Reflexiones al Hilo de la Vida

Tal vez os preguntéis qué sucedió en mi vida.
Ya no lo recuerdo.
Pero una luz maravillosa iluminó el monte de espinos,
Y comenzaron a brotar hojas y tallos,
Que se convirtieron en fragantes flores.
Y ramas, que luego serían frondosos árboles.
Y entonces, contemplé el mar.
Tan azul e inmenso.
Y mis ojos reflejaron su verdor.
Y se hicieron más profundos y conocedores.
Como la luna de agosto, un poco más vieja, un poco más sabia.

 

Extrañamente, casi como un regalo, la vida me trae nuevos retos, otras responsabilidades, difíciles pruebas que superar. Y yo veo cómo pasan las horas y los días a mi alrededor, deudores de algo que les es difícil de arrebatar, y son esos momentos los que tratan de mostrarme con un sigilo contumaz, a veces hasta siniestro, el significado de sus mudas señales. Llevan carteles, máscaras pintadas con mensajes y se mueven en un círculo, al son de una música muda. Al bailar, siento cómo agitan el aire con sus ropajes. Se vuelven a mirarme pero no logro distinguir la expresión de sus rostros.

IMG_0975Están ahí cuando el reloj da las horas. Mi mente se extravía y quiere huir a lugares más placenteros pero en estos tiempos turbulentos de mi existencia, el recuerdo de la muerte echa a empujones los buenos momentos, las tiernas experiencias, para apoderarse de ella y llenarla de turbación. Y solo siento tristeza por el adiós, rabia de no haber hecho todo aquello que quedó sin terminar, o tal vez grandes proyectos sin iniciar. A pesar de ello, no siento tanto miedo como hubiera imaginado. Y mis ojos se llenan de lágrimas para lavar mis errores que pervivirán a pesar de todo. Recuerdo a mi madre, tan sabia a veces, tan obstinada otras pero siempre amorosa y fiel.

La vida se nos antoja más corta a partir de una edad. Hasta entonces, no habíamos tomado buena cuenta de los días cortos y jubilosos, o tristes, largos e inalcanzables. Ahora que la mirada languidece a través de mis gafas, reflexiono largamente sobre el misterio de mi destino.

Un día muere y otro nace, pero al comienzo de una primavera hostil y fría, todo mi cuerpo se estremece en una reflexión nada esperanzadora. No hay vuelta atrás. El corazón vibra y se conmueve. El tiempo se acorta como una vela, en silencio, no deja lugar a otras alternativas. Hay que comerse los minutos, las horas y saborear en cada pedazo su misma esencia.

Descubres la brevedad de una existencia. A solas con tu vida, se empequeñece el universo, estás fuera o dentro de él, no basta con una conciencia real de tu propia naturaleza. Es la misma vida la que te da opciones. Has de elegir cuál, tal vez.

IMG_1009Es cuando se hace necesario un punto de reflexión sobre nuestro destino final. Nos hará más libres, menos apegados a las cosas, más generosos, menos intransigentes, más temerosos de nuestra suerte, más cabales, responsables, humanos en definitiva. Aunque su fatal realidad nos acose con frecuencia y sintamos cómo nos embarga la tristeza, es una verdad incuestionable e ineludible de la que nadie podrá escapar.

María de Fraile, 1 de Mayo de 2017.-

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: