Brahms o la influencia de un dominador

 

JOHANNES BRAHMS (1833-1897)

Concierto para violín y orquesta, en re mayor, opus 77 

Cuando Johannes Brahms compuso su único concierto para violín, contaba 46 años de edad. No era precisamente un joven inocente e ilusionado por el éxito, aunque su nombre ya resonaba en las salas de concierto de casi toda Europa.

Muy poco se sabe de su modo de vida. Alejado de cualquier inclinación afectiva, y a diferencia de sus amigos, nunca llegó a formar una familia. Su mundo era limitado y solitario. Disfrutaba de los viajes a Italia, que realizaba en primavera y otoño y no se permitía lujos ni vanidades. Vivía de alquiler y frecuentaba pequeños restaurantes cercanos a su vivienda habitual. Su máximo esfuerzo consistía en la dedicación casi completa a la composición y a la búsqueda de obras literarias que sirvieran de argumento a sus creaciones corales. Para ello contaba con el apoyo inestimable de amigos como el poeta Klaus Groth, cuyos versos le inspiraron hermosos Lieder.

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Clara Schumann

Su fuerza compositiva derrochaba lirismo. Era imposible negar la evidencia de un amor escondido. Clara Schumann fue venerada en silencio en vida del compositor Robert Schumann, su maestro y mentor. Sagrada y respetuosamente aceptó Brahms ser durante años discípulo fiel y buen amigo de la familia. El 8 de Julio de 1856 fallece Schumann y a partir de ese momento, Brahms ralentiza su dolor con la compasión y las cartas que dirige a su queridísima Clara

 

Hubo, sin embargo un personaje que convivió junto al compositor hamburgués a lo largo de su vida y que marcó una impronta en casi toda su obra. joseph Joachim (1831-1907), director de orquesta, violinista refutado, compositor y profesor húngaro (Kittsee, Austria). Para muchos un virtuoso, un líder, para otros un usurpador de talentos, un valedor de insidias, un devorador y manipulador de mentes creadoras. Joseph Joachim poseía el don de la magia para interpretar los sueños de muchos compositores. Sabía cómo manejarlos. Todos confiaban en ser los elegidos para llevar ante el público el arte que, con poca o ninguna fortuna habían puesto en sus manos.  Brahms dependió de este artífice del violín, no solo para la revisión de sus partituras, sino que algunas como ésta, en su repertorio opus 77, fue dedicada  en  su honor. Joachim se convirtió en el factótum de todas las Cadenzas de sus conciertos, que compuso con la aquiescencia del creador y manejó a su antojo.

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Johannes Brahms (sentado) y Joseph Joachim

Los tres movimientos de que consta este concierto de violín, fueron analizados y revisados  escrupulosamente y constituyeron un baluarte para el intérprete húngaro que, no convencido con su éxito, exigió al autor más esfuerzo y dedicación. 

Brahms confiaba plenamente en Joachim, a pesar del distanciamiento que poco después se produjo debido a un malentendido respecto a la esposa de éste y que provocó en el violinista un ataque de celos infundado que difícilmente pudo superar.  Pasado un tiempo, Brahms intentó reanudar la amistad perdida, pero la relación con Joachim ya no fue la de antaño.Joseph_Joachim_e_Amalie_Weiss

Así, los historiadores persiguen a través de leyendas y escritos, la vida de los grandes genios de la música. Clasifican fechas, entrelazan experiencias de sus vidas, relatan anécdotas y ponen de manifiesto detalles que, a su juicio, merecen mención. No quieren salir del carril de la mera objetividad del personaje y para comprender el espíritu de la composición musical hay que hundir las manos y llegar al fondo y no parar hasta encontrar el corazón que late y se manifiesta en cada momento. Allí está envuelto en la corriente sanguínea y el líquido rojizo que entra y sale sin parar, se oculta el secreto que encierra el alma del compositor. Los historiadores dedicados a la investigación, adolecen de esquematismo y excesiva brevedad en cuanto a su exposición musical. No se trata de dar a conocer etapas cargadas de acontecimientos cuando se valoran los momentos de éxito o fracaso. El compositor guarda en su interior vivencias y sensaciones que sólo pone de manifiesto a través de la música. Ls biografías nunca revelarán el sentimiento trágico o jubiloso que la creación provocó en ellos. Y ese secreto guardado celosamente en la caja oculta del subconsciente, será conocido a través de la música por quien fue creada.

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Johannes Brahms

 

La obra musical ofrece dos valoraciones intrínsecas, la técnica de un diseño y desarrollo puramente estructural y la emocional. Es esta última, la que sin su apoyo, quedaría relegada al simplismo de la materia. Los creadores musicales de este período romántico de la historia de la música, como Johannes Brahms, manifiestan en sus obras además de una técnica germana muy depurada, lirismo y poesía.

Resulta paradójico, casi inusual hoy en día, cuando la tecnología, el paroxismo y la trivialidad invaden el mundo, hallar en una composición musical actual el interior del alma de quien la compuso. El espíritu y la realidad de las cosas que paso a paso hemos ido transformando para adaptarlas a un modo de vida diferente, hace que nos alejemos estrepitosamente de lo que fue para algunos hombres que aún no conocían los secretos de otros hallazgos en la ciencia de nuestros días.

Cuando escuchemos el sentir de los clásicos, podremos averiguar qué es lo que sobra en nuestras vidas para tratar de alcanzar todo lo que nos falta.

María de Fraile.- Diciembre de 2018.-

 

 

 

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