El Amor y la Esencia del Ser

 

Robert Schumann (1810-1856)
Concierto para Piano en La menor, opus 54

 

Gustav Mahler (1860-1911)
Sinfonía nº 5 en do sostenido menor

 

Era el primer concierto de la temporada y la crítica musical se esforzó en publicar sus comentarios con premura, no así en otras ocasiones, lentos y casi olvidados.

No construiré aquí en lenguaje musical los tecnicismos ya usados como las hemiolas encontradas en el vals del movimiento final del concierto de Robert Schumann, o la dubitativa intervención del solista de trompeta en el primer movimiento de la quinta sinfonía de Gustav Mahler. Estaba emocionada al inaugurar la temporada con un programa tan atractivo como deslumbrante.

Robert Schumann

Días atrás escuché el concierto en la versión del pianista Maurizio Pollini y, tengo que confesar, que me cautivó. Su expresividad, la finura de líneas, el sentimiento, llenó de alegría mi corazón. La expectación que suscitó la presencia de Javier Perianes no fue comparable a otros intérpretes de su talla. Recordaba al milanés y me quedé con sus notas de amor en mi pensamiento.

Clara SchumannVinieron a mí los recuerdos, las anécdotas y visiones de Schumann y su esposa Clara, el amor que se profesaban y la indiscutible calidad de sus composiciones. De cómo ella las interpretara, a pesar del reguero de sufrimientos que hubo de soportar ante la inevitable oposición de su padre a esa unión y la posterior enfermedad de Robert. Pero le quedaron sus hijos, tantos como obras orquestales. Ahí estuvo Johannes Brahms al amparo de sus necesidades. Pero Clara Schumann preservó y respetó por siempre el recuerdo de su esposo.

 

 

alma-mahler2

Alma Mahler

Una muestra de amor más, tan auténtica y vital como la de Alma Mahler, brota de entre las notas de su sinfonía. Los comienzos son los de una marcha fúnebre, fríos y sombríos, pero el Adagietto resurge de entre las cenizas. Mahler sufrió una dura enfermedad mientras componía los primeros movimientos y cuando conoció a su amada revivió en él la esperanza. Y la amó con apasionada vehemencia. Y surgió la melodía dedicada a ese amor. Ya nada importaba.

gustav-mahlerSus ojos contemplaron el lago de aguas verdes y profundas como la noche, el bosque sombrío como un día de niebla en invierno. Más tarde, la claridad de una nueva estación llenaría de luz su pequeño estudio para componer el final magistral de la obra.

Unknown

Cabaña en el bosque, junto al lago ,donde G. Mahler solía componer.

 

Como siempre, el director alemán David Afkham convulsionó la sala. Nos vuelve locos a todos.

María de Fraile, Septiembre de 2017.-

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