis estético de sus novelas refleja un comportamiento tácito con los individuos que forman parte de ese mundo. Las carencias, los compromisos sociales, la dignidad del hombre, su honra, el orgullo personal, caracterizan y dan forma a los personajes que creará más adelante en sus novelas.

IMG_1643

San Petersburgo. Catedral de la Resurrección de Cristo 1883-1907

 

Gusta de estudiar y analizar a las gentes de la calle que pasan junto a él. Trata de investigar a través de la indumentaria y los gestos qué clase de profesión u oficio desarrollan. Cómo viven, qué sentimientos o inclinaciones les obligan a llevar una vida como la que les ha tocado en suerte. Escudriña a través de sus rostros para saber qué es lo que les preocupa en ese momento. Persigue en cada historia algo que le es esencial y pone en cuestión la existencia de Dios. Y ello está latente a lo largo de su vida de una forma consciente y también irreal. Esa idea pende de su subconsciente hasta que toma carta de naturaleza cuando se enfrenta a un relato donde está implícito el asesinato. Trata de llamar la atención del lector cuando considera tendenciosas las historias a las que su entramado se ve alterado por asuntos de envergadura como lo es un homicidio. 

Escanear 9

Plaza del Heno (Senaia Plóschad)

La Plaza del Heno ejerció gran influencia y fascinación sobre el personaje Raskolnikov, en su novela “Crimen y Castigo”. Allí se generaba un gran mercado en el que se vendía cualquier cosa, pero sobre todo, heno. El lugar con peor reputación de toda la ciudad.

Escanear 8 2

Avenida Nevsky. San Petersburgo, a principios del siglo XX

En Dostoievski, la valoración del respeto y la honra están por encima de la humillación y el perdón reconocido. No importa las veces que un individuo rebaje su cabeza para implorar y reconozca su pecado. Para él, es preciso que se ponga de manifiesto la hombría del humillado, no tanto por sus acciones abyectas, sino por el mero hecho de reconocerse en ellas.

En su novela “Los hermanos Karamázov” el hijo al que culpan de parricidio, enaltece y reafirma su condición de inocente, aunque reconoce que es un vividor, vago y lleno de vicios. Es patente cómo la vida licenciosa y el juego cubren al protagonista con un halo de santidad, haciéndole elevar su cabeza por encima de quienes le acusan con vileza de un crimen que no cometió. Esa es su grandeza, reconocer en sus personajes la fuerza de un corazón noble.

Escanear 11

Fiódor Dostoievski

Dostoievski recrea sus historias con conmiseración y ternura  hacia  sus criaturas, aún a pesar de reconocerles vicios y miserias. A veces, son un fiel reflejo de un alma atormentada que bien podría ser la suya, como en “El Jugador” donde pone a prueba una fiera resistencia ante la obstinada inclinación al juego de su protagonista; caer una y mil veces para levantarse y volver de nuevo a ser derrotado. En la lucha, entablan diálogo dos factores importantes: la inteligencia y la voluntad. Nada se resiste ante una mente clara, si no es a través de la cordura donde se logra una sólida voluntad. Sus historias no están llenas de héroes épicos, son seres mortales, débiles y llenos de defectos, pero que, en ciertos momentos, cuando aceptan sus culpas, un aura divina los protege, los envuelve de santidad  y los eleva al cielo.

 

María de Fraile.- Marzo 2019.-

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s