Un Canto de Sirenas en la oscuridad del Lago

De nuevo Mendelssohn nos roba el alma. (1809-1847)

Vibran las cuerdas al rasgarse con los arcos. Entonces el aire se llena de notas de La Bella Melusina, Obertura Opus 32 (1834)

La aparición del maestro Penderecki hace que la Gran Sala se colme de aplausos. No es un desconocido para los que llenamos el Auditorio de la Música. Le reconocemos y valoramos.

El concierto inicia su andadura con la Obertura de Mendelssohn. Resulta casi sensual una historia basada en un cuento mítico. Su secreto reside en una fusión ideal entre un suave pero firme progreso musical y una orquestación mágica puesta al servicio de un argumento estrictamente sonoro. una simbiosis entre una gran tormenta marina que penetra sin control y llega a horadar la roca basáltica de las islas Hébridas. Allí emergen dragones y princesas, hadas y sirenas.

water_nixies_by_jinxmim-d66wfjnLa composición forma parte de una trilogía de oberturas que Robert Schumann llegó a comparar con Las Tres Gracias, “Sueños, Hébridas y Melusina” y Johannes Brahms hubiera donado con gusto todas sus obras por llegar a ser capaz de componer una sola comparable a ellas. Sencillamente maravillosa.
Krzysztof Penderecki (1933)

Concierto Grosso nº 1 para tres violonchelos y orquesta.

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Krzysztof Penderecki

Merece una mención muy especial la aparición en un escenario español de uno de los compositores más reconocido y admirado en la actualidad, además de dominar con brillantez la dirección de orquesta. El concierto para tres violonchelos, se engloba dentro de los llamados Grossos, por dar relevancia a más de un instrumento solista. Su ejecución fue magnífica, a cargo de tres artistas indudables, Gautier Capuçon, Daniel Müller-Schott y Adolfo Gutiérrez Arenas. Su sonido profundo pero suave y melodioso es el que más se asemeja a la voz humana y Penderecki lo recrea con una orquestación impecable, porque, aún en nuestros tiempos, envueltos en sonidos abstractos, inconcretos, llenos de vanguardismos transgresores, sabe valorar la música de cánones clásicos.

El programa se cerró de nuevo con Felix Mendelssohn.

Sinfonía nº 4  Italiana. Opus 90

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Finale del último movimiento de la 4ª Sinfonía.

Una alegría que desborda de luz la Italia de la mitad del siglo XIX. Una evocación a uno de sus viajes más celebrados y añorados, donde disfrutó el compositor de paisajes tan diferentes a su Alemania natal. Allí no había penumbras invernales ni cielos grises. La campiña italiana y sus gentes alegres le hicieron recrear melodías y tarantellas con una fineza y un sonido elegante indiscutibles. la luz nítida de su tiempo.

 

 

¿Quién podría robarnos tu luz ?

Wolfgang von Goethe

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